Negocios
Alquería mide pobreza en su cadena de valor
Alquería invirtió $50.000 millones y midió pobreza en su cadena de valor: productores registran 30,1% frente al 44% rural en Colombia durante 2025 ya.
Domingo, Mayo 3, 2026
Alquería invirtió más de $50.000 millones en sostenibilidad durante 2025 y se convirtió en la primera empresa privada en Colombia en realizar una medición integral de pobreza en su cadena de valor, con metodología comparable con la del DANE.
La compañía aplicó la Encuesta de Hogares Alquería 2025, que analizó las condiciones de vida de productores, distribuidores, colaboradores y recicladores de oficio vinculados a su operación. El resultado más relevante aparece en el campo: entre los productores de leche directos, la pobreza monetaria fue de 30,1 %, frente al 44 % de la ruralidad colombiana.
Medir bienestar dentro del negocio
Rafael Álvarez, CEO de Alquería, afirmó: “Medir la pobreza dentro de nuestra cadena de valor nos permite pasar de las intenciones a la evidencia. Entender cómo viven las personas que hacen posible nuestro negocio es clave para tomar mejores decisiones empresariales”.
Actualmente, 6.411 productores lácteos hacen parte de la cadena de valor de Alquería. Durante el último año, la compañía realizó compras de leche por COP 740.805 millones.
Recicladores, el grupo más vulnerable
La medición también mostró fuertes diferencias entre los actores de la cadena. Entre los distribuidores, la pobreza monetaria fue de 10 % y la pobreza extrema de 3,7 %. En contraste, 82 % de los recicladores vive en pobreza monetaria y 64,4 % en pobreza extrema, la situación más crítica dentro del sistema productivo analizado.
Álvarez señaló que “el propósito y la rentabilidad pueden avanzar al mismo tiempo” y explicó que, en los últimos cinco años, el crecimiento de Alquería permitió multiplicar por más de cinco veces el impacto de sus programas sociales y ambientales.
Empresa privada y reducción de pobreza
El caso abre una discusión empresarial de fondo: las compañías no solo inciden en pobreza a través del empleo directo, sino también mediante compras, relaciones productivas, acceso a mercados y estabilidad de ingresos en sus cadenas de valor.
Para Colombia, donde la pobreza rural sigue siendo uno de los principales desafíos sociales y económicos, este tipo de mediciones puede cambiar la forma en que se evalúa la sostenibilidad empresarial. Ya no basta con reportar inversión social: el siguiente paso será demostrar, con datos comparables, cómo esa inversión transforma ingresos, vivienda, acceso a servicios y bienestar real en los hogares.