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Colombia registró 128.288 accidentes laborales en solo tres meses de 2026

Colombia registró 128.288 accidentes laborales en el primer trimestre de 2026; hasta 25% de los traumatismos laborales corresponden a lesión cerebral.
Miércoles, Octubre 7, 2026

Colombia registró 128.288 accidentes de trabajo durante el primer trimestre de 2026, equivalente a un promedio de 1.425 casos diarios, de acuerdo con el más reciente Informe de Siniestralidad Laboral del Consejo Colombiano de Seguridad (CCS). 

Dentro de ese panorama, las lesiones en la cabeza representan uno de los riesgos que requieren mayor atención. Según datos citados del Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH), los traumatismos cerebrales relacionados con el trabajo representan entre 20% y 25% de los traumatismos laborales. 

La cifra pone el foco sobre una problemática que no solo compromete la salud de los trabajadores, sino que puede derivar en ausentismo, costos médicos y pérdidas de productividad para las empresas.

“En los entornos de trabajo pueden presentarse diferentes situaciones capaces de generar impactos en la cabeza, desde objetos que caen hasta golpes contra estructuras o caídas. Por esto, Colombia cuenta con un marco normativo que exige a las organizaciones identificar, evaluar y controlar los riesgos laborales”, aseguró Catalina Vejarano, líder del equipo comercial de Libus. 

Accidentes laborales en Colombia: los golpes no ocurren solo desde arriba

Entre las situaciones que pueden ocasionar lesiones en la cabeza se encuentran la caída de herramientas o materiales, objetos proyectados durante una operación, golpes contra vigas, tuberías o equipos y las propias caídas del trabajador. 

Sin embargo, uno de los hallazgos relevantes es que los impactos no se concentran necesariamente en la parte superior de la cabeza.

Un estudio del Biomechanics Laboratory del Legacy Research Institute, citado en el documento, encontró que los impactos laterales son aproximadamente tres veces más frecuentes que los impactos en la zona superior de la cabeza. 

El dato resulta relevante para las empresas al momento de evaluar sus protocolos y elementos de protección, pues obliga a considerar no solo la caída vertical de objetos, sino también golpes provenientes de distintas direcciones.

La protección debe responder al tipo de riesgo

Dentro de las alternativas de protección mencionadas están los cascos Tipo II, diseñados para ofrecer protección frente a impactos que pueden llegar desde diferentes puntos.

“Este tipo de casco está diseñado para absorber y disipar fuerzas de impacto superiores, laterales, frontales y posteriores, ofreciendo una protección multidireccional frente a situaciones como caídas a distinto nivel, resbalones, tropiezos y golpes contra estructuras fijas o en movimiento”, explicó Catalina Vejarano, líder del equipo comercial de Libus. 

El criterio, sin embargo, no debería limitarse a escoger un elemento de protección personal. La gestión de seguridad parte de identificar el peligro, establecer cómo puede producirse el accidente y seleccionar las medidas de prevención de acuerdo con la actividad desarrollada.

El costo de una lesión también llega a la operación

Las consecuencias de un traumatismo cerebral pueden extenderse mucho más allá de la atención inicial.

Un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), citado en el documento, estimó que los casos de traumatismo cerebral no fatal que requirieron hospitalización tuvieron un costo promedio de US$51.241 en atención médica y US$6.110 en pérdidas laborales por persona en ese país. 

Aunque esas cifras corresponden al mercado estadounidense y no pueden trasladarse directamente a Colombia, sirven para dimensionar el impacto económico que una lesión grave puede generar sobre trabajadores, empleadores y sistemas de salud.

Para las compañías colombianas, los 128.288 accidentes laborales reportados en solo tres meses muestran que la seguridad sigue siendo un asunto de gestión empresarial y no únicamente de cumplimiento normativo. Identificar cómo ocurren los accidentes, ajustar los controles y utilizar la protección apropiada puede incidir directamente en continuidad operativa, productividad y costos laborales.