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Alacero alerta por riesgo de desindustrialización en América Latina

Alacero advierte que la sobreproducción de acero en China y el aumento de importaciones subsidiadas ponen en riesgo la industria y el empleo en América Latina.
Lunes, Febrero 9, 2026

La industria del acero en América Latina enfrenta un punto de inflexión en 2026, marcado por el aumento sostenido de importaciones subsidiadas desde China y Asia, que ya desplazan producción local, empleo e inversión en la región.

Según el informe Visión 2026: Amenaza china y riesgo de desindustrialización, presentado por Alacero, más del 40 % del acero que se consume actualmente en América Latina es importado, incluso sin contar el acero incorporado en bienes manufacturados finales, lo que profundiza el debilitamiento del aparato industrial regional.

La sobreproducción china presiona toda la cadena industrial

El documento advierte que China concentra el 52 % de la producción mundial de acero, con 960,8 millones de toneladas en 2025, y produce en apenas 17 días lo que América Latina fabrica en un año completo. Este excedente, sostenido por subsidios estatales, se exporta a precios artificialmente bajos, distorsionando las reglas del comercio internacional.

De acuerdo con datos citados por Alacero, los subsidios a la industria siderúrgica china son hasta diez veces superiores a los otorgados por países desarrollados, generando una competencia que no se limita al acero, sino que impacta sectores como automotriz, electrodomésticos, maquinaria y construcción.

“Detrás de cada tonelada desplazada hay empleos de calidad, inversiones postergadas y capacidad productiva que puede perderse de manera permanente”, advierte Ezequiel Tavernelli, Director Ejecutivo de Alacero.

Desindustrialización: una tendencia que ya está en marcha

El informe señala que la desindustrialización en América Latina no es un riesgo futuro, sino un proceso en curso. En los últimos 35 años, el valor agregado de la industria manufacturera regional cayó de 19 % del PIB en la década de 1990 a 15 % en el período 2010–2024.

Esta pérdida estructural de peso industrial se explica por el bajo crecimiento económico regional, inferior al promedio global durante más de tres décadas, y por la creciente dependencia de importaciones, especialmente desde Asia.

Crecimiento económico débil y demanda de acero estancada

En el plano macroeconómico, Alacero proyecta que América Latina volverá a crecer por debajo del promedio mundial en 2026, con una expansión estimada de 2,3 %, frente a 3,1 % global. Colombia, Perú y Argentina mostrarían crecimientos moderados, mientras que Brasil y Chile enfrentarían una desaceleración.

Este contexto se refleja en la demanda de acero. En 2025, el consumo aparente regional cayó 0,6 % por segundo año consecutivo, alejándose más de 3 % del máximo alcanzado en 2021. La construcción —que representa casi el 50 % de la demanda regional— permaneció estancada, mientras que la producción manufacturera creció apenas 0,7 %, menos de la mitad del PIB regional.

Para 2026, Alacero prevé una recuperación parcial del consumo de acero (+2,8 %), impulsada por México, Argentina, Brasil y Colombia, aunque advierte que el repunte podría verse limitado si no se corrigen las distorsiones del comercio internacional.

Importaciones y acero indirecto: el nuevo frente de presión

El informe destaca que la amenaza no se limita al acero terminado, sino que se amplifica con el crecimiento de importaciones de bienes manufacturados que incorporan acero. Entre 2010 y 2023, las exportaciones chinas de acero indirecto hacia América Latina crecieron más de 220 %, especialmente en automóviles, maquinaria y productos metálicos.

Este fenómeno reduce aún más el espacio para la producción regional y acelera el desplazamiento de cadenas de valor locales, con impactos directos en empleo, inversión y competitividad industrial.

Un debate estratégico para 2026

Para Alacero, 2026 debe ser el año en que América Latina ordene la conversación sobre defensa comercial, con instrumentos más ágiles, coordinación regional y políticas que permitan “nivelar la cancha” frente al exceso de capacidad global.

El documento plantea que la región no está condenada a ser solo proveedora de materias primas, sino que cuenta con una industria del acero moderna, con baja huella de carbono, recursos naturales y capital humano suficientes para sostener un proyecto industrial propio y competitivo.

El desafío, concluye el informe, no es sectorial sino estratégico: definir si América Latina acepta la desindustrialización como destino o defiende activamente su capacidad productiva de largo plazo. 

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