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Catastro multipropósito: el reto pendiente de municipios pequeños
El catastro multipropósito en Colombia avanza, pero municipios categoría 5 y 6 enfrentan brechas fiscales, técnicas e institucionales que frenan su implementación.
Martes, Diciembre 23, 2025
El catastro multipropósito en Colombia avanza de forma desigual. Mientras las grandes ciudades han logrado consolidar capacidades técnicas y financieras, los municipios de categorías 5 y 6, los más pequeños del país, enfrentan barreras estructurales que ponen en riesgo la equidad territorial y la sostenibilidad de esta política pública clave para el ordenamiento y la planeación del desarrollo .
De los 1.103 municipios del país, 956 son categoría 6 y 47 categoría 5, lo que representa cerca de una cuarta parte del total nacional. Se trata, en su mayoría, de territorios rurales con menos de 15.000 habitantes y menos de 10.000 predios, cuya realidad fiscal y operativa dista significativamente de la de las capitales departamentales.
Catastro multipropósito en Colombia: brechas estructurales
La implementación del catastro multipropósito exige capacidades que muchos municipios pequeños aún no tienen. “El reto no es solo técnico; es estructural”, advierte José Sánchez, líder de Mercado de Administración de Tierras de Esri Colombia, al señalar que numerosas alcaldías no cumplen las condiciones mínimas exigidas por el IGAC para asumir la función catastral.
Esta situación, según el experto, puede profundizar las desigualdades territoriales, al limitar el acceso de los municipios más rezagados a información confiable para recaudo, planeación y formalización de la propiedad.
Restricciones financieras y bajo desempeño fiscal
Uno de los principales obstáculos es la limitada capacidad presupuestal. Los municipios categoría 5 y 6 presentan bajos índices de desempeño fiscal y municipal, lo que reduce su margen para invertir en tecnología, contratación de personal especializado y sostenimiento de la función catastral en el tiempo.
Estas restricciones obligan a muchas administraciones locales a depender de recursos externos o a postergar procesos clave, afectando la calidad y oportunidad de la información predial.
Déficit técnico y tecnológico
A la escasez de recursos se suma un déficit de capacidades técnicas. En numerosos municipios no existen funcionarios formados en Sistemas de Información Geográfica (SIG), gestión de información geoespacial o normativa catastral, lo que incrementa la dependencia de consultores externos y alarga los tiempos de implementación.
Además, persisten infraestructuras tecnológicas insuficientes, problemas de conectividad y limitaciones para interoperar datos con entidades nacionales.
Información desactualizada y barreras operativas
El estudio evidencia que en muchos territorios la información predial sigue siendo incompleta o desactualizada, con cartografías sin georreferenciación, registros físicos y jurídicos fragmentados y ausencia de procesos previos de formación catastral.
En zonas rurales dispersas, las condiciones de seguridad, conflictos de tenencia de la tierra, barreras topográficas y débil presencia institucional encarecen y dificultan el levantamiento de información en campo.
Desconfianza ciudadana
Otro desafío crítico es la baja apropiación ciudadana. En muchos municipios persiste la percepción de que el catastro multipropósito solo se traduce en aumentos del impuesto predial, lo que genera resistencia y limita el acceso a la información territorial.
“Cuando no hay claridad sobre los beneficios, el catastro se percibe como una carga y no como una oportunidad”, explica Sánchez, subrayando que esta desconfianza frena procesos de ordenamiento territorial y formalización.
Rutas para cerrar la brecha
Pese a las limitaciones, el informe identifica caminos viables para avanzar:
Gestión de apoyo financiero y técnico con el Gobierno nacional, cooperación internacional y departamentos.
Fortalecimiento institucional interno, con equipos mínimos capacitados en SIG y normativa catastral.
Inversión progresiva en tecnología, priorizando soluciones interoperables y sostenibles.
Organización y depuración de la información existente, mediante repositorios únicos y procesos por fases.
Articulación interinstitucional con IGAC, SNR, ANT y gobiernos vecinos.
“El catastro debe asumirse como un proceso continuo, no como un proyecto aislado”, señala el experto, destacando su valor estratégico para la planeación y el recaudo local.
Casos que muestran que sí es posible
Municipios como Sesquilé (Cundinamarca), Sahagún (Córdoba) y Sabanalarga (Atlántico) —categorías 5 y 6— ya fueron habilitados como Gestores Catastrales por el IGAC entre 2020 y 2021. Estos casos evidencian mejoras en recaudo y gestión, aunque también confirman que el proceso requiere tiempo, acompañamiento técnico y sostenibilidad.
Un desafío clave para la equidad territorial
La implementación del catastro multipropósito en municipios pequeños no es solo un reto administrativo. Es una condición para la equidad en el acceso a la información, la formalización de la propiedad y la capacidad fiscal de los territorios más rezagados del país.
Cerrar esta brecha será determinante para que la política catastral cumpla su promesa de desarrollo y ordenamiento territorial en toda Colombia.