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Salud mental golpea a dos de cada tres colombianos

En Colombia, el 66,3% de las personas ha enfrentado problemas de salud mental, una presión creciente para el bienestar y el sistema actual
Martes, Abril 7, 2026

La salud mental dejó de ser un tema periférico en Colombia y ya aparece como una presión directa sobre el bienestar de la población y la capacidad de respuesta del sistema de salud. En el país, el 66,3% de las personas afirma haber enfrentado problemas de salud mental en algún momento de su vida, con una afectación mayor en mujeres y jóvenes.

La cifra, divulgada en el marco del Día Mundial de la Salud, revela que el bienestar emocional no puede seguir tratándose como un asunto secundario. Su impacto ya se refleja en la calidad de vida, la productividad, la prevención de enfermedades y la sostenibilidad de los sistemas sanitarios.

Un problema masivo, no individual

El panorama colombiano se conecta con una crisis más amplia. Más de 1.000 millones de personas en el mundo viven con algún trastorno mental, equivalente a una de cada ocho.

En Colombia, además, cerca del 4,7% de la población padece depresión, lo que representa más de 2,5 millones de personas. El problema no termina en la prevalencia: el insumo advierte que una parte importante de estos pacientes no accede a tratamiento oportuno, lo que evidencia brechas severas en acceso y atención.

La dimensión del fenómeno obliga a leer la salud mental como un tema de salud pública, pero también como un asunto social y económico. Cuando una mayoría de la población ha enfrentado afectaciones emocionales, la discusión deja de ser clínica y pasa a ser estructural.

El impacto alcanza también a niños y adolescentes

Uno de los datos más delicados del reporte está en la población menor de edad. El 44,7% de niños, niñas y adolescentes presenta afectaciones en su bienestar emocional, una señal de alerta sobre efectos a largo plazo en desarrollo, aprendizaje y calidad de vida.

Ese dato sugiere que la presión ya no está concentrada solo en adultos expuestos a cargas laborales o económicas. La fragilidad emocional también está golpeando etapas tempranas de formación, donde las secuelas pueden acompañar a las personas durante años.

La lectura médica: sin salud mental no hay salud integral

La doctora Rocío Góngora, Directora Médica de Adium Colombia y Venezuela, plantea el tema en términos de base clínica y no de complemento “La salud mental no es un complemento de la salud física, es su base. Sin bienestar emocional, es imposible hablar de prevención, adherencia a tratamientos o calidad de vida”.

La ejecutiva también vinculó el deterioro actual con un fenómeno que se aceleró después de la pandemia “La pandemia evidenció una realidad que ya venía creciendo: el deterioro silencioso de la salud mental. Hoy vemos pacientes más ansiosos, más agotados y con menos herramientas para gestionar el estrés”.

Más adelante, insistió en la necesidad de cambiar el enfoque de la conversación pública “La conversación sobre salud debe evolucionar. No basta con hablar de enfermedades físicas; necesitamos una visión integral donde la salud mental sea prioridad en la vida cotidiana, en el trabajo y en las políticas públicas”.

Un sistema que aún no responde a la magnitud del problema

El documento también subraya que una proporción significativa de colombianos califica negativamente la atención en salud mental, lo que refuerza la sensación de rezago en calidad, oportunidad y acceso.

La advertencia de la Organización Panamericana de la Salud recogida en el insumo va en la misma dirección: la salud mental es un estado de bienestar que permite afrontar el estrés cotidiano, desarrollar capacidades y contribuir a la sociedad, pero sigue siendo una de las áreas más desatendidas, especialmente en países de ingresos medios.

El desfase es claro: la necesidad crece, pero la respuesta institucional todavía avanza con lentitud.