Innovación

Minigranjas solares crecen en Colombia y aceleran la generación distribuida

Colombia pasó de 4 a 151 minigranjas solares en tres años, un salto que acelera la generación distribuida y cambia el mapa energético.
Domingo, Marzo 22, 2026

Colombia pasó de tener 4 minigranjas solares en 2023 a 151 en marzo de 2026. El dato, reportado por XM, muestra que la generación distribuida dejó de ser una promesa marginal para convertirse en una pieza cada vez más visible dentro del sistema eléctrico nacional.

El salto coincide con el Día Nacional de las Energías Renovables y revela un cambio más profundo: la transición energética en Colombia ya no depende solo de megaproyectos, sino también de activos pequeños, más rápidos de desplegar y cercanos al punto de consumo. En ese segmento, Unergy aparece como el actor más relevante del mercado, con 50 plantas activas en ocho subáreas operativas del SIN, más de 54.000 paneles instalados, 36,3 % de la generación total del segmento y las 10 minigranjas más productivas del país, según datos citados de XM.

Un modelo que ganó escala en tiempo récord

La velocidad explica buena parte del fenómeno. Mientras un parque solar de gran escala puede tardar hasta 2.000 días entre licencias, consultas previas e infraestructura de transmisión, una minigranja puede entrar en operación en seis a nueve meses, apoyada en el marco que habilitan la Ley 1715 de 2014 y la Resolución CREG 174 de 2021 para plantas menores a 1 MW.

Esa diferencia está cambiando la conversación del sector. Lo que antes era una alternativa complementaria empieza a operar como respuesta práctica a las limitaciones de transmisión y a la necesidad de sumar capacidad con mayor agilidad.

Eduardo Ospina, cofundador y CEO de Unergy, lo resume así: “Hace tres años pusimos en marcha la primera minigranja del país en Luruaco, Atlántico. Las líneas de transmisión colombianas no fueron diseñadas para el modelo de generación que el país necesita hoy, y las minigranjas resuelven esa realidad generando energía cerca de donde se consume.”

Unergy concentra liderazgo y productividad

Dentro del crecimiento del segmento, Unergy no solo suma escala, sino desempeño. La compañía afirma operar proyectos 53 % más eficientes en promedio que los demás activos del mercado, además de concentrar el portafolio más robusto dentro de este modelo.

Ese despliegue también tiene efectos en territorio. Las 50 plantas representadas y operadas por la empresa equivalen a cerca de 10.000 toneladas de CO₂ evitadas al año, un impacto comparable al retiro de más de 4.000 vehículos de combustión, y a la generación de aproximadamente 1.500 empleos locales en construcción, operación y mantenimiento.

No es un dato menor para un mercado que necesita mostrar resultados no solo en megavatios, sino también en empleo, descentralización productiva y reducción de emisiones.

El sistema ya mostró que puede crecer; ahora debe integrarse

El entorno sectorial acompaña ese avance. Según SER Colombia, el país cerraría 2026 con aproximadamente 4.200 MW de capacidad instalada en renovables, de los cuales más de 1.300 MW corresponderían a recursos distribuidos y autogeneración.

El desafío ya no parece estar en demostrar que el modelo funciona, sino en integrarlo de forma ordenada. La experiencia regional sugiere que el margen de crecimiento sigue siendo amplio: Chile pasó de menos de 200 MW en generación distribuida en 2014 a 3 GW en 2024, mientras Brasil acumula 30 GW. Colombia, con una radiación solar promedio superior a 4,5 kWh/m² diarios, una de las más altas de la región según el IDEAM, todavía está lejos de ese umbral.

Sobre ese potencial, Ospina plantea una ambición concreta: “Tenemos financiamiento comprometido para construir 80 minigranjas más y Colombia tiene el potencial para desarrollar hasta 2.500. Apenas estamos empezando.”

Lo que cambia para la matriz energética

Las minigranjas solares están ganando peso porque resuelven un problema estructural: llevar nueva energía al sistema sin depender exclusivamente de grandes desarrollos de larga maduración. Eso tiene implicaciones directas para la confiabilidad, la diversificación de la matriz y la capacidad de electrificar más regiones con tiempos de ejecución menores.

Si Colombia quiere acelerar su transición energética sin quedar atrapada en cuellos de botella regulatorios y de transmisión, este segmento dejará de ser una nota secundaria. El salto de 4 a 151 plantas no solo habla de crecimiento; habla de un nuevo modelo de expansión eléctrica que ya empezó a mover el mapa del sector.