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Cinco millones de colombianos siguen sin acceso a agua potable
Expertos advierten sobre los riesgos que enfrenta Colombia ante una eventual llegada del Fenómeno del Niño y la necesidad de fortalecer la infraestructura hídrica.
Martes, Junio 16, 2026
Más de cinco millones de personas en Colombia aún no tienen acceso a agua potable, una cifra que contrasta con la percepción de que el país es una de las naciones con mayor riqueza hídrica del planeta. La advertencia surge en momentos en que diferentes sectores comienzan a prepararse ante la eventual llegada de un nuevo Fenómeno del Niño y sus posibles efectos sobre el abastecimiento de agua.
La discusión cobró relevancia durante una jornada de capacitación sobre gestión integral del recurso hídrico organizada por Pavco Wavin, en la que participaron profesionales, técnicos y actores vinculados a la gestión del agua. El encuentro puso el foco sobre una realidad que suele pasar desapercibida: la disponibilidad del recurso depende no solo de la cantidad de agua existente, sino también de la capacidad del país para captarla, tratarla, distribuirla y protegerla.
Los desafíos son múltiples. Menos del 1% del agua del planeta está realmente disponible para consumo humano, mientras que en cientos de municipios colombianos el suministro no supera las doce horas diarias.
“El deterioro ambiental, la deforestación, la vulnerabilidad de la infraestructura existente y las brechas en la capacidad de gestión local amenazan la continuidad del suministro de agua potable en nuestro país. A estos factores se suma uno cada vez más determinante: el cambio climático”, afirmó Yurani Palacios, gerente de Responsabilidad Social y Sostenibilidad de Pavco Wavin.
La infraestructura también está en el centro del problema
El análisis realizado durante la jornada destacó que la crisis hídrica no está relacionada únicamente con la disponibilidad natural del recurso.
Gran parte de los desafíos se encuentran en la infraestructura que permite llevar el agua a hogares, industrias y actividades productivas. Desde la captación en bocatomas hasta el tratamiento en plantas potabilizadoras y las redes de distribución, cada etapa presenta vulnerabilidades que pueden comprometer la continuidad del servicio.
Uno de los datos expuestos durante el encuentro evidencia la magnitud del problema: en algunas ciudades del país se pierde hasta 35% del agua distribuida debido a fugas y conexiones deficientes.
La situación se vuelve más crítica cuando se combina con fenómenos ambientales como la deforestación y la degradación de ecosistemas estratégicos.
Páramos y humedales, considerados reguladores naturales del ciclo hídrico, enfrentan presiones crecientes que afectan su capacidad para garantizar el abastecimiento de agua en diferentes regiones del país.
El desafío de prepararse para eventos climáticos extremos
La posibilidad de un nuevo episodio de sequía ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer la resiliencia de las ciudades frente a eventos climáticos extremos.
Durante la capacitación se abordaron alternativas asociadas a los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS), soluciones diseñadas para captar, retener e infiltrar agua lluvia en entornos urbanos con el fin de reducir inundaciones, aliviar la presión sobre los sistemas de alcantarillado y contribuir a la recarga de acuíferos.
“En las ciudades colombianas, el agua lluvia ha sido históricamente tratada como un problema a evacuar lo más rápido posible. Los SUDS cambian esa lógica: el agua que cae es un recurso que puede aprovecharse”, señaló Javier Quiroga, gerente de la Unidad de Resiliencia Climática de Pavco Wavin.
Según el directivo, incorporar este tipo de soluciones en la planeación urbana permite responder con mayor capacidad a la variabilidad climática que ya afecta a distintas ciudades colombianas.
Un problema que trasciende a los gobiernos
Uno de los mensajes centrales del encuentro fue que la gestión del agua no puede recaer exclusivamente sobre las autoridades públicas.
“El cuidado del agua no es responsabilidad únicamente del gobierno. Es una tarea compartida entre el sector público, el privado y la ciudadanía”, afirmó Palacios.
La reflexión adquiere relevancia en un contexto donde las presiones sobre el recurso aumentan por factores ambientales, demográficos y económicos.
Colombia conserva una ventaja comparativa frente a muchos países gracias a su riqueza hídrica, pero los expertos coinciden en que esa condición no garantiza por sí sola el acceso sostenible al agua. La diferencia estará en la capacidad de construir infraestructura resiliente, proteger los ecosistemas que regulan el recurso y mejorar la gestión de un activo que resulta indispensable para la salud, la productividad y el desarrollo del país.