Negocios
IA en Colombia avanza hacia su convergencia con la computación cuántica
La madurez de la IA en Colombia impulsa una nueva discusión empresarial: su convergencia con la computación cuántica y su impacto estratégico.
Viernes, Marzo 20, 2026
La inteligencia artificial en Colombia dejó de ser una promesa para convertirse en una capacidad en despliegue. Con la adopción del CONPES 4144 de 2025, el país definió un marco para su desarrollo y gobernanza, marcando un punto de inflexión en la forma en que empresas y sector público abordan la analítica avanzada.
En este nuevo escenario, la conversación empieza a escalar hacia un siguiente nivel: la convergencia entre inteligencia artificial y computación cuántica, un tema que, según el análisis de SAS, comienza a posicionarse en la agenda estratégica de las organizaciones.
De la adopción a la madurez: el nuevo momento de la IA
La evolución reciente de la IA ha llevado a las organizaciones a un punto distinto: ya no se trata de experimentar, sino de operar.
La IA está pasando de pilotos a procesos críticos del negocio, especialmente con el avance de los sistemas de agentic AI, capaces de actuar, decidir y adaptarse de manera autónoma en entornos reales.
Este salto eleva la exigencia sobre la infraestructura tecnológica, los datos y la capacidad de cómputo, creando las condiciones para explorar tecnologías más avanzadas.
Computación cuántica: no reemplazo, sino complemento estratégico
Desde la perspectiva de SAS, la computación cuántica no debe entenderse como un reemplazo inmediato de la tecnología actual.
Se trata de un modelo emergente basado en principios como la superposición y el entrelazamiento, que permite abordar problemas altamente complejos al evaluar múltiples soluciones simultáneamente.
Sin embargo, su desarrollo aún se encuentra en una fase temprana (NISQ), lo que define un enfoque claro para las empresas:
el valor no está en migrar, sino en prepararse para un modelo híbrido, donde la computación clásica, la IA y, progresivamente, la cuántica, operan de forma complementaria.
Dónde empieza a generar valor la convergencia
El análisis de SAS identifica que los primeros casos de uso con sentido empresarial se concentran en escenarios donde los métodos tradicionales alcanzan sus límites:
Optimización compleja: logística, rutas y asignación de recursos
Modelado financiero: gestión de riesgo en entornos volátiles
Simulación avanzada: química, materiales y descubrimiento de fármacos
En estos contextos, la combinación de IA y capacidades cuánticas permite abordar problemas de alta complejidad computacional que hoy resultan costosos o inviables.
“Quantum architecture”: el verdadero habilitador
Más allá del hardware, SAS introduce un concepto clave para entender esta transición: la “quantum architecture”.
Este enfoque no se limita a la tecnología cuántica en sí misma, sino que incluye:
Software y aplicaciones
Integración con sistemas clásicos
Gobierno de datos
Talento especializado
El valor empresarial no vendrá de la tecnología aislada, sino de la capacidad de integrarla en el ecosistema operativo de las organizaciones.
Riesgos: entre la seguridad y el entusiasmo desmedido
La convergencia entre IA y computación cuántica también introduce desafíos que deben gestionarse desde ahora.
El más visible es la seguridad de la información, ya que la computación cuántica podría, en el futuro, comprometer los sistemas de cifrado actuales.
Pero SAS advierte un riesgo igual de relevante: la adopción desordenada impulsada por expectativas más que por estrategia.
La experiencia con la IA generativa deja una lección clara: la ventaja competitiva no está en adoptar primero, sino en adoptar con foco, gobierno y métricas claras de valor.
El reto para las empresas en Colombia
En un entorno donde la política pública ya reconoce la importancia de la IA, el desafío empresarial es avanzar con criterio.
Prepararse para esta convergencia implica fortalecer capacidades fundamentales:
Talento especializado
Calidad y gobernanza de datos
Capacidad de traducir analítica en decisiones
Más que una disrupción inmediata, el salto cuántico será una transición progresiva. Y en ese proceso, las organizaciones que alineen desde hoy su estrategia de IA con esta evolución estarán mejor posicionadas para capturar valor.