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Factoring mueve $48 billones y gana espacio en la financiación empresarial
El factoring supera los $48 billones en Colombia y se convierte en una alternativa para financiar proveedores y proteger el abastecimiento empresarial.
Lunes, Agosto 3, 2026
El factoring ya moviliza más de $48 billones en Colombia, una cifra cercana al 3% del PIB nacional, y gana relevancia como mecanismo para financiar capital de trabajo y reducir el riesgo de interrupciones en las cadenas de suministro.
A través de RADIAN, el sistema administrado por la DIAN para registrar y consultar facturas electrónicas como título valor, se han gestionado alrededor de 1,7 millones de facturas endosadas, según información entregada por Suplos.
El crecimiento del mecanismo ocurre mientras las empresas enfrentan mayores presiones sobre sus costos y su liquidez: inflación proyectada entre 5% y 6,3%, tasas de interés del 12%, volatilidad cambiaria y aumentos en el transporte internacional de mercancías.
Para las organizaciones compradoras, la discusión ya no se limita a conseguir mejores precios. La estabilidad financiera de sus proveedores empieza a determinar su capacidad para mantener inventarios, cumplir contratos y sostener la producción.
El factoring deja de ser una solución de emergencia
El factoring permite que una empresa venda una factura pendiente de pago a una entidad financiera o plataforma especializada y reciba anticipadamente una parte de esos recursos. La operación transforma las cuentas por cobrar en liquidez sin esperar el vencimiento acordado con el comprador.
Aunque tradicionalmente se ha utilizado para resolver necesidades puntuales de caja, su papel se está ampliando hacia la gestión del abastecimiento.
“El factoring dejó de ser una herramienta pensada únicamente para resolver necesidades de liquidez. Hoy permite que los proveedores estratégicos mantengan acceso a capital de trabajo, reduciendo el riesgo de retrasos en la producción o el abastecimiento cuando el entorno financiero se vuelve más exigente”, explicó Oskar Sarquis, CEO de Suplos.
El beneficio no recae únicamente sobre la empresa que anticipa la factura. Para el comprador, facilitar el acceso de sus proveedores a financiación puede disminuir el riesgo de incumplimientos, preservar sus propios recursos y mejorar las condiciones de negociación.
Esta relación es especialmente relevante para grandes compañías que trabajan con redes de pequeñas y medianas empresas, cuya operación puede verse afectada cuando deben esperar entre 30, 60 o más días para recibir el pago de una factura.
Proveedores con menos acceso al crédito bancario
El factoring también cubre un vacío del sistema financiero. De acuerdo con el documento de Suplos, menos del 15% de las microempresas colombianas accede al crédito tradicional.
Para estas compañías, una factura emitida a un cliente sólido puede convertirse en un activo más útil para obtener recursos que su propio historial crediticio o capacidad patrimonial.
Esto permite que proveedores con restricciones de financiación puedan comprar materias primas, pagar nómina o atender nuevos pedidos sin recurrir exclusivamente a préstamos bancarios.
La operación, sin embargo, tiene costos. La empresa debe evaluar la tasa de descuento, las comisiones, el plazo de la factura y la responsabilidad asumida en caso de que el comprador no pague. Por esa razón, el factoring no reemplaza la planeación financiera, sino que se incorpora como una herramienta dentro de ella.
El abastecimiento entra en la discusión financiera
La presión sobre las cadenas de suministro aumentó durante el primer semestre. Según las cifras presentadas por Suplos, el costo de un contenedor marítimo de 40 pies pasó de aproximadamente US$2.100 en febrero a más de US$4.500 en julio de 2026.
El incremento cercano al 100% afecta a las empresas que importan materias primas, componentes, maquinaria y productos terminados. A esto se suma la exposición al dólar, cuyo comportamiento modifica el costo final de las compras internacionales.
En estas condiciones, los departamentos de compras deben coordinar sus decisiones con las áreas financieras, jurídicas y operativas. Una negociación que parece favorable por precio puede convertirse en un riesgo si el proveedor no cuenta con recursos para ejecutar el contrato.
“Las organizaciones que mejor enfrentan estos escenarios no son necesariamente las que cuentan con mayor capacidad financiera, sino aquellas que pueden reaccionar con rapidez. Hoy las áreas de compras deben gestionar, al mismo tiempo, costos, riesgo financiero y disponibilidad de proveedores”, señaló Oskar Sarquis.
El ejecutivo agregó que las empresas necesitan información en tiempo real para tomar decisiones en semanas y no en meses. Esa velocidad depende de integrar los datos de contratación, facturación, cumplimiento y financiación dentro de una misma operación.
Factoring y confirming: dos mecanismos diferentes
El factoring permite que el proveedor anticipe el cobro de sus facturas. El confirming, por su parte, parte generalmente de la empresa compradora, que organiza con una entidad financiera el pago anticipado a sus proveedores.
Ambos mecanismos buscan mejorar la circulación del capital de trabajo, pero responden a estructuras diferentes.
Una compañía compradora puede usar el confirming para extender sus plazos de pago sin dejar al proveedor sin liquidez. El proveedor recibe anticipadamente los recursos y el comprador paga posteriormente a la entidad financiadora, según las condiciones acordadas.
Cuando estas herramientas se integran a la gestión de proveedores, dejan de ser una operación aislada del área financiera y pasan a formar parte de la estrategia de continuidad del negocio.
La digitalización reduce riesgos, pero exige información confiable
La expansión de la factura electrónica y de RADIAN ha aumentado la trazabilidad de las operaciones. Las plataformas pueden verificar la existencia de una factura, su titularidad y los movimientos asociados antes de financiarla.
Esa infraestructura reduce algunos riesgos de duplicidad, fraude o falta de información, pero no elimina la necesidad de evaluar la capacidad de pago del comprador ni la legitimidad de la relación comercial.
Suplos estima que cerca de seis de cada diez empresas colombianas proyectan implementar soluciones de automatización financiera hacia 2027. La tendencia apunta a conectar compras, proveedores, contratos, facturación y financiación dentro de un mismo ecosistema tecnológico.
“Las empresas más competitivas ya no administran únicamente precios o tiempos de entrega; gestionan el riesgo de toda su red de proveedores y utilizan la tecnología para anticiparse a los cambios del mercado”, afirmó Oskar Sarquis.
El avance del factoring muestra un cambio en la manera de entender la liquidez empresarial. Financiar una factura ya no solo resuelve la caja de un proveedor: puede proteger la producción, evitar quiebres de inventario y sostener contratos de mayor escala.
El desafío para el mercado será ampliar el acceso sin perder transparencia ni convertir el costo financiero en una nueva presión para las empresas pequeñas. El crecimiento real del factoring dependerá de que la digitalización reduzca riesgos, aumente la competencia entre financiadores y permita que una mayor parte del valor llegue a quienes necesitan capital de trabajo.