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Menos del 20% de políticas climáticas integra género en la región

Menos del 20% de políticas climáticas en América Latina integra género pese a que más del 90% lo menciona en su diseño, según reporte regional.
Sábado, Abril 4, 2026

Más del 90% de las políticas climáticas en América Latina mencionan la igualdad de género, pero menos del 20% la implementa de forma efectiva, según un informe de Latimpacto, Fundación WWB Colombia y WWF Colombia.

El dato expone una brecha estructural entre el diseño y la ejecución de las soluciones climáticas en la región, con implicaciones directas sobre su efectividad.

Un problema que impacta más a las mujeres

El informe parte de una realidad concreta: el cambio climático no afecta a todos por igual, y en América Latina las mujeres —especialmente en zonas rurales— enfrentan una mayor carga en actividades como el cuidado del hogar, la gestión del agua y la producción agrícola.

Pese a esto, las políticas públicas y programas de impacto continúan tratándose como si el impacto fuera uniforme, lo que limita su alcance real.

“La crisis climática no es neutral al género; ignorarlo no solo limita el impacto, sino que perpetúa desigualdades”, afirmó Soraya Husain Talero, directora de investigación de Fundación WWB Colombia.

Del discurso a la implementación: la principal falla

El informe identifica que el problema no está en el diagnóstico, sino en la ejecución. En muchos casos, el enfoque de género se incorpora como un requisito formal, sin modificar la estructura de los programas.

Esto se traduce en prácticas como medir participación femenina sin garantizar su incidencia real en la toma de decisiones.

“Uno de los errores más comunes es reducir el enfoque de género a una lista de chequeo. Cuando se limita a cumplir un requisito, se pierde su potencial transformador”, explicó Beth Sua Carvajal, coordinadora de gobernanza y conservación inclusiva de WWF Colombia.

Barreras estructurales: datos, capacidades y financiamiento

El reporte identifica tres obstáculos principales que explican la baja implementación:

  • Falta de datos desagregados para medir impactos diferenciados
  • Déficit de capacidades técnicas para integrar género y clima simultáneamente
  • Limitaciones en financiamiento, que diluyen el enfoque durante la ejecución 

A esto se suma un riesgo creciente: etiquetar iniciativas como “de género y clima” sin que exista una integración real, lo que distorsiona la medición del impacto.

Más complejidad, pero mayor impacto

Las organizaciones detrás del informe coinciden en que integrar ambos enfoques implica mayor complejidad, pero también mejores resultados en sostenibilidad y apropiación comunitaria.

“Integrar estos enfoques no es un ejercicio automático ni inmediato. Requiere intencionalidad, recursos y capacidades”, señaló Catalina Herrera, directora de conocimiento de Latimpacto.

Además, el reporte destaca oportunidades en sectores como energías renovables, agricultura resiliente y tecnologías limpias, donde la participación de las mujeres puede fortalecer las cadenas de valor.

Un llamado directo al sistema

El mensaje de las organizaciones es explícito: reconocer el problema ya no es suficiente.

“No basta con reconocer que las mujeres son las más afectadas por la crisis ambiental; debemos garantizar que tengan acceso a activos, capacidades y liderazgo”, afirmó Daniela Konietzko, presidenta de la Fundación WWB Colombia.

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