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Pilas con el Ambiente recupera 300 millones de pilas en 15 años

Pilas con el Ambiente recuperó 300 millones de pilas en 15 años y hoy ya opera más de 7.000 puntos de recolección en los 32 departamentos de Colombia.
Sábado, Octubre 3, 2026

El programa Pilas con el Ambiente completó 15 años de operación con 5.500 toneladas de pilas y acumuladores gestionadas, una cantidad equivalente a cerca de 300 millones de unidades.

La iniciativa cuenta con más de 7.000 puntos de recolección en los 32 departamentos y más de 400 municipios, mediante alianzas con empresas, entidades públicas, instituciones educativas y comunidades.

El sistema busca evitar que estos residuos terminen mezclados con la basura convencional. Las pilas usadas requieren recolección diferenciada, transporte, clasificación y tratamiento mediante gestores autorizados por las autoridades ambientales.

Pilas con el Ambiente conecta recolección y tratamiento

Los residuos depositados en los puntos habilitados son trasladados a plantas donde se clasifican según su composición y tecnología. Este proceso define el tratamiento y los materiales que pueden recuperarse.

De las pilas alcalinas y de zinc-carbón se extraen óxidos de zinc y manganeso, además de partículas metálicas. Los acumuladores utilizados en computadores, tabletas y celulares pueden contener litio, cobalto, coltán, níquel, acero, aluminio y plástico.

Parte de estos materiales tiene potencial para regresar a procesos industriales o utilizarse en la fabricación de nuevas baterías. Sin embargo, el aprovechamiento depende de la tecnología disponible, la viabilidad económica y las condiciones técnicas de cada residuo.

“El posconsumo funciona cuando existen dos condiciones: que el ciudadano tenga claro qué debe hacer con el residuo y que encuentre una infraestructura que le permita hacerlo de manera sencilla”, afirmó Alberto Ladino, director de Pilas con el Ambiente.

$1.700 millones destinados a investigación

El programa ha invertido más de $1.700 millones en proyectos de investigación y desarrollo orientados a encontrar alternativas para reincorporar los materiales recuperados en procesos industriales.

La inversión responde a uno de los principales desafíos de la economía circular: recolectar los residuos no garantiza por sí solo que todos sus componentes regresen a las cadenas productivas.

El componente educativo también ha acompañado la expansión de la infraestructura. Una encuesta realizada por Cifras y Conceptos en 2019 encontró que el 73% de las personas consultadas conocía los programas de recolección de pilas. Al tratarse de una medición de hace siete años, el dato no permite establecer el nivel actual de conocimiento ciudadano.

Las nuevas baterías exigen capacidades diferentes

El crecimiento de los dispositivos electrónicos y de la movilidad eléctrica aumentará la presencia de baterías con composiciones, dimensiones y requerimientos de seguridad distintos a los de las pilas tradicionales.

Esta transformación exigirá nuevas capacidades de almacenamiento, transporte, clasificación y tratamiento. También requerirá investigación para recuperar materiales críticos y evitar que el aumento de la demanda tecnológica genere un volumen mayor de residuos sin aprovechamiento.

“La gestión de pilas también tiene que evolucionar al ritmo de la tecnología. El reto es anticiparnos a los nuevos tipos de baterías, desarrollar conocimiento y garantizar que los materiales puedan aprovecharse cada vez mejor”, señaló Alberto Ladino, director de Pilas con el Ambiente.

El balance evidencia la escala alcanzada por la infraestructura de posconsumo, pero no informa qué proporción representan las 5.500 toneladas frente al total de pilas comercializadas o desechadas en Colombia durante los últimos 15 años. Contar con esa relación será necesario para medir cuánto ha avanzado el país y cuál es la brecha pendiente para cerrar el ciclo de estos residuos.