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Acero en Colombia crecería hasta 3% en 2026
La industria del acero en Colombia crecería hasta 3% en 2026, pese a importaciones baratas, sobreoferta global y presión energética
Miércoles, Mayo 6, 2026
La industria del acero en Colombia crecería entre 2% y 3% en 2026, impulsada por una recuperación gradual de la demanda interna y del sector construcción, según proyecciones de la Cámara Colombiana de Acero.
El repunte llegaría después de un 2025 en el que la producción nacional se mantuvo cercana a las 300.000 toneladas, en un mercado que ha mostrado estabilidad, pero también fuertes presiones externas.
Importaciones y energía presionan al sector
El crecimiento proyectado no elimina los desafíos. La industria enfrenta sobreoferta global, importaciones a bajo costo y altos precios de la energía, factores que afectan la competitividad de los productores nacionales.
El Gobierno nacional anunció, mediante el Decreto 0264 de 2026, un arancel del 35% a la importación de acero proveniente de países sin acuerdos comerciales vigentes.
Para Mauro de Castro, director de Diaco en Colombia, la protección comercial no resuelve por sí sola el desafío competitivo: “La industria del acero en Colombia atraviesa un periodo de estabilidad en la demanda, pero con crecientes presiones por la llegada de importaciones a bajo costo”.
Sostenibilidad como ventaja industrial
En este escenario, la sostenibilidad empieza a convertirse en un factor de diferenciación. Diaco registra un 98% de producción a partir de material reciclado y aprovecha más de 360.000 toneladas de chatarra ferrosa al año.
La compañía también reporta operaciones con cero vertimientos y una huella de carbono de 0,25 toneladas de CO₂ por cada tonelada de acero producido en barras corrugadas.
Además, Diaco amplió la Declaración Ambiental de Producto (DAP) a su portafolio de construcción, lo que la convierte en la primera siderúrgica en Colombia con esta certificación en ese segmento.
Trazabilidad para competir
La DAP permite verificar el impacto ambiental de los materiales durante su ciclo de vida, un elemento cada vez más relevante para constructoras, desarrolladores e inversionistas que deben responder a criterios ambientales.
De Castro señaló que estos avances muestran una transformación del sector: “La competitividad ya no se construye sólo desde la eficiencia operativa, sino también desde la capacidad de ofrecer materiales con mayor trazabilidad y menor impacto ambiental”.
El acero colombiano entra a 2026 con una recuperación moderada, pero bajo una presión competitiva mayor. La protección arancelaria puede dar margen, pero la sostenibilidad, la eficiencia energética y la trazabilidad serán las variables que definan quién gana valor en el mercado.
Para la construcción y la infraestructura del país, el debate ya no será solo cuánto acero se produce, sino bajo qué estándares se fabrica y cómo esos materiales responden a una economía que exige menor impacto ambiental sin perder competitividad.