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El 84% de latinoamericanos sueña con viajar para ver fútbol en vivo

El 84% de los latinoamericanos sueña con viajar a ver fútbol en vivo, una oportunidad que acelera el turismo deportivo y el negocio asegurador global.
Miércoles, Abril 8, 2026

El 84% de los aficionados latinoamericanos quiere viajar para ver fútbol en vivo en escenarios internacionales, una señal de cómo el turismo deportivo está ganando peso como fenómeno emocional y económico en la región. El dato hace parte del informe La Pasión que Trasciende Fronteras de Chubb, elaborado con una muestra de 1.200 casos en Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador y México.

La cifra sube aún más en algunos mercados. En Colombia llega al 90% y en Ecuador al 89%, lo que confirma que la aspiración de asistir a partidos fuera del país ya no es marginal ni exclusiva de nichos de alto gasto.

El fútbol ya mueve decisiones de viaje

El estudio muestra que la motivación no termina en el partido. Solo el 10% de los viajeros limitaría su experiencia exclusivamente al encuentro, mientras la mayoría busca combinar deporte, ciudad, cultura y recorrido turístico.

En concreto, el 61% quiere conocer la ciudad donde se juega el partido, el 50% planea recorrer otras ciudades del país anfitrión y el 35% considera esencial hacer el tour del estadio y visitar museos del club.

Ese patrón confirma que el viaje futbolero se está transformando en una experiencia de consumo más amplia, con impacto en alojamiento, transporte, gastronomía y actividades complementarias.

España y LALIGA concentran buena parte del deseo

El informe ubica a LALIGA entre las competiciones favoritas del 70% de los encuestados, con clubes y partidos que concentran el mayor atractivo regional. El Real Madrid lidera con 35% de preferencia, mientras el FC Barcelona capta 19%. Además, el Clásico entre Real Madrid y Barcelona es el evento más esperado por el 73% de la región.

La conexión emocional también pasa por los jugadores. El 58% de los hinchas asegura que le gustaría ver en acción a futbolistas de su país o de América Latina, y en Colombia el 71% afirma que la presencia de jugadores latinoamericanos aumenta su deseo de asistir a los partidos.

Norteamérica 2026 entra en la ecuación

El reporte también identifica una oportunidad concreta en los grandes eventos futbolísticos previstos para 2026 en México, Canadá y Estados Unidos, donde la infraestructura y la agenda deportiva internacional están reordenando el mapa del turismo asociado al fútbol.

El cambio de fondo es que el aficionado ya no quiere limitarse a ver el evento por televisión. Quiere planear, viajar y convertir ese deseo en experiencia, lo que abre oportunidades para aerolíneas, agencias, operadores turísticos y aseguradoras.

La lectura de Chubb: del sueño al viaje planificado

Andrés Serrano, vicepresidente de Consumer Lines en Chubb Colombia, vinculó este fenómeno con la necesidad de pasar de la intención a la preparación real del viaje.

“Este marcado interés que vemos por LALIGA refuerza nuestro papel como aseguradora oficial en América Latina, apoyando a los aficionados para que sus viajes pasen de ser ‘sueños’ a ‘planes’ que les permitan viajar con confianza y protección”.

Más adelante, agregó "El turismo deportivo ofrece una experiencia enriquecedora: los aficionados buscan complementar su viaje explorando distintas ciudades y disfrutando de la cultura local, más allá del evento deportivo”.

Y remató con una idea clave para el negocio asegurador “En Chubb, entendemos que esta tendencia representa una oportunidad para fortalecer la cultura de la prevención, garantizando que cada experiencia esté protegida”.

El estudio confirma que el fútbol dejó de ser solo un contenido de entretenimiento para convertirse en un disparador de consumo turístico internacional. Cuando ocho de cada diez aficionados quieren cruzar fronteras para vivir un partido, la pasión entra de lleno en la economía del viaje.

Para las marcas y empresas del sector, el mensaje es claro: el turismo deportivo ya no es una categoría complementaria. Es una vertical con capacidad real de mover decisiones, gasto y servicios alrededor de una experiencia que empieza en la cancha, pero se expande mucho más allá de los 90 minutos.

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