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Vacunación y desparasitación: claves para prevenir enfermedades en gatos
La vacunación, la desparasitación y los controles veterinarios ayudan a prevenir enfermedades como la leucemia felina y proteger la salud de los gatos.
Viernes, Agosto 7, 2026
La vacunación, la desparasitación periódica y los controles veterinarios son tres de las principales medidas para prevenir enfermedades que pueden comprometer la salud de los gatos, entre ellas la leucemia felina o FeLV, una infección viral que afecta su sistema inmunológico.
La enfermedad puede transmitirse principalmente mediante el contacto cercano entre gatos, a través de saliva, secreciones y mordeduras, o durante la convivencia. Algunos animales pueden permanecer sin síntomas durante años, aunque posteriormente desarrollar defensas bajas, infecciones recurrentes y otras complicaciones.
En el marco del Día del Gato, especialistas de MSD Salud Animal llaman la atención sobre la importancia de mantener esquemas preventivos durante toda la vida del animal y no únicamente cuando aparecen signos de enfermedad.
La leucemia felina puede avanzar sin síntomas
Uno de los factores que dificulta la detección del virus de la leucemia felina es que un gato infectado puede permanecer aparentemente saludable durante largos periodos.
Por esta razón, el seguimiento veterinario permite evaluar factores de riesgo, definir la necesidad de pruebas diagnósticas y determinar el esquema de vacunación adecuado de acuerdo con las condiciones de cada animal.
La convivencia con otros gatos también debe ser considerada. El contacto cercano puede facilitar la transmisión del virus, especialmente cuando existe intercambio de saliva o se presentan mordeduras.
La prevención resulta particularmente importante en animales que tienen acceso al exterior, viven con varios gatos o pueden entrar en contacto con felinos cuyo estado sanitario se desconoce.
Más de 5.000 gatos fueron vacunados en Villavicencio
Las campañas públicas de vacunación continúan siendo otro componente de la prevención.
Entre febrero y abril de 2026, la Secretaría de Salud de Villavicencio reportó la vacunación de 5.008 gatos contra la rabia, dentro de las jornadas destinadas a controlar enfermedades zoonóticas.
El documento precisa que no existe actualmente un consolidado público nacional sobre el número de gatos vacunados en Colombia durante 2026, por lo que la cifra de Villavicencio funciona como referencia local y no debe extrapolarse al resto del país.
La vacunación contra la rabia tiene además una dimensión de salud pública, debido a que se trata de una enfermedad transmisible de animales a seres humanos.
La desparasitación también protege a las familias
La prevención no termina con las vacunas. Los gatos también pueden estar expuestos a parásitos internos y externos capaces de afectar su estado general.
Pulgas y parásitos intestinales pueden generar problemas dermatológicos, digestivos y nutricionales, además de aumentar riesgos para algunas personas que conviven con los animales.
“Además de la vacunación, la desparasitación interna y externa es una práctica indispensable para evitar problemas causados por parásitos intestinales, pulgas y otros agentes que pueden afectar tanto a los gatos como a las familias que conviven con ellos”, explicó Dadilde Carvajal, gerente Técnica de la Unidad de Animales de Compañía de MSD Salud Animal en Colombia.
Los especialistas también señalan que algunos parásitos pueden afectar especialmente a niños y personas con sistemas inmunológicos vulnerables, lo que refuerza la necesidad de definir los tratamientos con acompañamiento veterinario.
Los controles no deberían limitarse a una emergencia
Otro de los errores frecuentes en el cuidado de las mascotas es acudir al veterinario únicamente cuando aparece un síntoma evidente.
Los controles periódicos permiten detectar alteraciones antes de que produzcan complicaciones y revisar aspectos como vacunación, peso, alimentación, salud oral y presencia de parásitos.
“Mantener al día sus vacunas, realizar desparasitaciones según la recomendación profesional y acudir a controles veterinarios, al menos dos veces al año, permite detectar riesgos a tiempo y brindar a los felinos una vida más larga, saludable y feliz”, agregó Dadilde Carvajal.
La frecuencia y los tratamientos específicos deben definirse de acuerdo con la edad, condiciones de salud, estilo de vida y nivel de exposición de cada gato.