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Evinka instalará 40 electrolineras en Medellín para 2026

Evinka anunció la instalación de 40 electrolineras en Medellín, como parte de un plan nacional que busca cerrar la brecha de carga eléctrica.
Sábado, Abril 18, 2026

La infraestructura para vehículos eléctricos en Colombia empieza a moverse con mayor velocidad. Evinka Tech anunció la instalación de 40 electrolineras en Medellín durante 2026, como parte de un plan nacional que contempla 150 nuevos puntos de carga en el país, en un contexto donde la adopción de estos vehículos avanza más rápido que la infraestructura disponible.

El proyecto arrancó con la puesta en operación de un nuevo punto en La Aguacatala (Comuna 14) y forma parte de la estrategia Ruta Zeero, enfocada en habilitar corredores eléctricos en el país. Este primer tramo busca conectar Bogotá y Medellín con estaciones intermedias en zonas como Ruta del Sol, Guaduas, Doradal y Cocorná.

La brecha entre vehículos y cargadores sigue creciendo

El anuncio responde a un desbalance estructural. Según cifras citadas en el documento, en Colombia existe actualmente un cargador por cada 160 vehículos eléctricos, una relación que limita la adopción masiva y pone presión sobre los pocos puntos disponibles.

Ese dato es clave para entender la urgencia del proyecto. Mientras el parque de vehículos eléctricos supera las 19.700 unidades, la infraestructura no ha crecido al mismo ritmo, generando cuellos de botella en la operación diaria de usuarios particulares y flotas.

Medellín y Bogotá se consolidan como ejes de electromovilidad

La compañía identifica a Medellín como uno de los principales focos del desarrollo de movilidad eléctrica en el país. Andrés Albarracín, country manager de Evinka Tech, explicó que la ciudad, junto con Bogotá, concentra buena parte de la actividad del sector: “Medellín se posiciona como uno de los principales hubs de electromovilidad en el país, junto a Bogotá, motivo por el que los usuarios contarán con herramientas para completar sus recorridos”.

En esa línea, el proyecto contempla inicialmente seis electrolineras a lo largo del corredor entre ambas ciudades, diseñadas para permitir a los usuarios decidir dónde cargar según la autonomía de sus vehículos y garantizar operación continua.

Albarracín detalló el avance del despliegue: “La primera electrolinera del proyecto la instalamos en el corredor de la calle 80 en Bogotá. La segunda se instala en La Aguacatala en Medellín, agilizando la carga de vehículos eléctricos personales, públicos y comerciales que ingresan y salen de estas ciudades diariamente”.

El reto ya no es la demanda, sino la capacidad eléctrica

Más allá de la instalación física de puntos de carga, el principal obstáculo está en la infraestructura energética. El país enfrenta limitaciones en la capacidad de potencia para soportar redes públicas de carga, lo que retrasa la expansión de este tipo de proyectos.

El propio Albarracín lo advierte: “El mayor reto que enfrenta la electromovilidad tiene que ver con que el país no está diseñado para consolidar una infraestructura de carga pública por falta de potencia”. Y agrega un dato operativo que evidencia el problema: procesos que en otros mercados tardan tres meses, en Colombia pueden extenderse hasta ocho meses.

Un modelo basado en alianzas para escalar infraestructura

Para acelerar el despliegue, Evinka está apostando por un esquema de alianzas con estaciones de servicio, superficies comerciales y espacios con capacidad eléctrica instalada. El modelo implica que la compañía asume la inversión —cercana a $300 millones por punto— y comparte ingresos con los aliados.

Empresas como Autogas y Biomax ya hacen parte de esta estrategia, integrando electrolineras a su oferta tradicional. Este enfoque busca reducir barreras de entrada y aprovechar infraestructura existente para escalar más rápido.

Lo que está en juego para la movilidad eléctrica en Colombia

El avance de la electromovilidad en Colombia ya no depende exclusivamente de la oferta de vehículos. La capacidad de desplegar infraestructura de carga será el factor que determine si el mercado logra escalar o se frena por limitaciones operativas.

El caso de Evinka muestra que el interés del mercado está activo, pero también evidencia una tensión estructural: la transición energética avanza más rápido que la capacidad del sistema para soportarla. Resolver esa brecha no solo definirá la adopción de vehículos eléctricos, sino también la competitividad del país en un escenario donde la movilidad sostenible ya no es opcional.