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Mujeres que inspiran
El liderazgo femenino no es una aspiración: Es una ventaja
Maria Elisa Monroy, de Bayer, y Ximena Hernández, de ASUS, responden desde industrias distintas la misma pregunta: ¿qué cambia en una organización cuando las mujeres lideran de verdad?
Jueves, Abril 2, 2026
Promover el liderazgo femenino no es "ayudar a las mujeres". Es diversificar el criterio de riesgo y decisión en la cima. Las organizaciones con mayor representación femenina en sus comités ejecutivos reportan, en promedio, márgenes de beneficio superiores, culturas más resilientes y una capacidad mayor para anticipar crisis. No es solo un argumento de equidad — aunque también lo es. Es, sobre todo, un argumento de competitividad.
Una multinacional de ciencias agrícolas y una marca global de tecnología de consumo. Dos sectores que no se parecen en casi nada. Y, sin embargo, dos líderes que describen con una coherencia llamativa lo que el liderazgo femenino está haciendo hoy dentro de sus organizaciones — y lo que aún falta por construir.
¿Qué está aportando el liderazgo estratégico femenino en las organizaciones hoy?
En ASUS, la respuesta tiene nombre y cifra: casi el 40% de las mujeres de la organización participan activamente en roles estratégicos, operativos y de toma de decisiones. Ese equilibrio, dice Ximena Hernández, no es decorativo. "Ha permitido enriquecer el proceso de liderazgo desde múltiples dimensiones: una mirada analítica y objetiva para la toma de decisiones críticas, combinada con una alta sensibilidad humana que fortalece la gestión de equipos". No son características opuestas — en la práctica, son complementarias, y esa combinación produce resultados que los equipos homogéneos difícilmente replican.
En Bayer, Maria Elisa Monroy lo articula en tres ejes que emergen directamente del trabajo en campo. El primero es la construcción de confianza a largo plazo: "Aportamos un estilo de liderazgo colaborativo y empático que es vital para articular alianzas entre productores, empresas y gobiernos. No solo buscamos productividad; construimos las relaciones de confianza que hacen que el negocio sea realmente sostenible". El segundo es la gestión del riesgo con integridad: en un entorno de alta incertidumbre como el agro, liderar con énfasis en la transparencia se convierte en una ventaja competitiva real, especialmente cuando la IA y la tecnología exigen gobernanza clara y criterios éticos explícitos.
"El éxito no depende de ser gurús tecnológicas. Depende de asegurar que la ciencia responda a problemas concretos, mejorando el bienestar del productor y democratizando el uso de las innovaciones."
— Maria Elisa Monroy, Directora de Portafolio de Protección de Cultivos, Bayer
Y el tercero, quizás el más estratégico, es la capacidad de orquestación. Ante la triple presión que enfrenta el agro — climática, económica y social — las mujeres líderes aportan la visión transversal para articular soluciones que no son ni puramente técnicas ni puramente humanas, sino las dos cosas al mismo tiempo. Ximena lo expresa desde el ámbito tecnológico con una síntesis similar: "El liderazgo femenino aporta una perspectiva diferencial, caracterizada por un enfoque analítico, una alta capacidad de organización y una gestión eficiente de múltiples prioridades. Esas habilidades impactan positivamente la productividad, la toma de decisiones y la cohesión de los equipos".
¿Cómo deberían las organizaciones fomentar la llegada de nuevos liderazgos femeninos?
Ambas coinciden en un punto de partida: la intención no basta. Para Ximena, el camino no es únicamente crear programas de mentoría o establecer cuotas de representación — aunque pueden ser herramientas útiles. Es transformar la cultura organizacional para que el talento femenino no tenga que demostrar más que sus pares masculinos para ocupar un mismo espacio. "Fomentar estos liderazgos no solo es una cuestión de equidad. Es una decisión estratégica que fortalece la competitividad".
"Las organizaciones que entienden el valor del liderazgo femenino no solo son más justas — son más ágiles, más innovadoras y más capaces de responder a un mercado que cambia más rápido de lo que cualquier manual puede anticipar."
— Ximena Hernández, Country Marketing Manager Colombia y Ecuador, ASUS
Maria Elisa va un paso más allá y plantea condiciones concretas: "Debemos apostar por metas medibles, como aumentar el porcentaje de mujeres en roles críticos del agro y garantizarles acceso real a tierra, crédito, capacitación y mercados". El empoderamiento, insiste, no se decreta. Se construye con meritocracia real, respaldada por políticas de conciliación que permitan a las mujeres cuidar y emprender simultáneamente.
Y añade una dimensión que pocas veces aparece en este debate: la del modelo de negocio. "Fomentar el liderazgo femenino implica diseñar modelos que compartan valor, donde la trazabilidad digital y las prácticas regenerativas premien la producción responsable". No es solo quién lidera — es qué tipo de liderazgo construye organizaciones capaces de sobrevivir la próxima década.
El argumento está más que demostrado
Una empresa de agroquímicos de 150 años y una marca de electrónica presente en más de 160 países. Dos realidades operativas completamente distintas. Y, sin embargo, el mismo diagnóstico: el liderazgo femenino no es una concesión. Es un activo estratégico que las organizaciones que aún no lo han comprendido están pagando, todos los días, en términos de decisiones más pobres, culturas más frágiles y resultados más predecibles.
Mujeres que Inspiran no es una edición de celebración. Es una edición de argumento. Y el argumento, a estas alturas, está más que demostrado.