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Salud cardiovascular y audición: la relación que todavía pasa inadvertida

Salud cardiovascular y audición pueden estar relacionadas: un estudio de JAMA detectó pérdida auditiva en 74,4% de adultos con insuficiencia cardíaca.
Martes, Octubre 6, 2026

La pérdida auditiva fue más frecuente entre adultos mayores que reportaron insuficiencia cardíaca, según un análisis realizado con información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos.

El estudio encontró que el 74,4% de los participantes mayores de 70 años con insuficiencia cardíaca presentaba algún grado de pérdida auditiva, frente al 63,3% de quienes no reportaron esta condición.

El resultado identifica una asociación que puede ser relevante para la atención preventiva, pero no demuestra que la insuficiencia cardíaca produzca directamente pérdida auditiva. El estudio disponible en PubMed analizó precisamente la prevalencia de dificultades auditivas entre adultos mayores con esta enfermedad cardiovascular.

Salud cardiovascular y audición: ¿cómo podrían relacionarse?

El oído interno necesita un flujo constante de sangre para funcionar. Las alteraciones vasculares pueden afectar las estructuras encargadas de transformar las ondas sonoras en señales que el cerebro pueda interpretar.

Factores como la hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo y el envejecimiento también pueden estar presentes tanto en personas con enfermedades cardiovasculares como en quienes experimentan cambios auditivos.

Esto dificulta establecer una relación directa entre las dos condiciones. Para determinarla sería necesario diferenciar el efecto de la enfermedad cardíaca del producido por la edad, los medicamentos, la exposición al ruido y otros factores clínicos.

“El oído interno necesita un flujo sanguíneo adecuado para funcionar correctamente. Por eso, cuando hay factores que afectan la salud vascular, también es importante prestar atención a posibles cambios en la audición. Esto no significa que las enfermedades cardíacas causen necesariamente pérdida auditiva”, explicó Lorena Romero, audióloga y gerente comercial de GAES Colombia.

Insuficiencia y paro cardíaco no son lo mismo

El análisis citado estudió la insuficiencia cardíaca, una condición crónica en la que el corazón tiene dificultades para bombear la cantidad de sangre que necesita el organismo.

Esta enfermedad no debe confundirse con el paro cardíaco, que ocurre cuando el corazón deja repentinamente de bombear sangre de manera efectiva y requiere atención médica inmediata.

La precisión es importante porque el comunicado de GAES fue divulgado antes del Día Mundial de la Reanimación Cardíaca, que se conmemora cada 16 de octubre. Los resultados del estudio no relacionan directamente la pérdida auditiva con el paro cardíaco ni con las maniobras de reanimación.

Señales que pueden advertir cambios auditivos

La pérdida de audición puede aparecer gradualmente y pasar inadvertida. Entre los cambios que justifican una evaluación profesional se encuentran:

  • Pedir frecuentemente que repitan lo que dijeron.
  • Subir el volumen del televisor o del celular.
  • Sentir que otras personas hablan demasiado bajo.
  • Tener dificultades para seguir conversaciones con ruido de fondo.
  • Alejarse de reuniones o espacios sociales por no comprender lo que se dice.

Estos signos no permiten determinar por sí solos la causa ni el grado de pérdida auditiva. Una evaluación especializada es la que puede establecer si existe una alteración y qué intervención resulta adecuada.

La detección temprana gana espacio en la atención preventiva

La relación observada entre audición y salud cardiovascular refuerza la conveniencia de incorporar evaluaciones auditivas a los controles preventivos, especialmente entre adultos mayores y personas con factores de riesgo vascular.

El seguimiento de la presión arterial, el colesterol y la glucosa, junto con la actividad física recomendada por profesionales y la eliminación del tabaco, forma parte del cuidado cardiovascular. Los controles auditivos pueden complementar esta vigilancia, pero no reemplazan la valoración médica.

La innovación en este campo incluye pruebas digitales, aplicaciones de detección, audífonos programables y soluciones asistivas que buscan facilitar el diagnóstico y la rehabilitación.

La Organización Mundial de la Salud destaca herramientas como hearWHO y WHOears, diseñadas para apoyar la detección de enfermedades del oído y dificultades auditivas en entornos donde los recursos profesionales pueden ser limitados.

Más de 1.500 millones de personas viven con pérdida auditiva

La OMS estima que más de 1.500 millones de personas presentan algún grado de pérdida auditiva y que 430 millones necesitan servicios de rehabilitación.

Para 2050, cerca de 2.500 millones de personas podrían vivir con algún nivel de pérdida auditiva y más de 700 millones requerirían rehabilitación.

Estas proyecciones convierten la atención auditiva en un desafío creciente para los sistemas de salud, especialmente por el envejecimiento de la población y las brechas de acceso a diagnóstico, dispositivos y acompañamiento profesional.

La evidencia disponible no permite afirmar que cuidar el corazón evitará la pérdida auditiva ni que una dificultad para escuchar sea señal de una enfermedad cardíaca. Sí respalda una mirada integral: ante factores de riesgo cardiovascular o cambios persistentes en la audición, posponer la evaluación puede retrasar intervenciones capaces de proteger la comunicación y la calidad de vida.

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