Negocios

Unergy activa en Medellín la primera comunidad energética bajo nueva regulación

Unergy puso en marcha en Laureles la primera comunidad energética operando con EPM tras la nueva regulación colombiana sobre energía compartida.
Sábado, Abril 18, 2026

La transición energética en Colombia acaba de dar un paso que no ocurrió en una granja solar ni en un megaproyecto. Ocurrió en Laureles, Medellín, donde Unergy puso en operación la primera comunidad energética del país bajo la Resolución CREG 101 072 de 2025, permitiendo que usuarios residenciales accedan a energía solar compartida a través de la red de EPM sin instalar paneles en sus viviendas.

El hito tiene peso regulatorio, técnico y comercial. La comunidad fue registrada como Autogenerador Colectivo y utiliza los excedentes de energía producidos por paneles solares instalados en las oficinas de Unergy, con una generación promedio de 1.150 kWh al mes. Los usuarios reciben esa energía mediante la red de EPM, con ahorros en la factura, medición inteligente y seguimiento digital del consumo.

La regulación por fin bajó del papel a la operación

La importancia de este paso no está solo en el concepto de comunidad energética, sino en haber completado el proceso integral exigido por la nueva normativa. Aunque la resolución entró en vigor casi un año atrás, ninguna comunidad había logrado llegar hasta la operación real con todos los componentes regulatorios, técnicos y comerciales en funcionamiento.

Eso ocurre en un país donde la capacidad solar ha crecido con rapidez. Según cifras citadas de la UPME, Colombia ya cuenta con cerca de 1.600 MW de energía solar en operación y más de 3 GW de capacidad instalada en fuentes no convencionales, equivalentes a más del 10 % de la matriz eléctrica nacional. Sin embargo, ese crecimiento no se había traducido aún en esquemas colectivos de acceso para usuarios residenciales conectados a la red.

Laureles se convierte en laboratorio de una nueva etapa

El caso de Laureles muestra cómo puede funcionar este modelo en la práctica. Un grupo de vecinos se beneficia de paneles que no están sobre sus techos, sino en otro inmueble del mismo entorno, y además recibe medición inteligente reemplazada y gestionada sin costo por Unergy, junto con una aplicación móvil para monitorear consumo y tomar decisiones sobre energía.

Eduardo Ospina, cofundador y CEO de Unergy, aterriza el origen del proyecto en una lógica barrial: “Nuestros vecinos siempre tuvieron interés en beneficiarse de los paneles que veían en nuestros techos. Este barrio nos recibió, nos vio crecer, y cuando la regulación finalmente lo permitió, supimos que la primera comunidad que queríamos construir era para quienes nos han acompañado”. Y remata con el resultado concreto: “Hoy esa energía que generamos en nuestras oficinas llega directamente a los hogares de nuestros vecinos con ahorros en la factura”.

Colombia empieza a construir un modelo que otros mercados ya escalaron

El documento pone el caso colombiano en perspectiva internacional. En Europa ya existen más de 1.900 comunidades energéticas activas con la participación de más de 1,2 millones de ciudadanos, mientras que Brasil construyó uno de los mercados de generación distribuida más grandes del mundo tras ajustar su regulación en la última década.

Pero Colombia parte de una base distinta: infraestructura heterogénea, baja apropiación digital del consumo energético y operadores de red que apenas están adaptando sus procesos a la nueva regulación. Por eso, el valor de este piloto no está en compararse de inmediato con mercados maduros, sino en demostrar que el modelo puede funcionar bajo condiciones locales reales.

Juanita Giraldo, líder de Comunidades Energéticas de Unergy, lo plantea como un cambio de escala en la transición energética: “Colombia ya demostró que puede atraer grandes proyectos renovables. El siguiente paso es que la transición energética también se construya desde los barrios”. Y agrega el alcance del experimento: “Esta comunidad prueba que es posible compartir energía solar de manera legal, medible y transparente, integrando tecnología, regulación y participación ciudadana en un mismo modelo”.

EPM entra al tablero de las comunidades energéticas

El proyecto también tiene otra implicación: EPM activa su primera comunidad energética regulada como operador de red, después de mesas de trabajo con Unergy para adaptar procesos internos a los requerimientos del nuevo marco normativo. Ese aprendizaje operativo podría servir como referencia para futuras implementaciones en otras zonas del país.

Ese punto importa porque el crecimiento de este modelo no dependerá solo de empresas generadoras o de usuarios dispuestos a participar. También dependerá de qué tan rápido los operadores de red logren convertir la regulación en procedimientos replicables.

Lo que abre este precedente para Colombia

La comunidad de Laureles no resuelve por sí sola el acceso distribuido a energía renovable en Colombia, pero sí cambia la conversación. La transición energética deja de verse solo como un asunto de grandes activos y empieza a entrar al terreno de los barrios, la medición inteligente y la participación de usuarios comunes.

El documento señala que el país podría tener más de 100 comunidades energéticas en operación en el próximo año, si operadores, empresas y comunidades aceleran la adopción del marco regulatorio. Ese pronóstico todavía depende de ejecución, pero el precedente ya está puesto. Si se replica, Colombia podría empezar a descentralizar la transición energética y convertirla en una experiencia más cercana, medible y compartida para los usuarios.