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CARF advierte que el escenario fiscal de Colombia es difícil de cumplir
El CARF advierte que el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2026 presenta supuestos optimistas y exige un ajuste fiscal estructural urgente.
Jueves, Junio 25, 2026
El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) advirtió que el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2026 presenta un escenario fiscal de corto y mediano plazo difícil de alcanzar, con supuestos macroeconómicos optimistas, ingresos sobrestimados, gasto primario subestimado y una proyección de deuda neta que considera demasiado favorable.
El concepto del CARF, remitido al Consejo Superior de Política Fiscal (CONFIS), señala que el cumplimiento de las metas fiscales dependería de decisiones de política de alta envergadura y de reformas que aún no han sido formuladas, y que quedarían en manos del próximo gobierno.
La advertencia llega con una cifra central: el Comité estima que la deuda neta en 2026 será de 61% del PIB, la más alta de la historia. Además, proyecta una brecha entre ingresos y gastos, excluyendo intereses, de -4,1% del PIB, muy por encima del -2,1% del PIB previsto por el Gobierno.
Un balance fiscal que el CARF considera insostenible
El CARF estima que el gasto de funcionamiento e inversión será 2% del PIB, equivalente a $39,6 billones, superior al pronosticado por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público. El Comité no incluye en su escenario medidas de ajuste de las erogaciones, porque el Gobierno no ha formulado el decreto de aplazamiento anunciado a comienzos de 2026.
El documento también advierte que, con corte a mayo, el 58,1% del techo de inversión y el rubro más flexible del presupuesto ya fue comprometido. Esto reduce el margen de efectividad de un eventual decreto de recorte o aplazamiento.
Bajo el escenario central del CARF, el balance total sería de -7,4% del PIB, una cifra que el Comité califica como claramente insostenible.
2027 exigirá más ingresos o menos gasto
Para 2027, el CARF estima que cumplir con la meta de balance primario del Gobierno, equivalente a -0,5% del PIB, requeriría medidas para aumentar ingresos o reducir gastos por 3,7% del PIB.
El escenario oficial supone la aprobación de una reforma tributaria por 1,4% del PIB, pero el Comité advierte que todavía no se conoce su contenido ni la estrategia para implementarla. Por esa razón, no incluye esos recursos en su estimación, aunque coincide con el Gobierno en la necesidad urgente de enfrentar el menor crecimiento económico previsto frente al MFMP 2026.
La lectura es crítica para el próximo gobierno. El país no solo necesitaría una reforma tributaria, sino un paquete integral que combine ingresos, gasto, credibilidad fiscal y capacidad política para tramitar medidas impopulares en un Congreso fragmentado.
El ajuste para cumplir la Regla Fiscal sería mayor hacia 2030
El CARF estima que el ajuste requerido para cumplir con la Regla Fiscal desde 2028, frente a un escenario sin medidas de política, sería de 5,5% del PIB en 2028 y de 6,1% del PIB en 2030.
La mejora necesaria en el balance primario para cumplir la Regla Fiscal en 2030 sería 1,6 puntos del PIB más exigente que la estimada por el Comité en su concepto sobre el MFMP 2025. El deterioro se explica principalmente por el incumplimiento de la meta fiscal de 2025, la expectativa de un nuevo desvío del objetivo fiscal en 2026 y la revisión a la baja del crecimiento económico esperado.
El mensaje técnico es claro: entre más tarde se haga el ajuste, mayor será el tamaño de la corrección necesaria y más limitado será el margen para ejecutarla sin afectar inversión, crecimiento y programas sociales.
La deuda seguiría subiendo incluso con Regla Fiscal
Uno de los puntos más delicados del comunicado es que, incluso en un escenario de cumplimiento de la Regla Fiscal, el CARF estima que la deuda neta mantendría una tendencia alcista hasta 2030.
La deuda pasaría de 61% del PIB en 2026 a 63,8% del PIB en 2028, 64,2% del PIB en 2030 y 63,1% del PIB en 2037. Según el análisis del Comité, el ajuste en el balance primario y su impacto favorable sobre tasas de interés no serían suficientes para estabilizar la deuda a 2030, debido a las elevadas necesidades de financiamiento y a la relación entre el costo efectivo de la deuda y el crecimiento económico.
Ese punto cambia el tono de la discusión fiscal. No se trata únicamente de cumplir una meta anual, sino de evitar que la deuda siga ganando peso como restricción estructural sobre el presupuesto público.
El riesgo de una crisis que no avisa
El CARF advierte que las medidas de ajuste fiscal estructural no dan espera y que, de no actuar, Colombia podría enfrentar una situación de estrés financiero con consecuencias económicas potencialmente devastadoras.
El Comité plantea que las crisis fiscales no siempre se anuncian gradualmente. Durante un tiempo puede coexistir una aparente normalidad macroeconómica con una trayectoria fiscal insostenible, hasta que cambia la percepción de solvencia o refinanciación. En ese momento, las primas de riesgo, la tasa de cambio y el acceso al financiamiento pueden deteriorarse de forma abrupta.
La advertencia tiene una implicación política inmediata. El próximo gobierno recibirá una agenda fiscal que no admite dilaciones: deberá decidir si asume temprano el costo político de un ajuste estructural o si posterga decisiones hasta que el mercado imponga condiciones más duras.
Colombia todavía conserva un historial de crédito soberano que el CARF considera importante para la confianza. Pero esa ventaja no es ilimitada. La sostenibilidad fiscal será una de las primeras pruebas de gobernabilidad económica del nuevo ciclo político: sin una corrección creíble, el margen del Estado para financiar inversión, programas sociales y crecimiento se reducirá cada vez más.