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Una alimentación saludable puede consumir más de la mitad de un salario mínimo

Una dieta saludable para cuatro personas cuesta $25.261 diarios, según estudio regional. En Colombia, 12,08 millones viven en inseguridad alimentaria.
Sábado, Octubre 17, 2026

Una alimentación saludable para una familia de cuatro personas cuesta en promedio $25.261 diarios en zonas estudiadas de Bogotá y Cundinamarca, una cifra equivalente al 53,2% del ingreso diario correspondiente a un salario mínimo de 2025. Así lo revela un estudio de Aliméntate de Región, realizado con el acompañamiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y entidades regionales.

Los resultados adquieren relevancia durante el Día Mundial de la Alimentación 2026, que se conmemoró el 16 de octubre. Según el DANE, 12,08 millones de colombianos, equivalentes al 22,8 % de la población, vivieron en hogares con inseguridad alimentaria moderada o grave durante 2025.

La situación también afecta a los territorios encargados de abastecer a Bogotá. En la Región Central, integrada por la capital, Cundinamarca, Boyacá, Meta, Tolima y Huila, aproximadamente 2,3 millones de personas enfrentaron dificultades para acceder a alimentos suficientes.

¿Cuánto cuesta una alimentación saludable en Bogotá y Cundinamarca?

El estudio de Aliméntate de Región analizó los precios de alimentos en 662 establecimientos comerciales de Ciudad Bolívar, Usaquén, Soacha y Zipaquirá durante 2025.

La investigación utilizó una metodología de la FAO adaptada al contexto local para calcular el costo de una dieta de referencia de 2.330 kilocalorías diarias por persona, integrada por 11 alimentos de seis grupos.

Los resultados evidenciaron diferencias entre los territorios analizados:

Localidad o municipioCosto diario por persona
Soacha$5.850
Ciudad Bolívar$6.080
Zipaquirá$6.343
Usaquén$6.988
Promedio$6.315

Fuente: Aliméntate de Región. Precios de 2025, utilizados como referencia del costo de una dieta saludable, no como valores actuales de mercado.

Aunque los costos varían entre localidades, el análisis muestra que el precio de los alimentos representa una presión considerable sobre los ingresos familiares, incluso cuando se consideran opciones de menor costo.

El 88 % de los alimentos que consume Bogotá proviene de la Región Central

La inseguridad alimentaria contrasta con la capacidad productiva de los departamentos que rodean la capital.

Según el diagnóstico del Sistema de Abastecimiento Regional Agroalimentario (SARA), el 88% de los alimentos que abastecen a Bogotá proviene de la Región Central.

Cundinamarca y Boyacá aportaron el 63,4% de la producción nacional de papa en 2022, mientras que Tolima, Huila y Meta concentraron el 56,6% de la producción de arroz mecanizado durante el primer semestre de 2025.

Sin embargo, producir alimentos cerca de los centros de consumo no garantiza que todos los hogares puedan comprarlos.

Los costos de transporte, almacenamiento y comercialización, junto con las dificultades de acceso a financiación e infraestructura para pequeños productores, pueden incrementar los precios finales sin traducirse necesariamente en mayores ingresos para los agricultores.

FAO y entidades regionales trabajan en un nuevo plan de abastecimiento

Para enfrentar estos desafíos, la FAO, la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca, la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico y la RAP-E Región Central trabajan en la iniciativa Aliméntate de Región.

El proyecto busca desarrollar un Plan de Abastecimiento Regional Agroalimentario que permita conectar la producción agrícola con las necesidades de consumo, mejorar los procesos logísticos y reducir pérdidas y desperdicios.

También contempla fortalecer los mercados de proximidad, mejorar la información disponible sobre precios y demanda, e impulsar la participación de pequeños productores y comunidades rurales.

Los datos del estudio muestran que garantizar el abastecimiento no depende únicamente de incrementar la producción. También exige reducir las ineficiencias entre el campo y las ciudades y mejorar la capacidad de compra de los hogares.

Para Bogotá y los departamentos que la abastecen, una planificación alimentaria más eficiente puede contribuir a fortalecer los ingresos rurales, reducir costos de comercialización y facilitar el acceso de las familias a una dieta saludable.