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América Latina elevó 9,6% su generación eléctrica impulsada por la hidroelectricidad
La generación eléctrica regional alcanzó 171 TWh en enero de 2026, impulsada por una mayor disponibilidad de recursos hídricos.
Lunes, Junio 8, 2026
América Latina y el Caribe inició 2026 con un incremento del 9,6% en la generación eléctrica, alcanzando los 171 TWh durante enero, impulsada principalmente por una mayor disponibilidad de recursos hídricos que permitió aliviar restricciones operativas en varios sistemas eléctricos de la región.
El dato fue revelado por el más reciente Informe Mensual de Generación Eléctrica de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), que también confirmó que la región mantiene una de las matrices energéticas más limpias del mundo, con una participación de 66% de fuentes renovables.
La hidroelectricidad sigue siendo el principal soporte energético
El informe muestra que la generación hidroeléctrica continúa siendo la principal fuente de energía en América Latina y el Caribe.
Durante enero, la hidroelectricidad aportó el 44,5% de toda la electricidad generada en la región, fortaleciendo la operación de los sistemas eléctricos y reduciendo parcialmente la necesidad de utilizar centrales térmicas de mayor costo. Este comportamiento contribuyó a disminuir el costo marginal promedio de generación.
El incremento de los aportes hídricos fue además el principal motor del crecimiento mensual de la producción energética regional.
El gas natural gana importancia en la transición energética
Aunque las energías renovables continúan dominando la matriz, el informe destaca que el gas natural mantiene un papel relevante dentro del sistema eléctrico regional.
Las fuentes térmicas fósiles representaron el 31,3% de la generación total, mientras que el gas natural alcanzó una participación de 23,8%, consolidándose como el principal recurso para respaldo operativo, servicios complementarios y gestión de la variabilidad de las energías renovables.
Para OLACDE, este comportamiento confirma que la transición energética regional depende de una combinación equilibrada entre fuentes renovables y tecnologías capaces de responder rápidamente a cambios en la demanda o en las condiciones climáticas.
La generación solar, eólica y geotérmica retrocedió
El reporte también evidencia los desafíos asociados a la variabilidad de algunas tecnologías renovables.
Durante enero, la generación solar disminuyó 30%, la geotérmica cayó 36% y la eólica retrocedió 11% frente a diciembre de 2025.
Según el organismo regional, estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de contar con tecnologías gestionables que permitan compensar la intermitencia propia de ciertas fuentes renovables y garantizar la estabilidad del sistema eléctrico.
El crecimiento anual fue más moderado
En comparación con enero de 2025, la generación eléctrica regional registró un incremento de 1,2%.
La expansión estuvo liderada nuevamente por la hidroelectricidad, que aportó 10,8 TWh adicionales al sistema. En contraste, la energía solar registró una reducción equivalente a 11,2 TWh, convirtiéndose en la principal fuente con variación negativa durante el período analizado.
Paraguay y Costa Rica lideran la matriz más limpia de la región
El informe de OLACDE destaca que América Latina y el Caribe continúa posicionándose entre las regiones con mayor participación de energías renovables a nivel mundial.
Doce de los 27 países miembros superaron el promedio regional de renovabilidad del 66%. El ranking es encabezado por Paraguay, con una matriz eléctrica completamente limpia, seguido por Costa Rica (97,8%), Uruguay (96,5%), Ecuador (91,6%), Belice (90,9%), Colombia (88,7%), Brasil (88,5%) y Venezuela (87,7%).
La transición energética entra en una nueva etapa
Los resultados de enero muestran que la transición energética latinoamericana avanza sobre una combinación de tecnologías que hoy resulta indispensable para garantizar confiabilidad y sostenibilidad.
La región mantiene una ventaja competitiva global gracias a su alta participación de energías renovables, pero el informe evidencia que la estabilidad del sistema continúa dependiendo de la complementariedad entre hidroelectricidad, gas natural y fuentes renovables variables. La capacidad para equilibrar estas tecnologías será determinante para responder al crecimiento de la demanda eléctrica, fortalecer la seguridad energética y sostener los objetivos climáticos durante la próxima década.