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América Latina y la paradoja de la innovación: por qué crecer sigue siendo esquivo

América Latina enfrenta una paradoja de innovación: altos retornos potenciales, pero bajo crecimiento y escasa inversión en capacidades productivas.
Martes, Febrero 3, 2026

América Latina ha logrado avances importantes en estabilidad macroeconómica y reglas de mercado durante las últimas décadas. Sin embargo, el crecimiento económico de la región sigue estancado alrededor del 2,5%, el más bajo entre las regiones del mundo, insuficiente para generar empleo de calidad o impulsar el progreso social. Esta contradicción es lo que el World Economic Forum denomina la paradoja de la innovación.

De acuerdo con el análisis publicado por el Foro Económico Mundial y desarrollado por William Maloney, economista jefe para América Latina y el Caribe del World Bank Group, la región presenta retornos potenciales a la innovación que superan el 50%, pero empresas y gobiernos invierten sistemáticamente menos de lo necesario en educación, capital de conocimiento, capacidades gerenciales, investigación y desarrollo.

Estabilidad sin productividad: el núcleo del problema

El documento señala que, aunque muchos países latinoamericanos han superado ciclos recurrentes de inestabilidad económica, la productividad no ha acompañado ese proceso. Incluso economías consideradas referentes, como Chile, muestran más de una década sin mejoras significativas en productividad.

Este rezago ha reavivado el debate sobre políticas industriales. No obstante, el análisis advierte que el problema no es qué sectores impulsar, sino cómo se produce, cómo se adoptan tecnologías y cómo se desarrollan capacidades empresariales para competir y escalar.

Ejemplos históricos lo ilustran con claridad: mientras Corea del Sur y México comenzaron a ensamblar productos electrónicos en períodos similares, solo uno logró desarrollar empresas globales líderes. Casos similares se observan en el uso de recursos naturales, donde países como Noruega lograron diversificar su economía, mientras otros no capitalizaron esa oportunidad.

Dos condiciones que deben avanzar juntas

El estudio identifica dos elementos inseparables para romper la paradoja. El primero es construir entornos favorables al mercado, con instituciones sólidas, competencia efectiva, infraestructura adecuada, mercados financieros profundos y reglas claras que reduzcan el riesgo de innovar.

El segundo, igual de crítico, es desarrollar empresarios, directivos y profesionales con capacidades técnicas y gerenciales que sepan identificar oportunidades, gestionar riesgos y transformar tecnología en valor económico. Sin este componente humano, incluso las mejores condiciones macroeconómicas tienen un impacto limitado.

La evidencia muestra que la competencia solo impulsa la innovación en empresas cercanas a la frontera tecnológica, y América Latina cuenta con una proporción mucho menor de este tipo de firmas frente a economías avanzadas como Reino Unido o Francia.

Prepararse para aprovechar la innovación

El informe retoma una idea central: la innovación favorece a quienes están preparados. Países que lograron crecer de manera sostenida combinaron mejoras en su clima de negocios con inversiones constantes en talento, aprendizaje y capacidades productivas.

Iniciativas como el Productivity Project del Banco Mundial buscan precisamente traducir investigación de frontera en políticas públicas accionables, permitiendo a los países de la región salir del ciclo de bajo crecimiento que ha marcado su desarrollo durante décadas.

Para América Latina, el desafío no es menor: invertir más y mejor en conocimiento, gestión e innovación, no como una apuesta coyuntural, sino como una estrategia estructural para cerrar la brecha de productividad y recuperar una senda de crecimiento sostenible.