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El mercado colombiano pasa de la elección a la ejecución

Tras la segunda vuelta presidencial, el peso colombiano se fortalece y el mercado pasa de la prima electoral a la ejecución fiscal.
Martes, Junio 23, 2026

El peso colombiano llegó fortalecido al cierre de la segunda vuelta presidencial y el mercado empieza a cambiar de pregunta: ya no se trata solo de quién ganó, sino de qué tan creíble será la ejecución económica y fiscal del próximo Gobierno.

Según el preconteo de la Registraduría citado en el insumo, Abelardo de la Espriella se impuso por un margen estrecho sobre Iván Cepeda, a la espera de la declaratoria oficial del escrutinio. En paralelo, la Tasa Representativa del Mercado se ubica en $3.459,53, mientras el peso acumula una apreciación cercana al 9,5% en 2026, uno de los desempeños más fuertes entre monedas emergentes.

La lectura de Iván Torroledo, cofundador y CFO de Littio, integra cuatro frentes que hoy condicionan las decisiones financieras de hogares e inversionistas colombianos: dólar, euro, oro y bitcoin. Todos están atravesados por una misma combinación de variables: política local, tasas altas en Estados Unidos, menor tensión petrolera y corrección de activos refugio o de riesgo.

El peso descontó parte del resultado antes de la elección

El mercado colombiano venía ajustando posiciones antes de la segunda vuelta. De acuerdo con el insumo, solo en junio el dólar había cedido más de 200 pesos, mientras las acciones locales acumulaban avances de doble dígito desde la segunda mitad de mayo y los títulos de deuda pública se valorizaban.

La apertura del lunes 22 de junio confirmó esa lectura: el dólar abrió en $3.389,50, unos $70 por debajo de la TRM, en niveles no vistos desde febrero de 2020. El movimiento fue relevante, pero menor frente a la apreciación acumulada de las semanas previas, señal de que buena parte de la reacción ya estaba incorporada en los precios.

“El peso llegó a la elección desde una posición de fortaleza poco común, porque el mercado se anticipó y descontó el resultado antes de que ocurriera. Eso cambia la pregunta. Ya no se trata de quién gana, sino de qué tan creíble sea la hoja de ruta fiscal del nuevo Gobierno. La fortaleza del peso es real, pero descansa sobre una expectativa, y las expectativas se sostienen o se corrigen según los hechos. Para el hogar colombiano, lo importante no es adivinar el techo del peso, sino entender que la tasa de cambio seguirá siendo sensible a cada señal de los próximos meses”, afirmó Iván Torroledo, cofundador y CFO de Littio.

El punto de fondo es que el mercado pasó de operar sobre escenarios electorales a evaluar señales de gobierno. El perfil del equipo económico, la relación con el Congreso, la gestión del déficit fiscal y la credibilidad de las primeras decisiones serán determinantes para saber si la fortaleza del peso se sostiene o se modera.

La Reserva Federal sigue marcando el precio del dólar global

El fortalecimiento del peso ocurre en contraste con un dólar global todavía respaldado por una Reserva Federal restrictiva. El 17 de junio, la Fed mantuvo su tasa de referencia en el rango de 3,50% a 3,75%, en una decisión unánime, y conservó el foco en controlar una inflación que sigue por encima de su meta.

Esa señal limita el margen para una debilidad global del dólar. Para Colombia, el efecto es doble: a nivel externo, tasas altas en Estados Unidos sostienen la demanda por dólares; a nivel interno, la expectativa de disciplina fiscal y mayor confianza en activos colombianos ha impulsado el peso.

La tensión entre esas dos fuerzas explica por qué la moneda local puede apreciarse en el corto plazo, pero seguirá vulnerable a cualquier señal que cambie la percepción de riesgo. Una Fed sin recortes rápidos y un Gobierno colombiano bajo observación fiscal forman una combinación exigente para los próximos meses.

El euro queda atrapado en la fortaleza del dólar

El euro refleja otra cara del mismo fenómeno. De acuerdo con el análisis de Littio, la moneda europea se mueve alrededor de 1,148 dólares, por debajo de los niveles cercanos a 1,165 dólares registrados a finales de mayo.

Para los colombianos con ingresos, gastos, estudios o viajes en Europa, el efecto no es lineal. Frente al dólar, el euro se debilitó; frente al peso, el resultado depende de la apreciación local. Al cruce citado en el insumo, el euro se ubica alrededor de $3.970.

“El euro se mueve cerca de sus mínimos de varias semanas frente al dólar, y eso no es una historia europea, es una historia del dólar. Cuando la Reserva Federal deja claro que no va a bajar tasas, el dólar se fortalece frente a casi todo, y el euro lo siente. Para el colombiano con gastos o ingresos en Europa, la clave es entender que el dólar y el euro se mueven por motores distintos, y que tener parte del balance en cada uno es lo que permite no quedar expuesto a un solo factor”, explicó Iván Torroledo, cofundador y CFO de Littio.

La recomendación implícita para hogares con vida financiera internacional es no concentrar todo el riesgo cambiario en una sola moneda. Dólar y euro responden a bancos centrales, ciclos económicos y tensiones geopolíticas distintas.

Oro y bitcoin corrigen, pero por razones diferentes

El oro y bitcoin también sintieron el cambio del entorno global. En el caso del oro, el insumo señala una corrección desde niveles cercanos a US$4.450 por onza a finales de mayo hasta alrededor de US$4.170. La caída responde a dos factores: una Reserva Federal más restrictiva, que aumenta el costo de oportunidad de mantener activos sin rendimiento, y una menor demanda de refugio tras la desescalada geopolítica entre Estados Unidos e Irán.

“La corrección del oro no contradice la tesis, la confirma. El oro bajó por dos razones de corto plazo, una Reserva Federal más dura y un mundo con menos miedo tras la tregua en Oriente Medio, pero ninguna de las dos cambia el motor de fondo, que es la compra de los bancos centrales. Cuando el comprador estructural no responde a las tasas, una toma de ganancias no es un cambio de tendencia. Por eso el oro sigue siendo, para un balance diversificado, una reserva de valor con baja correlación frente al peso”, explicó Iván Torroledo, cofundador y CFO de Littio.

Bitcoin, en cambio, confirma su comportamiento como activo de riesgo macro. El análisis de Littio lo ubica alrededor de US$63.000 a US$64.000, después de haber alcanzado un máximo histórico cercano a US$126.200 en octubre de 2025. Su caída no se explica por un evento interno del ecosistema cripto, sino por los mismos factores que golpearon otros activos de riesgo: tasas altas, tensión geopolítica previa y menor apetito por riesgo.

“Bitcoin acaba de dar una lección sobre lo que es hoy. Cayó con fuerza, pero no por algo propio del mundo cripto, sino por la geopolítica y por la Reserva Federal, los mismos factores que mueven a las acciones. Eso confirma que es un activo de portafolio con todas sus consecuencias: su volatilidad es estructural y amplifica los movimientos del mercado. No es un activo para mirar el precio cada día, es un activo para entender el riesgo antes de tomar cualquier exposición”, señaló Iván Torroledo, cofundador y CFO de Littio.

Una ventana para planear, no para reaccionar

El escenario deja una lectura práctica para hogares colombianos con ingresos, ahorros o gastos conectados al exterior. Un peso fuerte puede abaratar la construcción de reservas en monedas duras frente a semanas anteriores, pero también puede generar una falsa sensación de estabilidad.

Para quienes reciben remesas, pagos internacionales o tienen obligaciones en dólares o euros, herramientas que permiten fijar tasas de cambio antes de recibir una transferencia pueden mejorar la planeación. Según el insumo, plataformas como Littio ya permiten preacordar la tasa USD/COP para montos definidos y con vigencia de hasta 72 horas.

La misma lógica se extiende a activos como oro tokenizado o bitcoin, que han ampliado su acceso a usuarios minoristas a través de plataformas locales. El cambio relevante no está solo en el precio de los activos, sino en la posibilidad de construir balances multimoneda desde herramientas digitales con menores barreras de entrada.

“La incertidumbre sobre el resultado electoral comienza a despejarse, pero el mercado nunca se queda sin preguntas: ahora mira la ejecución fiscal, la Reserva Federal y la geopolítica. En ese entorno, la decisión de fondo del hogar colombiano ya no es si conviene diversificar, sino cómo hacerlo de forma eficiente y desde un solo lugar. Un peso fuerte abre una ventana para planear con cabeza fría, no para reaccionar con euforia. Eso es democratizar el acceso, no prometer resultados”, concluyó Iván Torroledo, cofundador y CFO de Littio.

La fortaleza del peso no cierra el capítulo de volatilidad; apenas cambia su origen. La prima electoral dio paso a una prueba más exigente: ejecución fiscal, gobernabilidad y señales económicas capaces de sostener la confianza que el mercado ya empezó a descontar.

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