Innovación

Cerraduras inteligentes para el hogar: reconocimiento facial 3D, venas de la palma e IA cambian el acceso

Las cerraduras inteligentes para el hogar integran reconocimiento facial 3D, venas de la palma, cámaras y alertas con IA para controlar mejor accesos.
Martes, Agosto 18, 2026

Las cerraduras inteligentes están dejando de limitarse a reemplazar la llave física. Nuevos sistemas ya incorporan reconocimiento facial 3D, lectura de venas de la palma, cámaras, sensores y herramientas de inteligencia artificial capaces de supervisar lo que ocurre frente a la puerta y enviar alertas al usuario.

La evolución puede verse en modelos como las EZVIZ DL20FVS Plus y DL50FVS Plus, que combinan diferentes métodos de autenticación con monitoreo remoto y detección de actividad alrededor del punto de acceso.

El cambio amplía la función de una cerradura: además de permitir o impedir la entrada, estos dispositivos buscan verificar quién intenta ingresar, registrar eventos y mantener comunicación con el propietario incluso cuando está fuera de casa.

“Las cerraduras inteligentes han evolucionado de ser un dispositivo de apertura a convertirse en un punto de control integral del hogar conectado”, explicó Paola Rojas, gerente de marketing de EZVIZ.

¿Cómo funcionan las cerraduras inteligentes con reconocimiento facial 3D?

Uno de los principales cambios está ocurriendo en los mecanismos de autenticación.

Las DL20FVS Plus y DL50FVS Plus utilizan reconocimiento facial 3D con detección de profundidad. El sistema construye un modelo tridimensional del rostro para identificar al usuario y diferenciarlo de intentos de suplantación mediante fotografías o videos.

De acuerdo con EZVIZ, el proceso de reconocimiento y desbloqueo puede completarse en un segundo o menos.

El objetivo es reducir falsos positivos y hacer que la autenticación biométrica funcione con suficiente velocidad para no introducir fricción en un proceso cotidiano como entrar a la vivienda.

La compañía soporta esta función en su algoritmo de modelado y reconocimiento 3D con IA 3.0, acompañado por un chip de inteligencia artificial y una CPU de doble núcleo.

Reconocimiento de venas de la palma: otra forma de abrir la puerta

Los dos modelos incorporan además reconocimiento de las venas de la palma de la mano.

A diferencia de una huella dactilar, este método utiliza el patrón vascular ubicado bajo la piel para comprobar la identidad.

Esto permite que la lectura dependa menos de condiciones externas como humedad, suciedad o desgaste superficial de las manos y dificulta la reproducción del rasgo biométrico.

La incorporación simultánea de rostro y palma muestra una tendencia en seguridad residencial: combinar diferentes métodos de autenticación en lugar de depender de una sola credencial.

¿Qué puede ver una cerradura inteligente desde la puerta?

La cámara comienza a convertirse en otro componente importante de la categoría.

Las DL20FVS Plus y DL50FVS Plus incluyen una cámara integrada con campo de visión de 132 grados, que permite observar el área de entrada desde la aplicación de EZVIZ.

Los usuarios pueden acceder a vista en directo y utilizar videollamada bidireccional, incluso cuando están fuera de la vivienda.

La función puede utilizarse para comprobar quién llama a la puerta, conversar con visitantes o gestionar entregas sin necesidad de estar físicamente en el inmueble.

Los dispositivos incorporan también una pantalla interior a color de cuatro pulgadas, pensada para que los integrantes del hogar puedan visualizar quién se encuentra afuera sin depender de un teléfono móvil.

Inteligencia artificial para detectar quién permanece frente a la casa

La supervisión va un paso adicional con herramientas orientadas a identificar actividad inusual.

Los sistemas incluyen una función de detección de deambulación, diseñada para identificar cuando una persona permanece durante un periodo inusual frente a la puerta.

La tecnología visual también reconoce aproximaciones y movimiento humano y puede enviar alertas en tiempo real al celular del usuario.

El sistema se complementa con un sensor de presencia humana mediante radar de 5,8 GHz, visión nocturna infrarroja con alcance de hasta dos metros y 8 GB de almacenamiento interno para guardar automáticamente videos asociados a las detecciones.

De esta manera, la cerradura comienza a asumir funciones que tradicionalmente estaban distribuidas entre varios dispositivos: apertura, videoportero, cámara de vigilancia y sensor de presencia.

¿Qué pasa con los datos biométricos?

La incorporación de reconocimiento facial y otros datos biométricos introduce también una discusión sobre privacidad.

Según EZVIZ, los datos de reconocimiento se procesan localmente en el dispositivo y el sistema utiliza cifrado de extremo a extremo.

Este punto adquiere importancia a medida que más dispositivos domésticos recopilan información sobre rostros, hábitos de entrada y movimiento alrededor de una vivienda.

La evolución de la categoría no dependerá únicamente de qué tan precisa sea la autenticación. También tendrá que demostrar cómo protege la información que utiliza para tomar esas decisiones.

¿Cuánto dura la batería de una cerradura inteligente?

La autonomía sigue siendo una variable crítica para un dispositivo del que depende el ingreso a la vivienda.

Las DL20FVS Plus y DL50FVS Plus incorporan una batería recargable de 5.000 mAh, con una autonomía estimada entre cuatro y cinco meses por carga, según EZVIZ.

Los equipos no necesitan estar conectados permanentemente al sistema eléctrico y, en caso de agotar la batería, pueden recibir energía temporal mediante un power bank o una fuente externa.

Esto busca reducir uno de los riesgos asociados a los accesos electrónicos: quedarse sin posibilidad de operar el dispositivo cuando se agota su fuente principal de energía.

La puerta se convierte en otro punto del hogar conectado

La transformación de las cerraduras refleja una tendencia más amplia en domótica.

Cámaras, sensores, biometría, aplicaciones móviles e inteligencia artificial están comenzando a converger alrededor de un elemento que durante décadas tuvo una función esencialmente mecánica.

“La siguiente etapa de la seguridad residencial estará marcada por soluciones que integren múltiples tecnologías para ofrecer un acceso cada vez más seguro, conectado e inteligente”, señaló Paola Rojas, gerente de marketing de EZVIZ.

La evolución plantea también una nueva competencia para los fabricantes. Ya no basta con diseñar una cerradura capaz de abrirse sin llave: la diferenciación comienza a trasladarse hacia precisión biométrica, monitoreo, autonomía, privacidad y capacidad para integrarse con el resto del hogar conectado.