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Colombia aumenta 5,1 % su producción agrícola y la biotecnología gana protagonismo
Colombia produjo 83,5 millones de toneladas agrícolas en 2025, un 5,1 % más, pese a sembrar menos hectáreas. La biotecnología gana espacio en el agro.
Jueves, Octubre 15, 2026
Colombia alcanzó una producción agrícola de 83,5 millones de toneladas en 2025, un crecimiento del 5,1 % frente al año anterior, pese a que la superficie cultivada disminuyó 1,2 %, hasta los 5,44 millones de hectáreas. El resultado refleja una mejora en los volúmenes de producción, mientras el sector enfrenta riesgos asociados con la variabilidad climática, las plagas y las enfermedades.
Según cifras preliminares de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), durante 2025 el país cultivó 515.531 hectáreas de maíz, 191.003 de papa, 107.008 de soya y 17.790 de tomate. La soya registró un crecimiento del 39,2 % en su superficie sembrada frente a 2024.
Estas cifras ponen de relieve la importancia de incrementar la productividad sin depender exclusivamente de una mayor extensión de tierras agrícolas. En esa estrategia, la biotecnología agrícola en Colombia comienza a desempeñar un papel relevante para proteger los cultivos y mejorar su capacidad de respuesta ante condiciones adversas.
¿Cómo contribuye la biotecnología a la producción agrícola en Colombia?
La biotecnología permite desarrollar semillas con características específicas, identificar enfermedades tempranamente y mejorar la resistencia de ciertos cultivos frente a plagas y condiciones ambientales.
Su aplicación varía según el producto. En el caso del maíz y la soya, Colombia cuenta con cultivos genéticamente modificados autorizados comercialmente. Según cifras de Agro-Bio, en 2025 se sembraron 163.658 hectáreas de maíz genéticamente modificado, un incremento del 25 % respecto al año anterior.
En cultivos como papa y tomate, las aplicaciones se concentran principalmente en mejoramiento genético, diagnóstico de enfermedades y selección de materiales con características favorables para su producción.
“La seguridad alimentaria no se resuelve con una sola tecnología. Requiere integrar mejores semillas, conocimiento agronómico, salud del suelo, protección de cultivos, herramientas digitales y acompañamiento técnico”, señaló Catalina Gómez, Regional Business Manager de Crop Science de Bayer para Colombia y Ecuador.
El clima y las plagas presionan la productividad del campo
Las amenazas fitosanitarias representan una pérdida económica considerable para la agricultura mundial. De acuerdo con estimaciones de la FAO, las plagas y enfermedades pueden comprometer hasta el 40 % de la producción mundial de cultivos cada año, con pérdidas superiores a US$220.000 millones.
A estos factores se suma el riesgo de sequías y temperaturas elevadas, condiciones que pueden reducir el rendimiento de cultivos estratégicos como el maíz, utilizado en la producción de alimentos balanceados para las industrias avícola, porcícola y ganadera.
“Ninguna semilla puede eliminar por sí sola los riesgos del clima. Lo que sí puede hacer la ciencia es dar al agricultor más herramientas para prepararse, reducir pérdidas y utilizar mejor recursos cada vez más limitados”, agregó Catalina Gómez.
Bayer desarrolla más de 100 ensayos agrícolas anuales en Colombia
La investigación local también forma parte del desarrollo de estas soluciones. En el Centro de Innovación La Tupia, ubicado en el Valle del Cauca, Bayer realiza más de 100 ensayos anuales en cultivos como maíz, soya, frutas y hortalizas.
Estas actividades permiten evaluar tecnologías y soluciones agrícolas bajo condiciones productivas locales.
Para Colombia, el crecimiento del sector agropecuario dependerá de su capacidad para combinar innovación, infraestructura, asistencia técnica y acceso a tecnologías. Mejorar la productividad por hectárea y reducir las pérdidas agrícolas resulta fundamental para proteger la rentabilidad de los productores y fortalecer el abastecimiento nacional de alimentos.