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Talento, IA y regulación: así cambia la tesorería en Colombia
La tesorería y los mercados de capitales en Colombia aceleran su transformación con IA, pero enfrentan una barrera crítica: la falta de talento local.
Lunes, Abril 13, 2026
La transformación de la tesorería, las inversiones y los mercados de capitales en Colombia ya dejó de ser una expectativa. Un estudio de NTT DATA y el Autorregulador del Mercado de Valores (AMV) muestra que el 85% de las organizaciones del mercado considera que la inteligencia artificial será clave en los próximos cinco años, mientras la eficiencia operativa y la gestión de riesgos ya concentran buena parte del valor generado por la tecnología.
Pero el principal freno no está en el software ni en la infraestructura. El 38,1% de los encuestados identifica la falta de capacidades como la mayor barrera para la transformación, por encima de la adaptación tecnológica (23,8%) y de las limitaciones presupuestales (19%). Ese dato cambia la discusión: el sector no solo necesita herramientas, sino equipos capaces de operar con datos, riesgo y tecnología en un entorno cada vez más exigente.
La IA gana espacio en la agenda estratégica
El estudio muestra que la adopción tecnológica ya avanza en frentes concretos. La inteligencia artificial y la GenAI lideran como capa de productividad con 40%, seguidas por la modernización de plataformas core de tesorería con 35%, mientras RPA, analítica avanzada y Python se consolidan como soportes para automatización y análisis de datos.
Ese cambio ya se refleja en los resultados del negocio. Actualmente, el mayor valor de la digitalización se concentra en la optimización de procesos (39%) y en la gestión y centralización de riesgos (34,1%), lo que confirma que la transformación está ocurriendo primero en el corazón operativo de las entidades. En contraste, su efecto en experiencia del cliente (17,1%) y toma de decisiones estratégicas (9,8%) todavía es más limitado.
Sebastián Soler, Head of Banking de NTT DATA Colombia, pone el foco en esa convergencia: “La evolución de la tesorería no se está definiendo únicamente por la adopción de inteligencia artificial o nuevas tecnologías, sino por la capacidad de las organizaciones para integrarlas dentro de su modelo operativo y de gobierno”.
Y añade un punto clave para entender el momento del sector: “Hoy vemos tres frentes que avanzan de forma simultánea: tecnología, digitalización de activos e infraestructura, y exigencias regulatorias. Pero el verdadero diferencial estará en qué tan preparadas están las entidades para gestionar esa convergencia de manera eficiente y sostenible”.
Regulación, competencia y sostenibilidad suben en la agenda
El reporte también muestra que la transformación no ocurre en un vacío. El entorno regulatorio gana protagonismo al exigir mayores estándares de cumplimiento, transparencia y gestión de riesgos, justo cuando nuevos actores como neobancos y plataformas digitales elevan la presión competitiva sobre las entidades tradicionales.
En paralelo, los criterios ESG y el cambio climático dejaron de ser asuntos periféricos. El 100% de los participantes los ubica en niveles de relevancia moderada a crítica, principalmente por su impacto en el análisis de riesgos y en las nuevas exigencias del mercado y de los inversionistas.
También aparecen señales de cambio de más largo plazo. El envejecimiento poblacional ya empieza a modificar estrategias de inversión y composición de portafolios, mientras los criptoactivos y activos digitales emergen como una tendencia todavía incipiente, pero ya visible dentro de la agenda del mercado.
Hernan Alzate, presidente de AMV, resume el desafío institucional: “El mercado de capitales está evolucionando hacia esquemas más digitales, interconectados y exigentes en términos de transparencia”.
Su advertencia va más allá del cumplimiento formal: “La regulación y la autorregulación cumplen un rol clave no solo en el cumplimiento, sino en facilitar una adopción ordenada de la innovación, donde aspectos como la gobernanza, la gestión de riesgos y los costos de transición serán determinantes para el ritmo de transformación del sector”.
Un mercado que ya cambió de prioridad
Lo que deja este estudio es una señal clara para el sistema financiero colombiano: la transformación de la tesorería ya no depende de convencer a las organizaciones de adoptar tecnología, sino de su capacidad para absorberla con criterio operativo, regulatorio y humano.
La IA ya entró a la conversación estratégica y empezó a producir eficiencias concretas. El problema es otro: si el sector no acelera la formación de talento especializado, la convergencia entre tecnología, riesgo y regulación puede convertirse en una brecha competitiva. Y en mercados de capitales, quedarse atrás no solo afecta a una entidad: termina encareciendo la capacidad del país para operar, invertir y gestionar mejor su propio futuro financiero.
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