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Monet llega al millón de créditos para mujeres en Colombia

Monet alcanzó un millón de créditos para mujeres en Colombia, un avance que reabre el debate sobre inclusión financiera y acceso formal
Lunes, Abril 13, 2026

Monet alcanzó un millón de créditos otorgados a mujeres en Colombia, una cifra que pone en primer plano una de las brechas más persistentes del sistema financiero: el acceso formal al crédito para población femenina históricamente excluida.

El dato adquiere mayor dimensión cuando se cruza con el panorama nacional. En Colombia, cerca de 20 millones de adultos no pueden acceder a crédito formal y, de ellos, 13,2 millones son mujeres, lo que evidencia una brecha de 3,7 puntos porcentuales frente a los hombres.

Un millón de operaciones en un segmento que sigue fuera del sistema

El hito de Monet no solo habla del crecimiento de una fintech. Habla de un mercado financiero que todavía deja por fuera a millones de mujeres que necesitan liquidez para sostener sus hogares, enfrentar imprevistos o construir historial crediticio. En ese vacío, el crédito digital de bajo monto empieza a ganar espacio como puerta de entrada al sistema formal.

María Camila Fajardo, directora de Inclusión Financiera de Monet, lo planteó así: “Este hito no es solo una cifra. Es la evidencia de que sí es posible cerrar brechas históricas en el acceso al crédito cuando la tecnología, el propósito y la inclusión financiera trabajan en la misma dirección”.

La ejecutiva añade una dimensión social más concreta: “Estamos llegando a mujeres que necesitan soluciones inmediatas para completar el mes, enfrentar imprevistos, sostener sus hogares y construir un mejor futuro para ellas y sus familias”.

Crédito digital para resolver liquidez y construir historial

La operación de Monet se ha concentrado en personas tradicionalmente excluidas del sistema, con procesos 100% en línea, aprobación en minutos y una experiencia orientada a necesidades inmediatas de liquidez.

Ese enfoque está respaldado por Yo Soy M, la estrategia creada por la compañía para acelerar la inclusión financiera de las mujeres, especialmente de aquellas que han quedado fuera del sistema formal. La tesis detrás de esta apuesta es que el crédito no solo resuelve caja de corto plazo: también puede convertirse en herramienta de autonomía, liderazgo y movilidad económica.

Fajardo resume esa lógica con una segunda definición clave: “No ofrecemos un crédito distinto. Creamos un ecosistema diferencial”.

Y precisa dónde está la diferencia: “Uno en el que el acceso al crédito se conecta con conocimiento, acompañamiento, comunidad y la posibilidad real de construir historial financiero. Ahí es donde la inclusión deja de ser discurso y se convierte en transformación”.

Del acceso al impacto financiero real

El valor de este tipo de plataformas no está solo en colocar crédito. Está en permitir que más mujeres construyan o fortalezcan su perfil financiero, abriendo una ruta para acceder a otros productos formales y reduciendo la dependencia de mecanismos informales de financiamiento.

Esa discusión es especialmente relevante en Colombia, donde el crédito informal sigue operando como salida frecuente para quienes no logran pasar los filtros tradicionales de la banca. En ese contexto, Monet también ha sido reconocida como “Best Fintech Startup” en la edición 11 de los Global Startup Awards para Latinoamérica, en un momento en que la competencia entre plataformas ya no se mide solo por velocidad de aprobación, sino por su capacidad de ofrecer una alternativa formal frente al “gota a gota”.

Una señal para el sistema financiero

Más allá del anuncio, el millón de créditos para mujeres deja una señal de fondo: la inclusión financiera femenina sigue siendo una deuda estructural del sistema colombiano, y la tecnología está empezando a llenar parte de ese vacío con modelos más flexibles, digitales y ajustados a la realidad cotidiana de las usuarias.

La pregunta de fondo ya no es si existe demanda. La demanda está ahí, y es masiva. El verdadero desafío para el sistema financiero será decidir si sigue dejando esa necesidad en manos de la informalidad o si acelera mecanismos capaces de convertir acceso en historial, y liquidez en inclusión económica sostenible.