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La informalidad laboral se expande entre regiones y desafía las estrategias de empleo en Colombia
Estudio de CODESS y Externado revela que la informalidad laboral se transmite entre municipios y limita el alcance del empleo formal.
Viernes, Junio 5, 2026
La informalidad laboral no solo afecta a quienes la ejercen. También puede extenderse a los territorios vecinos. Esa es una de las principales conclusiones de una investigación realizada por la Corporación para el Desarrollo de la Seguridad Social (CODESS) y la Universidad Externado de Colombia, que analizó el comportamiento del mercado laboral en ciudades intermedias y sus áreas de influencia.
El estudio concluye que la informalidad laboral se transmite entre municipios y regiones, mientras que los procesos de formalización no generan un efecto similar de expansión territorial. El hallazgo pone en evidencia las limitaciones de las estrategias tradicionales para combatir uno de los problemas estructurales más persistentes del mercado laboral colombiano.
Crecer económicamente no garantiza más empleo formal
Uno de los resultados más llamativos de la investigación es que el crecimiento económico por sí solo no asegura una mayor formalización laboral ni mejores niveles de protección social.
El caso de Rionegro, Antioquia, es uno de los ejemplos citados por los investigadores. A pesar de consolidarse como una de las economías más dinámicas del país, el municipio registró un aumento de 7,24 puntos porcentuales en la informalidad laboral entre 2018 y 2024.
Para los autores del estudio, este comportamiento demuestra que el desarrollo económico y la generación de empleo formal no necesariamente avanzan al mismo ritmo, especialmente cuando no existen políticas públicas que acompañen el crecimiento productivo con estrategias de formalización.
Bogotá y la Sabana muestran una excepción
La investigación identificó un comportamiento diferente en el sistema integrado conformado por Bogotá y municipios de la Sabana como Chía, Zipaquirá y Facatativá.
Según el análisis, esta región es la única donde la formalización laboral sí presenta un efecto positivo de transmisión territorial, asociado a factores como la conectividad, la articulación institucional y una mayor capacidad de gestión pública.
El hallazgo sugiere que las políticas de empleo y protección social pueden generar resultados más efectivos cuando se desarrollan bajo esquemas regionales coordinados y no únicamente desde la perspectiva de cada municipio de manera aislada.
La protección social sigue estancada
El estudio también cuestiona una de las métricas más utilizadas para evaluar los avances en formalización laboral: la afiliación a la seguridad social.
Aunque los registros muestran avances en vinculación formal, la cobertura efectiva de protección social en las ciudades intermedias permanece cercana al 74%, una cifra que prácticamente no ha mostrado cambios significativos durante los últimos años.
Esto significa que una parte importante de los trabajadores continúa enfrentando limitaciones en el acceso real a mecanismos como pensiones, riesgos laborales y otras coberturas fundamentales para garantizar estabilidad económica y bienestar.
Las mujeres rurales enfrentan las mayores brechas
La investigación también evidencia profundas diferencias de género en el mercado laboral colombiano.
En las zonas rurales, la brecha de informalidad entre hombres y mujeres supera los 22 puntos porcentuales, una diferencia asociada principalmente a las cargas de cuidado no remunerado y a las dificultades para acceder a mecanismos de protección social.
Este fenómeno mantiene a miles de mujeres fuera de los sistemas formales de empleo y limita su acceso a beneficios laborales y de seguridad social.
Un desafío que exige soluciones regionales
Los resultados llevaron a CODESS y a la Universidad Externado a plantear que las políticas de formalización laboral deben abandonar los enfoques homogéneos y avanzar hacia estrategias diferenciadas según las características de cada territorio.
La investigación propone articular acciones de empleo, desarrollo productivo, infraestructura, seguridad social y sistemas de cuidado para responder a las realidades particulares de cada región.
La conclusión es contundente: Colombia no enfrenta únicamente un problema de generación de empleo, sino un desafío de calidad y protección laboral. Si la informalidad continúa expandiéndose entre territorios con mayor velocidad que la formalización, las brechas sociales y productivas seguirán condicionando la competitividad regional y las posibilidades de desarrollo económico del país.