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Ciudades enfrentan riesgo hídrico por fallas en continuidad del suministro
Ciudades colombianas enfrentan desafíos en continuidad del suministro hídrico. Expertos advierten que el almacenamiento es clave para resiliencia urbana.
Viernes, Febrero 27, 2026
La continuidad del suministro de agua dejó de ser una garantía estable en varias ciudades colombianas. La combinación entre variabilidad climática y redes de acueducto envejecidas ha convertido el desabastecimiento en un riesgo recurrente, con implicaciones directas en salud pública y operación urbana.
El almacenamiento de agua pasó de ser una medida preventiva a convertirse en infraestructura crítica urbana.
Bogotá como caso emblemático
En Bogotá, la ciudad demanda 16,24 metros cúbicos por segundo, según registros de la Alcaldía tras la suspensión del último racionamiento.
Sin embargo, en temporadas de alta precipitación se generan volúmenes que el sistema público no alcanza a procesar completamente.
Este desbalance revela una paradoja estructural:
Existen picos de abundancia.
Pero la infraestructura no logra gestionar ni almacenar eficientemente el recurso.
La ciudad queda expuesta ante eventuales periodos secos.
La discusión ya no es solo climática, sino de planeación e ingeniería urbana.
La ciencia detrás del almacenamiento seguro
El almacenamiento hídrico efectivo no depende únicamente de recolectar agua. Requiere estándares técnicos que preserven su calidad y eviten riesgos sanitarios.
Según Orlando Polo, ingeniero experto de Pavco Wavin, un sistema verdaderamente efectivo debe garantizar que el agua mantenga sus propiedades químicas incluso tras varios días de almacenamiento.
Para ello se requieren tres condiciones fundamentales:
Materiales químicamente inertes, que no alteren la composición del agua.
Hermeticidad total, bloqueando luz solar y contaminantes externos.
Diseño hidráulico estratégico, evitando “zonas muertas” y favoreciendo renovación constante.
El almacenamiento deficiente puede convertirse en un riesgo sanitario si no cumple estándares técnicos rigurosos.
Infraestructura subterránea y resiliencia climática
Las soluciones modulares enterradas, como los sistemas tipo AquaCell, buscan responder a estas exigencias mediante estructuras herméticas subterráneas.
Al ubicarse bajo tierra:
Se reducen variaciones térmicas extremas.
Se elimina exposición directa al sol.
Disminuye la proliferación de bacterias y vectores.
Estos sistemas utilizan polímeros de alta resistencia aptos para contacto humano y están diseñados para mantener inalteradas las propiedades del agua durante periodos prolongados.
El reto técnico y regulatorio
La instalación inadecuada puede comprometer la eficacia del sistema.
Errores en compactación de terreno, drenajes o conexiones hidráulicas pueden generar infiltraciones, sedimentos y degradación del recurso.
Además, el mantenimiento preventivo es determinante:
Uso de desarenadores y sedimentadores.
Limpiezas periódicas según normativa.
Evaluación del origen y destino del agua.
El almacenamiento hídrico es una política urbana que exige estándares técnicos, supervisión y corresponsabilidad.
Un debate que trasciende la técnica
Más allá de la infraestructura, la gestión del agua impacta:
Estabilidad económica de las ciudades.
Continuidad operativa de comercios e industrias.
Salud pública y prevención de enfermedades.
Resiliencia frente al cambio climático.
En un contexto donde el racionamiento se convirtió en experiencia reciente para millones de ciudadanos, la discusión sobre almacenamiento y eficiencia hídrica deja de ser técnica y se convierte en estratégica para la sostenibilidad urbana.