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Oficinas premium en Bogotá inician 2026 con vacancia mínima

El mercado de oficinas premium en Bogotá inició 2026 con vacancia histórica de 6,7%, más de 214.000 m² en desarrollo y foco en calidad.
Lunes, Febrero 2, 2026

El mercado de oficinas premium en Bogotá inició 2026 con una tasa de vacancia en mínimos históricos de 6,7% y más de 214.000 metros cuadrados en desarrollo, marcando el inicio de un nuevo ciclo inmobiliario centrado en la reposicionamiento inteligente de activos, la calidad constructiva y la eficiencia operativa, más que en la expansión acelerada del inventario.

De acuerdo con el más reciente informe de Cushman & Wakefield, la capital entra en una fase donde los edificios Clase A ya no solo se ocupan, sino que se eligen estratégicamente para potenciar productividad, cultura organizacional y atracción de talento.

Menos metros, mejores espacios

Durante 2025, la absorción neta de oficinas premium superó los 66.000 m², con una actividad destacada en corredores como Salitre, Centro y Noroccidente. Este comportamiento se dio incluso en un contexto de crecimiento del inventario, lo que confirma una demanda más selectiva y orientada a la reposición de espacios con mayores estándares técnicos y sostenibles.

La caída de la vacancia a niveles no vistos en más de una década refleja una racionalización de los portafolios corporativos, donde las empresas priorizan ubicaciones estratégicas, conectividad urbana y edificios con mejor desempeño energético, por encima de la acumulación de metros cuadrados.

Submercados que concentran la inversión

El informe identifica a Salitre y Nogal-Andino como los submercados que lideran una inversión selectiva en edificios de alto estándar, alineados con nuevas exigencias de sostenibilidad, tecnología y bienestar laboral. A estos se suman zonas como Chicó, que enfrentan presiones al alza en precios por la baja disponibilidad de espacios de calidad.

En contraste, corredores emergentes como Noroccidente comienzan a mostrar ventajas competitivas en precio y desempeño técnico, atrayendo a empresas con planes de expansión o relocalización estratégica, lo que evidencia una mayor segmentación del mercado corporativo.

Decisiones inmobiliarias alineadas con la estrategia empresarial

Para Juan Carlos Delgado, country manager de Cushman & Wakefield para Colombia, “en 2026 las decisiones inmobiliarias están completamente alineadas con las estrategias empresariales de crecimiento, sostenibilidad y bienestar laboral”. El ejecutivo destaca que la demanda se concentra en espacios que respondan a modelos híbridos, integren tecnología y estén diseñados desde el bienestar del colaborador, con una relación directa entre la calidad del activo y la atracción y retención de talento.

Nueva oferta: controlada y con foco en eficiencia

Para 2026 se prevé el ingreso de cerca de 48.000 m² adicionales al mercado, de forma controlada y con predominio de proyectos de escala media. En total, Bogotá cuenta con 214.163 m² de oficinas premium en desarrollo, caracterizados por eficiencia energética, conectividad urbana y certificaciones ambientales, lo que confirma que el foco no está en crecer en volumen, sino en mejorar la calidad del inventario.

Este nuevo pipeline responde a una demanda que busca edificios más adaptables, humanos y tecnológicos, diseñados para maximizar el uso efectivo del espacio y optimizar el costo total de ocupación.

Precios al alza y contexto macroeconómico

El ajuste en la oferta y la mayor selectividad de la demanda también se reflejan en los precios. El valor promedio del metro cuadrado alcanzó los $85.303 mensuales, con un incremento del 13% frente al año anterior, impulsado por la escasez de espacios premium y la preadjudicación de oficinas incluso antes de iniciar obra.

Este nuevo ciclo inmobiliario ocurre en un entorno macroeconómico que muestra señales de estabilización: crecimiento del PIB proyectado en 2,4% para 2026, inflación a la baja tras cerrar 2025 en 5,1% y una recuperación gradual de la confianza del consumidor, pese a tasas de interés aún elevadas.

Bogotá, más que un centro administrativo

Bogotá avanza en su consolidación como un hub corporativo regional, donde el valor de una oficina premium va más allá del metraje. Tecnología, diseño, bienestar y ubicación estratégica se posicionan como los factores decisivos en un mercado que privilegia mejores espacios sobre más espacios.