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Agricultura en Colombia reduce consumo de agua hasta 30% con prácticas regenerativas

Colombia impulsa la agricultura regenerativa para reducir el uso de agua, mejorar la eficiencia hídrica y fortalecer la sostenibilidad del campo.
Viernes, Marzo 20, 2026

La eficiencia hídrica en Colombia se está convirtiendo en un eje estratégico del desarrollo agrícola, en un contexto donde el uso del agua y la sostenibilidad del campo están cada vez más presionados por el cambio climático y la degradación de los suelos.

A nivel global, la magnitud del reto es clara: el 70% del agua dulce extraída en el mundo se destina a la agricultura, según la UNESCO, lo que convierte al sector en el principal consumidor del recurso.

En América Latina, la proporción es similar, lo que refuerza la necesidad de transformar los modelos productivos hacia esquemas más eficientes y sostenibles.

Un sistema bajo presión: agua, clima y productividad

Colombia, a pesar de su alta disponibilidad hídrica, enfrenta crecientes tensiones sobre sus fuentes de agua.

Factores como la deforestación, el uso intensivo del suelo y prácticas de riego ineficientes están limitando la sostenibilidad del sistema agrícola.

Regiones como los Llanos Orientales, la Costa Caribe y zonas andinas ya presentan señales de escasez hídrica, lo que impacta directamente la productividad y la seguridad alimentaria del país.

En este contexto, el modelo agrícola tradicional empieza a mostrar límites estructurales.

Agricultura regenerativa: el cambio de paradigma

Frente a este escenario, la agricultura regenerativa se posiciona como una de las principales respuestas del sector.

Este enfoque no solo busca sostener los recursos, sino restaurarlos, especialmente a través de la recuperación de la salud del suelo.

Prácticas como:

  • Labranza mínima

  • Cultivos de cobertura

  • Rotación de cultivos

  • Sistemas agroforestales

permiten mejorar la capacidad del suelo para retener agua y reducir la necesidad de riego.

Como lo explica Paola Rodríguez, Líder del Centro de Innovación iHUB La Tupia de Bayer, “un suelo sano actúa como una esponja, almacenando agua y reduciendo la demanda de riego”.

Resultados en campo: menos agua, mayor eficiencia

El impacto de estas prácticas ya es medible en Colombia.

En experiencias de Bayer en campo han demostrado reducciones de hasta 30% en el uso de agua en ciertos sistemas productivos.

Además, la integración de tecnologías de precisión está acelerando estos resultados.

En centros de innovación como La Tupia:

  • Se realizan más de 100 ensayos anuales

  • Se utilizan estaciones meteorológicas en tiempo real

  • Se implementan drones y sistemas de riego por goteo

Estas tecnologías han permitido reducir entre 60% y 85% el consumo de agua frente a métodos tradicionales.

Más allá del agua: impacto en costos y sostenibilidad

El cambio hacia modelos regenerativos no solo tiene beneficios ambientales.

También genera eficiencias económicas al reducir el uso de insumos, optimizar el riego y mejorar la productividad del suelo.

De hecho, estudios como los de Boston Consulting Group señalan que estos sistemas pueden ser hasta un 60% más rentables en un horizonte de seis años.

Esto cambia la narrativa: la sostenibilidad deja de ser un costo y se convierte en una ventaja competitiva.

Un reto país: avanzar hacia los ODS

El avance en eficiencia hídrica es clave para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La meta 6.4 plantea aumentar significativamente la eficiencia en el uso del agua en todos los sectores hacia 2030.

En este escenario, la agricultura es tanto parte del problema como de la solución.

La discusión sobre el uso del agua en Colombia ya no puede centrarse únicamente en la disponibilidad del recurso, sino en la forma en que se gestiona.

El campo colombiano tiene la oportunidad de liderar una transformación donde productividad y sostenibilidad no sean opuestas, sino complementarias.

En un entorno de creciente presión climática, la eficiencia hídrica deja de ser una opción técnica para convertirse en una condición necesaria para la viabilidad del sistema agrícola en el largo plazo.