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Uno de cada cinco colegios privados no alcanza el 50% de ocupación

Un informe revela que uno de cada cinco colegios privados no alcanza el 50% de ocupación, en medio de cierres y presión financiera.
Miércoles, Febrero 4, 2026

La educación privada en Colombia atraviesa una noteable contracción estructural, marcada por la caída de la matrícula, el cierre de instituciones y una creciente fragilidad financiera. Según el informe Educación en Cifras, el 98% de los colegios privados opera por debajo de su capacidad instalada, y uno de cada cinco no supera el 50% de ocupación, un umbral crítico para la sostenibilidad operativa.

Las cifras reflejan un problema que va más allá de coyunturas puntuales. Más de 800 colegios privados han cerrado en el país desde 2020, una tendencia que podría profundizarse si no se realizan ajustes financieros y de gestión, de acuerdo con el análisis.

Capacidad ociosa y deserción por motivos económicos

El informe, elaborado por mattilda, señala que el 53% de los estudiantes que desertan de colegios privados lo hacen por falta de capacidad de pago, una decisión asociada principalmente a restricciones económicas de los hogares y no a factores pedagógicos.

Esta dinámica ha generado una brecha creciente entre la oferta educativa instalada y la demanda real, incluso en instituciones con trayectoria y reputación consolidada. La matrícula dejó de ser un proceso automático y pasó a evaluarse año a año, con familias que comparan con mayor rigor el valor académico y económico de cada propuesta.

Un modelo financiero altamente vulnerable

El diagnóstico también pone en evidencia una alta dependencia de las pensiones como principal fuente de ingresos. El 29% de los colegios privados depende exclusivamente de este rubro, mientras que solo el 37% genera ingresos por actividades extracurriculares y menos del 10% cuenta con servicios complementarios.

Esta baja diversificación amplifica el impacto de cualquier caída en la matrícula o en el recaudo, reduciendo el margen de maniobra financiera y aumentando el riesgo de cierre, especialmente en instituciones medianas y pequeñas.

“El problema no es solo cuántos estudiantes hay, sino cómo está dimensionado el sistema frente a la demanda real”, explicó José David Tena Gascón, Country Manager de mattilda. “Muchos colegios han priorizado lo pedagógico y han dejado de lado la gestión económica, cuando ambos son igual de necesarios para asegurar la sostenibilidad”.

Un reto estructural, no coyuntural

Aunque factores como la baja natalidad influyen en la reducción de la matrícula, el informe advierte que el componente económico se ha vuelto cada vez más determinante. La dificultad en el recaudo, la morosidad y la dependencia casi total de las pensiones se han convertido en señales tempranas de riesgo que, en muchos casos, no se abordan con la anticipación necesaria.

“La reputación y la trayectoria ya no garantizan la sostenibilidad de un colegio”, añadió Tena. “Hoy las familias evalúan con mayor rigor si la propuesta educativa vale lo que cuesta, y no adaptarse a esta realidad implica un riesgo creciente de perder matrícula y salir del sistema”.

Presión creciente sobre el sistema educativo privado

Este conjunto de factores explica por qué el cierre de colegios privados dejó de ser un hecho aislado y se convirtió en una señal recurrente del desgaste del modelo financiero y de gestión actual. Sin cambios estructurales, el sector enfrenta un escenario de consolidación forzada, con impactos no solo para las instituciones, sino también para estudiantes, familias y territorios donde la educación privada cumple un rol complementario al sistema público.