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América Latina busca producir más medicamentos para reducir su vulnerabilidad sanitaria
El foro farmacéutico en Bogotá dejó un llamado regional urgente: producir más medicamentos para reducir dependencias sanitarias externas críticas hoy.
Jueves, Mayo 7, 2026
Bogotá fue escenario de un llamado regional que va más allá del precio de los medicamentos: América Latina necesita producir más, regular mejor y depender menos de cadenas externas para proteger su seguridad sanitaria. Esa fue una de las principales conclusiones del 3 Foro Farmacéutico Latinoamericano y del 1 Diálogo Latinoamericano entre Autoridades Sanitarias e Industria Farmacéutica, organizados por ASINFAR y acompañados por INVIMA.
Durante dos días, autoridades sanitarias, representantes de ministerios, agencias regulatorias, academia e industria farmacéutica discutieron cómo reducir las vulnerabilidades que quedaron expuestas durante la pandemia, las tensiones geopolíticas y las interrupciones logísticas internacionales.
El mensaje central fue que el acceso a medicamentos ya no puede tratarse solo como un asunto de precios o trámites, sino como una decisión estratégica de salud pública, industria y soberanía sanitaria.
“La discusión farmacéutica no puede seguir limitada al precio o al trámite. Estamos hablando de capacidad de respuesta, de estabilidad sanitaria y de la posibilidad real de que un país pueda proteger a su población cuando el mundo entra en crisis”, afirmó Olga Lucía Cadena, presidenta de la Junta Directiva de ASINFAR.
Producir medicamentos dejó de ser una discusión industrial
El encuentro puso sobre la mesa una preocupación compartida: los países latinoamericanos siguen altamente expuestos cuando dependen de mercados externos para abastecer medicamentos, principios activos y tecnologías en salud.
Para ASINFAR, la producción local no debe leerse como una agenda proteccionista, sino como una condición de resiliencia sanitaria. La capacidad de fabricar medicamentos en la región puede convertirse en un factor determinante para responder ante futuras crisis de abastecimiento.
Cadena también planteó que América Latina debe dejar de verse únicamente como un mercado consumidor. “La región tiene conocimiento, capacidad técnica, industria y talento humano. Lo que necesita es decisión política, articulación y visión estratégica de largo plazo”, señaló.
La discusión incluyó temas como producción regional de principios activos, transferencia tecnológica, formación de talento humano especializado, digitalización de trámites sanitarios, incentivos para la reindustrialización y mecanismos regionales frente a asimetrías comerciales y prácticas de dumping.
Colombia necesita una política farmacéutica de Estado
Uno de los consensos del foro fue la necesidad de que Colombia avance hacia una política farmacéutica de Estado que articule acceso, sostenibilidad del sistema de salud e industria nacional.
El desafío para el país está en equilibrar tres frentes que suelen discutirse por separado: disponibilidad de medicamentos, viabilidad financiera del sistema y fortalecimiento productivo local.
Esa mirada resulta clave para una economía que busca impulsar procesos de reindustrialización, pero que al mismo tiempo enfrenta presiones fiscales y crecientes demandas de acceso en salud. En ese cruce, la política farmacéutica deja de ser un asunto sectorial y pasa a ocupar un lugar estratégico en la agenda económica y sanitaria.
Regulación sanitaria: menos aislamiento y más cooperación regional
Las autoridades regulatorias también coincidieron en que América Latina necesita avanzar hacia modelos de convergencia sanitaria basados en reconocimiento mutuo, intercambio de información y cooperación técnica.
“No podemos seguir funcionando como agencias aisladas frente a problemas que son regionales. Compartir información, generar confianza regulatoria y avanzar hacia mecanismos comunes no es una opción secundaria: es una necesidad para mejorar acceso, eficiencia y capacidad de respuesta sanitaria”, afirmó Noé Geovanni García, superintendente de Regulación Sanitaria de El Salvador.
En la misma línea, Francisco Rossi, director general del INVIMA, sostuvo que la integración regulatoria dejó de ser un asunto accesorio. “Integrar es una necesidad. Ninguna agencia puede trabajar hoy de manera aislada frente a mercados globales, cadenas complejas y desafíos sanitarios compartidos”, dijo.
Rossi precisó que la convergencia regulatoria no implica bajar exigencias sanitarias, sino fortalecer capacidades técnicas, mejorar tiempos de respuesta y construir confianza entre agencias. Una regulación más inteligente puede acelerar el acceso a medicamentos sin sacrificar calidad, seguridad ni eficacia.
El Acuerdo de Río suma a El Salvador y Ecuador
Uno de los anuncios relevantes del encuentro fue la ratificación del Acuerdo de Río y la incorporación de El Salvador y Ecuador a los mecanismos de intercambio de información regulatoria y cooperación técnica regional.
Este avance fortalece los procesos de reliance y articulación entre agencias sanitarias latinoamericanas, una vía que permite aprovechar evaluaciones, datos técnicos y capacidades compartidas para hacer más eficiente la toma de decisiones regulatorias.
Para Carlos Francisco Fernández Rincón, presidente ejecutivo de ASINFAR, la reindustrialización farmacéutica debe entenderse como una decisión de seguridad estratégica. “Reindustrializar no es proteger ineficiencias. Es construir resiliencia estratégica. Los países que no desarrollen capacidades propias seguirán siendo profundamente vulnerables frente a cualquier ruptura global de abastecimiento”, afirmó.
El cierre del foro dejó una advertencia de fondo para Colombia y América Latina: cuando un país no puede producir, regular ni coordinar estratégicamente el acceso a medicamentos, su vulnerabilidad deja de ser solo económica y se convierte en un riesgo sanitario. La discusión farmacéutica, por tanto, ya no pertenece únicamente a laboratorios, reguladores o sistemas de salud; también define la capacidad de los países para responder cuando el mercado global vuelve a fallar.