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Crédito no bancario gana terreno en Colombia y abre mercado para garantías digitales
La cartera de hogares con fintechs llegó a $2,27 billones en marzo de 2026, mientras crece el uso de garantías digitales para contener el riesgo de impago.
Martes, Agosto 25, 2026
El crédito no bancario sigue ganando espacio en Colombia. A marzo de 2026, la cartera de los hogares con fintechs alcanzó aproximadamente $2,27 billones, mientras su indicador de calidad por mora mostró una mejora, según cifras del Banco de la República citadas en el documento.
El crecimiento de este mercado también está impulsando nuevas herramientas para repartir el riesgo de incumplimiento entre originadores y terceros especializados, con el objetivo de ampliar la colocación sin concentrar toda la exposición en una sola entidad.
En ese escenario, Anzi, startup enfocada en infraestructura para mitigación del riesgo crediticio, respaldó durante el primer semestre de 2026 39.200 créditos por US$8,2 millones en Colombia.
El crédito no bancario en Colombia amplía el acceso a nuevos perfiles
Fintechs y otros originadores están llegando a segmentos que tradicionalmente han enfrentado mayores barreras para acceder a financiación, como personas sin historial crediticio, micronegocios, pequeños productores y población rural.
Ese alcance abre oportunidades de inclusión financiera, pero también exige esquemas que permitan absorber mejor las pérdidas cuando se presentan incumplimientos.
“Los originadores no bancarios están cubriendo una necesidad que el sistema tradicional no ha podido atender completamente”, afirmó Matías Marmissolle, CEO de Anzi.
La compañía inició operaciones en Colombia en febrero de 2025 y trabaja actualmente con 15 entidades financieras.
Garantías digitales buscan reducir el impacto del impago
El modelo de Anzi funciona detrás de la entidad que concede el crédito.
La entidad origina la operación, Anzi cubre el porcentaje previamente acordado y, en caso de incumplimiento, responde por esa parte de la pérdida. Según la compañía, las reclamaciones se resuelven en un plazo de uno a tres días.
La startup ofrece actualmente dos productos en Colombia.
La Fianza de Primeras Pérdidas está dirigida principalmente a consumo y microcrédito y cubre los primeros incumplimientos de una cartera hasta un límite acordado.
La Fianza al 50% está enfocada en pymes y respalda hasta la mitad del capital de cada operación.
Anzi prepara una fianza para escenarios de mayor deterioro
La compañía también trabaja en una fianza de segundas pérdidas, diseñada para activarse cuando el deterioro de la cartera supera el nivel esperado.
La intención es ampliar la protección para originadores que enfrentan escenarios de mayor riesgo crediticio.
Las garantías pueden emitirse e integrarse mediante API, firma electrónica o plataforma web, y las operaciones quedan registradas en blockchain. Los recursos para responder ante los impagos se estructuran mediante billeteras MPC.
Un caso con pequeños productores agropecuarios
Uno de los ejemplos de uso se desarrolla con Finko, plataforma de financiación productiva vinculada al Grupo Alquería.
En cuatro meses, el esquema emitió 117 garantías por más de $827 millones, equivalentes a unos US$266.000, para créditos dirigidos a 74 pequeños productores agropecuarios.
El 32% de los beneficiarios fueron mujeres y algunos recibieron más de una operación respaldada.
La experiencia comenzó en la cadena láctea y se está extendiendo a actividades como café, banano, aguacate, ají, hortalizas y caña panelera.
Las garantías digitales ganan espacio como infraestructura financiera
Para Anzi, la oportunidad está en convertirse en una capa de infraestructura que permita a fintechs y otros originadores crecer sin asumir por sí solos toda la pérdida potencial de sus carteras.
La compañía espera multiplicar por cinco los resultados obtenidos en 2025, sumar nuevas entidades y lanzar su tercer producto de garantías en los próximos 12 meses. También inició operaciones en México y prepara su llegada a Perú.
El crecimiento del crédito no bancario en Colombia abre así un nuevo frente dentro del sistema financiero: no solo cómo ampliar el acceso al crédito, sino cómo distribuir de manera más eficiente el riesgo que acompaña esa expansión.