Innovación

Por qué la IA está fallando en las empresas: el problema no son los datos, es el territorio

Aunque las empresas invierten millones en inteligencia artificial, la mayoría de proyectos no genera impacto real por falta de contexto territorial.
Sábado, Mayo 23, 2026

Las empresas están invirtiendo millones de dólares en inteligencia artificial para automatizar procesos, analizar información y acelerar decisiones. Sin embargo, la mayoría de esos proyectos todavía no logra resultados concretos en el negocio.

Un informe del MIT titulado The GenAI Divide: State of AI in Business 2025 reveló que el 95 % de las iniciativas empresariales basadas en IA no está generando un impacto medible dentro de las organizaciones. El fenómeno empieza a abrir una discusión más profunda en el mundo corporativo: la inteligencia artificial puede responder qué pasó, pero todavía falla cuando debe decidir dónde actuar.

La brecha se vuelve más evidente en industrias donde el territorio determina la operación, como retail, infraestructura, movilidad, servicios públicos o planificación urbana. Allí, las decisiones dependen de variables espaciales, riesgos geográficos y dinámicas locales que muchos modelos tradicionales todavía no logran interpretar correctamente.

Las empresas automatizan procesos, pero no logran ejecutar decisiones

La adopción de IA sigue creciendo en Colombia. Según el informe Inteligencia Artificial y la empleabilidad del futuro, el 47 % de los directivos y el 42 % de los trabajadores consideran que esta tecnología ya ayuda a optimizar procesos mediante automatización de tareas rutinarias.

Además, alrededor del 35 % de ambos grupos percibe que la inteligencia artificial tiene un impacto positivo en competitividad empresarial.

El problema aparece cuando las organizaciones intentan convertir esos análisis en decisiones operativas reales. Muchos proyectos funcionan en pruebas, dashboards o pilotos internos, pero fracasan al momento de trasladarse al terreno operativo.

El “dónde” empieza a ser más importante que el “qué”

La discusión sobre inteligencia artificial empresarial está evolucionando rápidamente hacia el análisis geoespacial. Ahí aparece la GeoIA, una combinación entre inteligencia artificial, machine learning y sistemas de información geográfica capaz de analizar patrones territoriales y generar recomendaciones accionables.

La diferencia es que los mapas dejan de ser solamente una representación visual para convertirse en sistemas capaces de aprender del entorno, detectar relaciones espaciales y proponer acciones concretas sobre el territorio.

Deiro González, gerente de Tecnología de Esri Colombia, explicó que este cambio transforma la manera en que las empresas toman decisiones.

“La GeoIA representa un cambio, porque ya no se trata solo de observar, sino que le pregunta al territorio lo que necesita y obtiene respuestas fundamentadas en datos”, afirmó.

La tecnología permite convertir imágenes satelitales, datos geográficos y series temporales en herramientas para optimizar expansión comercial, gestión de riesgos, seguridad, movilidad o planeación urbana.

La IA necesita contexto para generar impacto real

Uno de los mayores problemas de la inteligencia artificial empresarial es que muchas organizaciones siguen alimentando modelos con grandes volúmenes de datos, pero sin contexto operativo suficiente para convertir esos análisis en acciones medibles.

La GeoIA busca resolver precisamente ese cuello de botella: conectar información con decisiones ejecutables sobre el terreno.

“La IA opera como un asistente que permite sacar el mayor provecho de la información geográfica y generar productos más ricos, que incluyen modelos aumentados de la realidad para tomar aún mejores decisiones”, agregó Deiro González.

La discusión ya no gira únicamente alrededor de quién adopta inteligencia artificial más rápido. El verdadero diferencial empieza a estar en qué empresas logran convertir esa tecnología en decisiones concretas que impacten operación, crecimiento y rentabilidad.

Porque el problema de muchas compañías ya no es acceder a información. Es entender exactamente dónde deben actuar antes de que los modelos pierdan conexión con la realidad del negocio.