Actualidad
Jóvenes y deportistas también pueden tener colesterol alto
Clínica La Colina advierte que el colesterol alto puede afectar a jóvenes, personas delgadas y deportistas, incluso sin síntomas visibles.
Miércoles, Junio 24, 2026
En Colombia, 55% de los pacientes con dislipidemia no están bien controlados ni alcanzan sus metas terapéuticas, una cifra que obliga a mirar el colesterol alto más allá del peso, la edad o la actividad física. La advertencia de Clínica La Colina apunta a desmontar una creencia extendida: ser joven, delgado o deportista no garantiza tener un perfil lipídico saludable.
La dislipidemia, entendida como la alteración en los niveles de colesterol y triglicéridos, sigue siendo un problema prioritario de salud pública. Incluso entre pacientes con enfermedad coronaria establecida, como antecedentes de infarto, cerca del 29% permanece fuera de objetivos terapéuticos.
El riesgo principal está en su silencio clínico. Los lípidos altos suelen no generar síntomas, y cuando aparecen señales, muchas veces ya existe un evento cardiovascular de gravedad, como un infarto o un accidente cerebrovascular.
“El colesterol es un factor de riesgo que es acumulativo. Si yo no hago algo antes para corregirlo, es muy probable que yo, en mi control de 30 años, tenga un riesgo mucho más alto de sufrir un infarto o un ACV”, puntualizó Yenifer Suárez, jefe del servicio de medicina interna y clínicas médicas de Clínica La Colina.
El colesterol alto no siempre se ve en el cuerpo
Uno de los mitos más frecuentes es creer que una persona delgada, activa y con hábitos saludables no puede tener colesterol o triglicéridos elevados. La realidad médica es más compleja: el colesterol tiene un componente hereditario importante, por lo que una apariencia atlética no descarta alteraciones en los lípidos.
Ese punto es clave para la prevención. Si el riesgo se evalúa únicamente desde el peso o la condición física, muchas personas pueden retrasar chequeos, omitir exámenes y descubrir el problema cuando ya existe daño vascular acumulado.
La Clínica La Colina también advierte sobre otra idea equivocada: asumir que todo lo natural es inofensivo. El uso de remedios caseros, suplementos o infusiones sin supervisión médica puede generar efectos adversos. El comunicado menciona reportes de hepatotoxicidad severa asociados al consumo de productos naturales como la ashwagandha.
El tercer mito está relacionado con el ejercicio. Aunque el cardio es importante, no es el único camino para mejorar el perfil lipídico. Estudios recientes citados por la especialista muestran que el ejercicio de fuerza, como levantar pesas, también puede contribuir al descenso del colesterol LDL y al aumento del colesterol HDL.
La regla 70/30: hígado, dieta y triglicéridos
Una de las confusiones más comunes está en el origen del colesterol. Según la explicación médica incluida en el comunicado, aproximadamente 70% del colesterol del cuerpo lo produce el hígado, mientras que solo 30% proviene de la dieta.
Esto no significa que la alimentación sea irrelevante. El colesterol cumple funciones estructurales y hormonales esenciales, pero su exceso, especialmente el LDL, aumenta el riesgo cardiovascular.
Con los triglicéridos ocurre casi lo contrario: cerca del 70% proviene directamente de los alimentos, especialmente dietas altas en carbohidratos, ultraprocesados, embutidos, paquetes y carnes no magras. El 30% restante se genera internamente en el organismo.
Esta diferencia importa porque obliga a personalizar la prevención. No todos los pacientes necesitan la misma intervención ni tienen el mismo origen de riesgo. Algunos requieren cambios intensivos en alimentación; otros necesitan seguimiento médico por predisposición genética o riesgo cardiovascular residual.
Lipoproteína(a): el riesgo que no siempre aparece en el perfil tradicional
La medicina cardiovascular también está mirando más allá del examen convencional de colesterol y triglicéridos. Partículas como la lipoproteína(a), conocida como Lp(a), y las apolipoproteínas son cada vez más relevantes para diagnosticar, estratificar y hacer seguimiento del riesgo cardiovascular.
La Lp(a) tiene un componente genético fuerte y puede permanecer estable durante la vida. Su importancia radica en que se parece estructuralmente al colesterol LDL, pero incluye una proteína adicional que aumenta su capacidad de favorecer aterosclerosis, inflamación y formación de coágulos.
Por eso, la recomendación internacional citada en el comunicado es que toda persona se mida la Lp(a) al menos una vez en la vida. Identificarla a tiempo puede cambiar el manejo de pacientes que, aun con niveles tradicionales de colesterol aparentemente controlados, mantienen un riesgo cardiovascular residual elevado.
El riesgo de consultar al “Dr. ChatGPT”
La facilidad de cargar resultados de laboratorio en herramientas de inteligencia artificial ha creado un nuevo comportamiento: personas que buscan interpretar exámenes, ajustar tratamientos o evitar la consulta médica a partir de respuestas automáticas.
Clínica La Colina advierte que esta práctica puede ser riesgosa, especialmente en condiciones que requieren contexto clínico, antecedentes familiares, examen físico, análisis de medicamentos y evaluación integral del riesgo cardiovascular.
“Siempre hay que revisar la información de ChatGPT porque eso es inteligencia artificial y lo que hace es tomar información que está en todo el internet y te da a ti respuestas que probablemente no están totalmente comprobadas y no tienen método científico que es como debemos actuar los médicos”, señaló Yenifer Suárez, jefe del servicio de medicina interna y clínicas médicas de Clínica La Colina.
La advertencia no niega el valor de la tecnología como apoyo informativo, pero sí marca un límite: una herramienta digital no reemplaza el criterio clínico ni puede definir por sí sola el manejo de una condición cardiovascular.
La dislipidemia deja una lección incómoda para el sistema de salud y para los pacientes: el riesgo cardiovascular no siempre se nota. En un país donde más de la mitad de los pacientes no logra controlar adecuadamente sus niveles de lípidos, la prevención depende de chequeos oportunos, educación médica confiable y decisiones supervisadas. El cuerpo puede verse sano, pero las arterias cuentan otra historia.