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Consejo Gremial alerta por impacto nacional de bloqueos en Santander
El Consejo Gremial advirtió que los bloqueos en Santander ya amenazan servicios esenciales, exportaciones y pérdidas por $120.000 millones diarios.
Martes, Abril 14, 2026
El Consejo Gremial Nacional lanzó una alerta pública por los efectos que ya están generando los bloqueos en Santander y Norte de Santander sobre la economía, el abastecimiento y la prestación de servicios esenciales. La organización sostiene que la afectación ya trasciende el ámbito regional y empieza a comprometer variables sensibles para la actividad productiva del país.
La declaración es directa: “el Consejo Gremial Nacional expresa su profunda preocupación por la situación que enfrentan los departamentos de Santander y Norte de Santander como consecuencia de los bloqueos en corredores estratégicos”. El gremio agrega que esos efectos “ya trascienden el ámbito regional y empiezan a comprometer el normal funcionamiento de la economía, el abastecimiento y la prestación de servicios esenciales”.
Exportaciones canceladas y pérdidas diarias millonarias
El pronunciamiento incorpora una cifra que eleva el tono de la advertencia. Con base en información de la Alianza por Santander, el Consejo Gremial señala que las pérdidas económicas derivadas de la situación ya rondan los $120.000 millones diarios. A eso suma una cadena de impactos inmediatos: cancelación de exportaciones, restricciones en la movilidad de carga y pasajeros, interrupción de cadenas de abastecimiento, afectación del turismo y presión sobre el sector agropecuario.
La comunicación del gremio resume ese cuadro así: “la cancelación de exportaciones, las restricciones en la movilidad de carga y pasajeros, la cancelación de reservas de servicios turísticos, la interrupción de cadenas de abastecimiento y la afectación en el sector agropecuario” ya muestran una alteración profunda en las condiciones básicas para la actividad productiva y el bienestar de la población.
El gremio advierte un riesgo sistémico
El punto más delicado del mensaje está en la lectura institucional que hace el sector empresarial. El Consejo Gremial sostiene que la persistencia de los bloqueos no solo afecta la operación económica diaria, sino que también puede erosionar condiciones más amplias de confianza para el país.
La advertencia textual es fuerte: “la persistencia de bloqueos, más allá de expresar una inconformidad legítima, está generando afectaciones desproporcionadas sobre la ciudadanía, al aparato productivo y a la prestación de servicios esenciales”. Y añade que la situación plantea “un riesgo de carácter sistémico que debilita la confianza, incrementa la incertidumbre y afecta las condiciones necesarias para el desarrollo económico del país”.
Ese enfoque mueve la discusión más allá del orden público. Lo que está sobre la mesa es la capacidad del país para sostener corredores estratégicos, proteger cadenas logísticas y evitar que una crisis regional escale a una señal nacional de fragilidad operativa.
Llamado a reabrir tránsito y canales de diálogo
Frente a ese escenario, el Consejo Gremial pidió una intervención urgente de las autoridades y de los actores involucrados para garantizar una protesta pacífica, restablecer el tránsito y la circulación en los corredores viales y evitar nuevas vulneraciones a los derechos de la población y del aparato productivo.
El comunicado también solicita acompañamiento de la Procuraduría General de la Nación y la Defensoría del Pueblo, e insiste en que la salida debe pasar por la reactivación inmediata de los canales institucionales de diálogo y concertación.
La posición del gremio queda condensada en una frase de cierre que funciona como mensaje político y económico: “el respeto por la institucionalidad, la proporcionalidad en el ejercicio de los derechos y la protección de la actividad productiva son condiciones indispensables para preservar la estabilidad económica y social de Colombia”.
Los bloqueos en Santander ya dejaron de ser un problema local. Cuando exportaciones, abastecimiento y servicios esenciales empiezan a alterarse al mismo tiempo, la discusión cambia de escala. El reto para el Estado no es solo contener una crisis de movilidad, sino impedir que se convierta en un nuevo golpe a la confianza económica del país.