Innovación
Clínica del Country incorpora tecnología para reducir la caída del cabello durante la quimioterapia
La Clínica del Country incorporó el sistema Paxman, una tecnología de enfriamiento capilar que ayuda a reducir la caída del cabello durante la quimioterapia.
Viernes, Julio 31, 2026
La Clínica del Country incorporó el sistema Paxman, una tecnología de enfriamiento del cuero cabelludo diseñada para reducir la caída del cabello en pacientes que reciben quimioterapia.
El sistema, que estará disponible para los pacientes oncológicos de la institución, utiliza un gorro especializado por el que circula un líquido refrigerante. El procedimiento mantiene el cuero cabelludo a una temperatura de entre 18 y 22 grados centígrados, lo que disminuye temporalmente el flujo sanguíneo alrededor de los folículos capilares y limita su exposición a los medicamentos.
De acuerdo con la información presentada por la clínica, los pacientes tienen, en promedio, una probabilidad del 50% de conservar al menos la mitad de su cabello. Los resultados pueden variar según el tipo de medicamento utilizado, la dosis y las condiciones particulares de cada persona.
La incorporación de esta tecnología responde a un efecto de la quimioterapia que trasciende la transformación física. La pérdida del cabello puede afectar la percepción que los pacientes tienen de sí mismos, revelar públicamente su diagnóstico y aumentar la carga emocional del tratamiento.
Según las cifras divulgadas por la institución, el 93% de los pacientes que buscan conservar su cabello lo hace para proteger su bienestar emocional. Además, cerca del 8% habría considerado rechazar la quimioterapia ante la posibilidad de perderlo.
Cómo funciona el enfriamiento capilar
El gorro utilizado por Paxman está compuesto por una capa interior de silicona y una exterior de neopreno. Su función es ajustar la temperatura del cuero cabelludo antes, durante y después de la administración de los medicamentos.
El enfriamiento produce una vasoconstricción que reduce el paso de sangre hacia los folículos y disminuye su actividad metabólica. Con ello se busca limitar el daño producido por los fármacos sobre las células responsables del crecimiento capilar.
Aunque el procedimiento no garantiza la preservación total del cabello, también puede favorecer una recuperación más rápida después de finalizar la quimioterapia.
“Aunque ningún tratamiento puede garantizar la preservación total del cabello en todos los escenarios, contar con la mejor tecnología disponible en nuestras instalaciones demuestra un compromiso inquebrantable”, afirmó Juan Carlos Velásquez, jefe del Centro de Oncología de la Clínica del Country.
El especialista añadió que el acompañamiento no puede limitarse a la administración del tratamiento médico.
“Detrás de cada tratamiento hay una persona que quiere seguir sintiéndose él o ella misma; si al terminar este proceso se logra que un paciente sienta que encontró un equipo que la acompañó en cada paso, habremos hecho mucho más que apoyar, habremos dejado una huella”, señaló Velásquez.
La experiencia del paciente entra en la discusión clínica
La caída del cabello, conocida clínicamente como alopecia inducida por quimioterapia, ha sido uno de los efectos secundarios más visibles del tratamiento contra el cáncer. Su manejo comienza a ocupar un lugar mayor dentro de los modelos de atención integral, especialmente por su incidencia sobre la autoestima, la privacidad y la adherencia a las terapias.
La tecnología tampoco está indicada para todos los pacientes ni produce los mismos resultados en todos los tratamientos. Su aplicación debe ser evaluada por el equipo médico según el diagnóstico, los medicamentos administrados y las condiciones clínicas individuales.
La llegada de Paxman a la Clínica del Country amplía las herramientas disponibles para atender efectos que durante años fueron considerados inevitables. También plantea una discusión relevante para el sistema de salud: la calidad de la atención oncológica no depende únicamente de combatir la enfermedad, sino de reducir el impacto físico y emocional que produce el tratamiento sobre la vida cotidiana del paciente.