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La videovigilancia con IA reduce hasta 45% las falsas alarmas en centros de control
La IA y la analítica de video están transformando la seguridad física en Colombia, con menos falsas alarmas, biometría sin contacto y nuevos usos empresariales.
Jueves, Agosto 13, 2026
La seguridad física está dejando de depender exclusivamente de cámaras que graban y operadores que observan monitores durante horas. La incorporación de inteligencia artificial, analítica de datos y procesamiento en el borde está permitiendo que los sistemas identifiquen comportamientos, generen alertas y automaticen parte de la respuesta.
Según datos de Omdia citados por la Feria Internacional de Seguridad ESS+, la implementación de analítica de video basada en deep learning creció más de 30% en América Latina durante el último año.
La integración de estos algoritmos directamente en las cámaras, mediante tecnologías de Edge AI, también ha permitido reducir hasta 45 % las falsas alarmas en los centros de control, mejorando la capacidad para concentrarse en eventos que realmente requieren una intervención.
La evolución de estas tecnologías será uno de los ejes de ESS+, que se realizará del 26 al 28 de agosto en Corferias.
Las cámaras empiezan a detectar comportamientos
Uno de los principales cambios está en la transición desde un modelo forense hacia uno preventivo.
Tradicionalmente, las grabaciones servían para revisar un incidente después de ocurrido. Los sistemas actuales permiten configurar reglas y comportamientos específicos para generar una alerta en tiempo real.
La analítica puede identificar, por ejemplo, cuando una persona cruza una línea virtual, un vehículo permanece en una zona restringida o un objeto es abandonado.
El objetivo es reducir el tiempo entre la identificación de una situación inusual y la reacción del equipo de seguridad.
Esta automatización no elimina la intervención humana, pero puede ayudar a priorizar eventos dentro de operaciones donde existen cientos o miles de cámaras activas simultáneamente.
La biometría cambia el control de acceso
La transformación también está llegando a los sistemas de ingreso a instalaciones.
Tarjetas de proximidad, claves numéricas y lectores de huella empiezan a convivir con alternativas como reconocimiento facial 3D y lectura de palma sin contacto.
Estas soluciones incorporan mecanismos de prueba de vida diseñados para detectar intentos de suplantación mediante fotografías o máscaras.
El documento plantea además que estos sistemas pueden facilitar el ingreso de grandes volúmenes de personas sin necesidad de realizar una validación física individual.
La adopción de biometría, sin embargo, también exige que las organizaciones incorporen criterios de protección de datos y privacidad dentro de sus decisiones tecnológicas.
La cámara también empieza a producir datos para el negocio
Otro cambio está en el uso de la infraestructura de seguridad fuera del área encargada de vigilancia.
En sectores como retail y aeropuertos, la analítica de video puede generar mapas de calor, medir flujos de personas y detectar acumulaciones o filas.
Esto permite que una cámara originalmente instalada para seguridad también produzca información que puede utilizarse en decisiones operativas.
Una cadena comercial, por ejemplo, puede identificar qué áreas reciben mayor circulación; mientras un administrador de infraestructura puede detectar momentos de congestión y ajustar recursos.
“La cámara de seguridad dejó de ser un simple ojo ciego que graba para convertirse en un cerebro que analiza y toma decisiones”, afirmó Patricia Acosta, directora de ESS+.
Según Acosta, la analítica puede transformar una inversión tradicionalmente asociada con protección de activos en una herramienta que también ayude a optimizar procesos empresariales.
ESS+ mostrará la transición tecnológica
La feria reunirá fabricantes de hardware, desarrolladores de software, empresas de vigilancia privada, integradores y responsables de infraestructura.
La programación buscará mostrar cómo se están conectando tecnologías de videovigilancia, biometría y analítica dentro de los sistemas de seguridad.
Para las empresas, la discusión ya no está únicamente en aumentar el número de cámaras instaladas. El cambio está en qué información puede producir esa infraestructura, qué tan rápido puede detectar un riesgo y cómo se integra con otros procesos de la organización.