Mientras Colombia acelera proyectos de transición energética y electrificación rural, uno de los mayores desafíos sigue ocurriendo lejos de las ciudades: lograr que la infraestructura llegue a territorios donde no existen carreteras, conectividad ni cadenas logísticas convencionales.
En ese escenario, el colombiano Julián Suárez participó en operaciones que permitieron llevar sistemas de energía solar a comunidades rurales de Tierralta, Córdoba, y Miraflores, Guaviare, mediante esquemas logísticos que combinaron transporte terrestre, fluvial y animal.
La operación permitió beneficiar a más de 5.000 habitantes rurales con acceso a energía limpia y constante.
Los proyectos incluyeron movilización de paneles solares, inversores, baterías, cableado y estructuras hacia zonas sin acceso convencional, utilizando canoas, lanchas, caballos y burros para completar la última milla.
La logística como eje de la transición energética
Suárez, ingeniero especializado en logística y negocios internacionales, considera que el verdadero reto de la electrificación rural no está únicamente en la tecnología, sino en la capacidad operativa para implementarla en condiciones extremas.
“En muchos territorios la logística no termina en la carretera. Ahí empieza realmente la operación”, afirmó Suárez.
El profesional también cuenta con formación en Supply Chain Management de UCSC Silicon Valley y ha trabajado en modelos relacionados con optimización logística aplicada a proyectos energéticos.
La transición energética empieza a depender tanto de infraestructura y tecnología como de capacidad logística para ejecutar proyectos en territorios complejos.
Infraestructura energética y cierre de brechas
En Colombia, miles de familias rurales todavía enfrentan limitaciones de acceso a energía estable, situación que impacta educación, conectividad, salud y productividad.
El documento destaca que en muchos proyectos de electrificación los principales retrasos y sobrecostos aparecen precisamente en etapas de transporte y distribución hacia zonas apartadas.
Por eso, Suárez desarrolló una propuesta metodológica que integra incentivos fiscales, planeación logística y ejecución de última milla para proyectos renovables.
Según su análisis, este modelo podría generar ahorros directos de entre 15% y 22% y alcanzar más del 95% de cumplimiento en entregas en territorios rurales.
Energía, logística e inclusión territorial
La experiencia refleja un problema estructural que enfrenta Colombia: muchos proyectos de infraestructura fracasan no por falta de tecnología, sino por dificultades operativas en regiones alejadas.
La logística empieza a convertirse en un factor estratégico para cerrar brechas energéticas y conectar territorios históricamente excluidos.
El caso también evidencia cómo la transición energética en países como Colombia dependerá de soluciones adaptadas a contextos rurales donde infraestructura vial y acceso siguen siendo limitados.