Actualidad

El uso prolongado de audífonos pone en riesgo la salud auditiva de los jóvenes

El uso prolongado de audífonos y la exposición a volúmenes elevados aumentan el riesgo de pérdida auditiva entre los jóvenes. Estas son las señales de alerta.
Lunes, Agosto 3, 2026

Más de 1.000 millones de jóvenes en el mundo están expuestos al riesgo de pérdida auditiva por prácticas de escucha inseguras, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud.

El consumo prolongado de música, videojuegos, series y videos mediante audífonos ha aumentado el tiempo durante el cual los jóvenes permanecen expuestos al sonido. El riesgo crece cuando esa exposición ocurre a volúmenes elevados y sin pausas durante varias horas.

La advertencia adquiere relevancia de cara al Día Internacional de la Juventud, que se conmemora el 12 de agosto, una fecha cuya conversación suele concentrarse en asuntos como educación, empleo y salud mental, pero que también abre espacio para revisar hábitos cotidianos capaces de afectar la calidad de vida en el largo plazo.

Los audífonos internos aumentan la exposición

Los audífonos conocidos como in-ear, que se introducen directamente en el canal auditivo, acercan la fuente de sonido al oído y pueden incrementar la exposición cuando se utilizan durante periodos prolongados.

GAES advierte sobre el uso de estos dispositivos por encima del 60 % de su capacidad de volumen durante varias horas. El problema no está únicamente en escuchar música fuerte de manera ocasional, sino en la repetición diaria de una práctica que puede deteriorar progresivamente la audición.

Las células del oído interno encargadas de procesar el sonido no se regeneran. Por esta razón, los hábitos adoptados durante la juventud pueden influir sobre la capacidad auditiva en etapas posteriores de la vida.

El daño tampoco siempre se manifiesta como una pérdida inmediata o evidente. En muchos casos, el deterioro comienza con dificultades que se normalizan o se atribuyen al cansancio.

Señales que pueden pasar desapercibidas

Pedir con frecuencia que repitan una conversación, aumentar de manera constante el volumen del televisor o tener problemas para entender lo que otras personas dicen en lugares ruidosos son algunas de las señales que requieren atención.

También puede aparecer la sensación de que las personas “hablan entre dientes”, especialmente en restaurantes, salones de clase o reuniones con varias conversaciones simultáneas.

Otra señal es la necesidad de aumentar progresivamente el volumen del celular para percibir la música con la misma intensidad. A esto puede sumarse una sensación de cansancio después de pasar varias horas intentando comprender conversaciones en ambientes con ruido de fondo.

Ese esfuerzo adicional no afecta únicamente la audición. También puede generar fatiga mental, frustración, inseguridad y dificultades para participar en actividades académicas, laborales o sociales.

La regla 60/60 para reducir el riesgo

GAES recomienda aplicar la llamada regla 60/60: mantener el volumen de los dispositivos en un máximo del 60 % y limitar el uso continuo de audífonos a 60 minutos antes de realizar una pausa.

La medida busca disminuir tanto la intensidad como el tiempo de exposición, dos variables que influyen directamente en el riesgo auditivo.

Además de reducir el volumen, conviene evitar aumentar el sonido para competir con el ruido exterior. En lugares con alta contaminación sonora, el usuario suele subir el nivel de los audífonos sin notar cuánto ha aumentado la intensidad.

La prevención también incluye realizar controles auditivos periódicos y consultar cuando aparecen cambios en la capacidad para entender conversaciones, escuchar sonidos cotidianos o seguir diálogos en ambientes concurridos.

GAES ofrece una valoración auditiva sin costo como parte de su llamado a detectar de manera temprana posibles alteraciones.

La expansión del entretenimiento móvil convirtió los audífonos en una herramienta permanente para estudiar, trabajar y descansar. La consecuencia para esta generación no dependerá solamente de cuánto contenido consume, sino de si aprende a controlar desde ahora el volumen y el tiempo de exposición que sus oídos tendrán que soportar durante décadas.