La adopción de inteligencia artificial en las empresas avanza más rápido que la preparación de sus equipos. Una investigación global de Korn Ferry reveló que, aunque el 42% de los directores de Recursos Humanos prioriza invertir en IA, apenas el 5% considera que sus equipos está realmente listo para adoptarla.
Ese dato instala una alerta de fondo: la principal brecha no está en el acceso a la tecnología, sino en la capacidad de las organizaciones para transformar su cultura, sus hábitos de trabajo y su estilo de liderazgo. Korn Ferry Argentina llevó esa discusión a Buenos Aires en un encuentro con Paulo Passaro, referente global de IA de la firma, y directores de RR. HH. de distintas industrias, donde el consenso fue claro: la IA ya llegó, pero muchas empresas siguen sin un marco humano para integrarla.
La discusión ya no es cuándo llega la IA
La tesis central del encuentro fue que el éxito de la IA no depende solo de desplegar herramientas, sino de evolucionar hacia un liderazgo “AI-Ready”. Bajo esa lógica, Korn Ferry plantea el concepto de “Human Plus”, una visión en la que la productividad escala con inteligencia artificial, mientras el valor humano se concentra en lo que sigue siendo irremplazable: juicio crítico, ética y empatía.
Paulo Passaro lo resumió con una frase que apunta al centro del debate corporativo “La IA no viene por tu trabajo; viene a liberarte para que hagas el trabajo que solo un humano puede hacer”.
Y fue más allá al definir el verdadero punto de tensión para las áreas de People “La pregunta para los líderes de People hoy no es cuándo llegará la IA, sino qué tan ‘ready’ está nuestra cultura para integrarla con propósito”.
El problema no es técnico: es organizacional
La relevancia de estos hallazgos está en que desmontan una idea todavía dominante en muchas compañías: que el rezago frente a la IA se resuelve comprando tecnología. El planteamiento de Korn Ferry apunta a otro frente. Si el 95% de los equipos no está preparado, el cuello de botella está en la gestión del cambio, no en la disponibilidad de plataformas.
Por eso, la firma identifica seis responsabilidades esenciales del líder listo para la IA: sostener la visión de largo plazo, actuar con decisión, escalar proyectos con impacto real, no conformarse con éxitos iniciales, impulsar aprendizaje y desaprendizaje, y atender de forma explícita los miedos de los equipos.
No es una lista menor. En la práctica, esas funciones redefinen el rol de liderazgo en una etapa donde la transformación digital ya no puede administrarse como un proyecto de tecnología separado del negocio.
Distintas velocidades, una misma presión
El intercambio en Argentina también dejó otra conclusión relevante: las empresas están avanzando a diferentes velocidades en la adopción de IA, pero la presión competitiva es compartida. Algunas organizaciones ya exploran automatización, asistentes inteligentes y nuevas formas de productividad; otras siguen en una fase más cautelosa. Aun así, el liderazgo aparece como el punto común que puede acelerar o frenar esa transición.
Pablo Rodríguez de la Torre, Managing Partner de Korn Ferry Argentina, lo planteó en términos directos: “La transformación no ocurre por incorporar tecnología, sino por la capacidad de los líderes para acompañar a sus equipos en medio del cambio”.
Su conclusión conecta con el corazón del concepto “Human Plus”: “Cuando logramos que las personas vean la IA como una herramienta para fortalecer sus capacidades y no como una amenaza, las organizaciones alcanzan el estado ‘Human Plus’”.
Lo que esta brecha anticipa para las empresas
Lo que muestra Korn Ferry no es solo una fotografía de Recursos Humanos en Argentina. Es una advertencia para cualquier organización que esté acelerando su agenda de IA sin revisar si su cultura está lista para absorber ese cambio.
La próxima ventaja competitiva no se definirá únicamente por quién invierte más en inteligencia artificial, sino por quién logra construir liderazgo capaz de traducir esa tecnología en confianza, criterio y ejecución sostenida. Si esa brecha persiste, muchas compañías seguirán comprando futuro sin tener todavía equipos preparados para operarlo.