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Habilidades blandas y digitales pesan más en la contratación en Colombia
Adaptabilidad, pensamiento crítico y alfabetización de datos ganan peso en el mercado laboral colombiano y serán analizadas en Edutechnia 2026.
Martes, Agosto 4, 2026
Más del 70 % de los empleadores en Colombia reporta dificultades para cubrir sus vacantes, pese al crecimiento de la oferta de profesionales técnicos y universitarios. La causa no estaría únicamente en la falta de candidatos, sino en la brecha entre los conocimientos académicos y las competencias que requieren las empresas.
El dato, atribuido al informe sobre escasez de talento de ManpowerGroup, pone el foco sobre habilidades como la adaptabilidad, la inteligencia emocional, el pensamiento crítico y el manejo de herramientas digitales.
Este cambio en las exigencias laborales será uno de los ejes de Edutechnia 2026, la feria de tecnología e innovación para la educación que se realizará en Corferias, Bogotá, del 26 al 28 de agosto.
La discusión parte de una transformación concreta: el título profesional continúa siendo una credencial relevante, pero ya no garantiza por sí solo una trayectoria estable. La automatización, la inteligencia artificial y la actualización acelerada de procesos están reduciendo la vigencia de algunos conocimientos técnicos.
Aprender y reaprender durante toda la carrera
Una de las competencias que gana relevancia es la capacidad de aprendizaje continuo, conocida también como learnability. Para las empresas, implica contar con trabajadores capaces de actualizarse, asumir funciones nuevas y adaptarse a tecnologías que pueden modificar sus cargos en pocos años.
Las instituciones educativas están respondiendo con plataformas de microaprendizaje, cursos breves y microcredenciales apoyadas en inteligencia artificial, diseñadas para actualizar conocimientos sin depender exclusivamente de programas académicos de larga duración.
Este modelo también modifica la relación entre la educación formal y el empleo. Las universidades y centros técnicos dejan de ser espacios a los que se asiste una sola vez antes de ingresar al mercado laboral y empiezan a operar como proveedores permanentes de formación.
Pensamiento crítico frente a respuestas automatizadas
El acceso inmediato a información y herramientas generativas está desplazando el valor del conocimiento memorístico. El diferencial profesional se mueve hacia la capacidad de interpretar, contrastar y aplicar esa información para resolver problemas.
Por esa razón, algunas instituciones están incorporando simuladores de realidad virtual y metodologías de aprendizaje basado en proyectos. Estas herramientas permiten enfrentar a los estudiantes con crisis empresariales, ejercicios financieros y dilemas éticos que exigen tomar decisiones bajo presión.
La evaluación también cambia. Una prueba escrita puede medir conocimientos específicos, pero difícilmente refleja la capacidad de una persona para responder ante incertidumbre, trabajar con otros o argumentar una decisión.
Los datos dejan de ser exclusivos de los ingenieros
La tercera competencia señalada en el documento es la alfabetización de datos o data literacy. Esta habilidad consiste en leer, interpretar y utilizar información para tomar decisiones, incluso en profesiones que tradicionalmente no han estado asociadas con programación o estadística avanzada.
Áreas como salud, humanidades, administración y comunicación ya requieren profesionales capaces de consultar tableros, identificar tendencias y cuestionar la calidad de las cifras que reciben.
Esto obliga a que la formación en datos no se limite a carreras de ingeniería. Laboratorios interactivos, herramientas de visualización e interfaces simplificadas están permitiendo que estudiantes de distintas disciplinas trabajen con grandes volúmenes de información.
“El verdadero éxito de un colegio o universidad hoy se mide por la capacidad de adaptación y resiliencia de sus egresados frente a los cambios”, afirmó Patricia Acosta, directora de Edutechnia.
La directiva agregó que el encuentro buscará conectar las necesidades de los educadores con herramientas para formar estudiantes con pensamiento crítico y competencias aplicables al entorno laboral.
La brecha también compromete la productividad
La dificultad para encontrar talento adecuado tiene consecuencias que van más allá de los procesos de selección. Una vacante que permanece abierta retrasa proyectos, incrementa la carga de otros trabajadores y obliga a las empresas a invertir más recursos en entrenamiento.
También plantea un desafío para las instituciones educativas: demostrar que sus programas responden a las necesidades del sector productivo sin convertir la formación en un entrenamiento limitado para cargos específicos.
El desafío para Colombia será construir una relación más dinámica entre empresas, colegios, universidades y centros técnicos. El mercado laboral ya no está demandando únicamente profesionales que conozcan una disciplina, sino personas capaces de aprender, interpretar datos y tomar decisiones en entornos que cambian con rapidez.