Negocios
La IA entra en la nueva batalla contra el fraude digital
La inteligencia artificial ya se usa para sofisticar el fraude digital, mientras bancos y comercios buscan detectarlo en tiempo real y evitar el daño.
Miércoles, Octubre 7, 2026
La inteligencia artificial ya forma parte de la disputa entre quienes diseñan mecanismos de fraude digital y quienes buscan detectarlos. El crecimiento de las transacciones electrónicas, la banca en línea, el comercio electrónico y los servicios financieros digitales está ampliando la superficie de ataque en Colombia y Latinoamérica.
La evolución también está cambiando la forma de prevenir estos delitos. Según Koin, compañía especializada en soluciones antifraude con operación en Colombia y América Latina, los sistemas tradicionales necesitan incorporar capacidades de inteligencia artificial para identificar en milésimas de segundo patrones de comportamiento, anomalías y señales de riesgo.
El objetivo no es únicamente bloquear operaciones sospechosas. También consiste en reducir las pérdidas sin introducir fricciones innecesarias para los usuarios legítimos, un punto crítico para bancos, comercios y plataformas digitales cuyo negocio depende de completar transacciones.
“El futuro de la prevención del fraude no está únicamente en reaccionar más rápido, sino en tener la capacidad de anticiparnos”, afirmó Juan Herman, CTO de Koin.
El ejecutivo advierte que el adversario también está utilizando estas herramientas. “Las redes de fraude ya utilizan inteligencia artificial para automatizar intentos, imitar comportamientos legítimos y crear nuevas vulnerabilidades”, señaló Herman.
La IA también amplía la capacidad de los atacantes
La generación de contenidos falsos, la suplantación de identidad, los mensajes personalizados y otras técnicas de ingeniería social pueden adquirir mayor precisión mediante herramientas de IA.
Esto ocurre mientras aumenta la preocupación de los consumidores. Una encuesta reciente de Mastercard encontró que el 47 % de los consumidores en América Latina considera el temor al fraude su principal preocupación al realizar transacciones online.
El dato adquiere relevancia en una región en la que el uso de canales digitales continúa creciendo, pero donde la apropiación de la cultura digital presenta diferencias importantes entre países y segmentos de población.
La prevención también está cambiando de enfoque. Los sistemas antifraude ya no dependen exclusivamente de la información que entrega una persona al registrarse o realizar una operación.
Las plataformas pueden analizar cómo interactúa el usuario con los servicios digitales: patrones de navegación, cadencia de uso, dispositivos recurrentes y consistencia de la actividad. A estas señales se suman variables como biometría digital y geolocalización, siempre bajo criterios de privacidad, consentimiento, seguridad y cumplimiento de la normativa aplicable.
Con estos datos se construyen modelos dinámicos de comportamiento normal que pueden actualizarse continuamente. Una desviación respecto de ese patrón puede convertirse en una señal adicional para determinar si una operación requiere mayor análisis.
La ventaja está en que el sistema no tiene que esperar a que aparezca una modalidad de fraude conocida para reaccionar. Puede identificar comportamientos inusuales a partir de múltiples señales analizadas de manera simultánea y en tiempo real.
La prevención deja de ser un problema exclusivamente tecnológico
La incorporación de IA no elimina por sí sola el riesgo. La sofisticación de los ataques obliga a combinar diferentes capacidades: inteligencia artificial, ciberseguridad, análisis de datos, autenticación robusta y educación digital.
También aumenta la importancia de la cooperación entre empresas y entidades públicas. Las modalidades de fraude no se detienen en las fronteras de una plataforma o de un país, por lo que la capacidad de compartir conocimiento sobre patrones de ataque puede convertirse en un factor relevante para anticipar nuevas amenazas.
Para Colombia y América Latina, el asunto tiene una consecuencia empresarial concreta: la prevención del fraude empieza a convertirse en parte de la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de la economía digital. A medida que aumentan las transacciones electrónicas y los atacantes incorporan IA a sus métodos, las organizaciones que no evolucionen sus sistemas de detección estarán expuestas no solo a mayores pérdidas, sino también a una erosión de la confianza que sostiene el comercio digital.