Negocios
Más de $6.000 millones recaudados en Vaki tras el terremoto: así respondió Colombia
Más de 50.000 personas aportaron a 4.000 campañas en Vaki y ayudaron a recaudar $6.000 millones para afectados por el terremoto en Colombia.
Lunes, Septiembre 14, 2026
Apenas 55 minutos después del terremoto que sacudió a Colombia, ya estaba activa la primera campaña en Vaki para ayudar a las personas afectadas.
Un mes después, la respuesta ciudadana había alcanzado otra dimensión: más de 4.000 vakis creadas, más de 50.000 personas aportando y más de $6.000 millones recaudados, equivalentes a cerca de US$2 millones según las cifras reportadas por la plataforma.
Las contribuciones no llegaron únicamente desde Colombia. Personas ubicadas en más de 90 países participaron en las campañas, transformando al crowdfunding en uno de los canales utilizados por ciudadanos, familias y comunidades para organizar ayuda después de la emergencia.
El dato más relevante quizá no esté solamente en el dinero. Está en la velocidad con la que una plataforma digital permitió que miles de iniciativas individuales se convirtieran en una respuesta colectiva.
Vaki y el terremoto en Colombia: 4.000 campañas en apenas un mes
La dinámica comenzó casi inmediatamente después del sismo. La publicación realizada por Vaki en LinkedIn señala que Colombia tembló a las 7:34 de la mañana y, 55 minutos después, ya existía la primera campaña destinada a apoyar a los afectados.
Durante el mes siguiente fueron creadas más de 4.000 vakis.
No todas correspondieron a grandes organizaciones o campañas institucionales. La plataforma describe iniciativas creadas por hijas, nietas y sobrinas buscando ayuda para familiares que se encontraban lejos, así como colegas de trabajo organizándose para apoyar a compañeros afectados.
Ese comportamiento muestra una de las características del crowdfunding durante una emergencia: reduce considerablemente el tiempo necesario para pasar de identificar una necesidad a comenzar a recibir recursos.
No hace falta estructurar una fundación o crear una organización temporal. Una persona puede explicar un caso, establecer una meta y comenzar a movilizar a su propia comunidad.
Más de 50.000 personas aportaron desde 90 países
Las 4.000 campañas movilizaron a más de 50.000 aportantes, llamados vakers dentro de la comunidad de la plataforma.
El alcance cruzó además las fronteras colombianas. Vaki reportó contribuciones realizadas desde más de 90 países.
Esto convierte la tecnología en un puente entre dos comunidades: quienes enfrentan directamente una emergencia y quienes, aunque estén geográficamente lejos, buscan una forma inmediata de ayudar.
La posibilidad de compartir campañas mediante WhatsApp, redes sociales, correo y comunidades digitales facilita además un efecto de distribución difícil de alcanzar mediante mecanismos tradicionales de recaudo.
Cada campaña puede comenzar entre familiares o amigos y posteriormente escalar hacia personas que no tienen relación directa con los beneficiarios.
El 60 % de las campañas fueron creadas por mujeres
Dentro de los datos reportados aparece otro elemento significativo: el 60 % de las más de 4.000 vakis fue creado por mujeres.
Es un dato que permite observar quiénes asumieron parte de la organización de esas redes de apoyo.
En emergencias, la capacidad de movilización no depende exclusivamente de organismos públicos, empresas o grandes organizaciones sociales. También aparecen personas que identifican una necesidad concreta dentro de una familia o comunidad y utilizan las herramientas disponibles para intentar resolverla.
En este caso, seis de cada diez campañas surgieron de mujeres que utilizaron la plataforma para activar esas redes.
Vaki también aportó más de $400 millones
La plataforma no se limitó a procesar las campañas creadas por los usuarios. Vaki asegura que realizó aportes directos superiores a $400 millones a iniciativas relacionadas con la emergencia y redujo sus tiempos de consignación para acelerar la llegada del dinero a los beneficiarios.
El objetivo era particularmente importante en este contexto: una campaña puede conseguir recursos rápidamente, pero su verdadero valor durante una emergencia depende también del tiempo que transcurra hasta que las personas puedan utilizarlos.
Así, la capacidad tecnológica para recaudar termina necesitando un segundo componente: la rapidez en el desembolso.
Crowdfunding: cuando organizarse también es parte de la ayuda
La historia permite entender cómo están cambiando las formas de responder a una emergencia.
Tradicionalmente, buena parte de las donaciones se canalizaba a través de grandes organizaciones, cuentas bancarias o campañas institucionales. Esos mecanismos continúan siendo fundamentales, pero las plataformas digitales añadieron otra posibilidad: microcomunidades capaces de organizar sus propios recaudos.
Una familia puede crear una campaña. Una empresa puede apoyar a un colaborador. Un grupo de amigos puede movilizar a sus contactos. Una persona que vive fuera del país puede activar una red internacional.
El modelo no reemplaza la respuesta institucional ni los mecanismos formales de atención de desastres. Pero puede complementarlos atendiendo necesidades específicas que aparecen rápidamente y que muchas veces requieren recursos antes de que otros canales consigan reaccionar.
Una plataforma pequeña movilizando una respuesta grande
Hay otro contraste interesante desde el punto de vista empresarial.
Vaki se presenta como una plataforma latinoamericana de crowdfunding y en LinkedIn aparece como una organización de apenas 2 a 10 empleados, pero durante la emergencia su infraestructura sirvió para canalizar miles de campañas y decenas de miles de aportes.
El caso muestra una característica de las empresas digitales: su impacto no depende necesariamente del tamaño de su nómina, sino de la escala de la comunidad que son capaces de conectar.
En un mes, esa comunidad movilizó más de $6.000 millones.
Más que una historia sobre una plataforma tecnológica, los números muestran la capacidad de organización que puede aparecer cuando existe una herramienta suficientemente sencilla para conectar necesidad, confianza y voluntad de ayudar.
Más de $6.000 millones, pero miles de historias detrás
Las cifras son contundentes: 4.000 campañas, 50.000 aportantes, $6.000 millones recaudados, contribuciones desde más de 90 países y $400 millones aportados directamente por Vaki.
Pero medir únicamente el resultado financiero dejaría por fuera parte de la historia.
Cada campaña representó a alguien buscando ayuda para reconstruir una vivienda, recuperar un negocio, apoyar a un familiar o acompañar a una comunidad afectada.
Vaki lo resume en su propia comunicación con una idea sencilla: “esta historia no es sobre Vaki”. Es sobre las personas que se organizaron alrededor de otras personas.
Y quizá ahí esté el principal aprendizaje empresarial y social que deja esta emergencia: la tecnología tiene mayor impacto cuando consigue reducir la distancia entre querer ayudar y poder hacerlo.
El terremoto mostró la vulnerabilidad de muchas comunidades, pero también dejó otra cifra difícil de ignorar: menos de una hora fue suficiente para que comenzara la primera iniciativa ciudadana y apenas un mes para que esa red movilizara más de $6.000 millones.