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Colombia importa 89,5% del maíz amarillo que consume y Bayer plantea cerrar la brecha con innovación

Colombia importó 7,3 millones de toneladas de maíz amarillo en 2025, equivalentes al 89,5% de la demanda nacional, según cifras citadas por Bayer.
Jueves, Agosto 27, 2026

Colombia importó 7,3 millones de toneladas de maíz amarillo en 2025, equivalentes al 89,5% de la demanda nacional, mientras la producción doméstica llegó a 853.631 toneladas. La brecha vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de elevar la productividad del campo y reducir la dependencia externa de uno de los principales insumos de la cadena agroindustrial.

El reto gana relevancia porque la demanda seguirá creciendo. Según el OCDE-FAO Agricultural Outlook 2026-2035, la producción mundial de maíz podría alcanzar 1.430 millones de toneladas en 2035, 171 millones más que en la actualidad, mientras las exportaciones globales se acercarían a 218 millones de toneladas.

Para Bayer, Colombia puede aprovechar esta tendencia si logra combinar genética, protección de cultivos, buenas prácticas agronómicas y herramientas digitales para producir más por hectárea y reducir riesgos.

Colombia produce menos de una octava parte del maíz amarillo que demanda

El maíz es una materia prima crítica para la producción de alimentos balanceados y, por extensión, para cadenas como avicultura, porcicultura y otras actividades pecuarias.

En 2025, la industria de alimentos balanceados produjo 13,2 millones de toneladas, frente a 5,2 millones en 2010. Para 2030, la demanda pecuaria podría requerir 8,1 millones de toneladas de maíz, más del doble de lo que actualmente produce el campo colombiano.

La magnitud de esa diferencia convierte la productividad agrícola en un asunto no solo del sector rural, sino también de seguridad alimentaria y competitividad para toda la cadena.

“Colombia tiene una oportunidad enorme: convertir la innovación agrícola en una palanca de desarrollo productivo, seguridad alimentaria y competitividad”, afirmó Osiris Ocando, líder de Asuntos Agrícolas de Bayer para Latinoamérica.

Semillas de alta tecnología buscan cerrar brechas de productividad

Uno de los primeros frentes está en la genética. Bayer identifica innovaciones como el maíz de talla baja, diseñado para responder mejor a determinadas condiciones agronómicas, facilitar prácticas de manejo y mejorar la estabilidad de los cultivos.

La compañía plantea que el valor de estas tecnologías depende también de su adaptación local y del acompañamiento técnico.

En Colombia, Bayer realiza investigación desde su centro de La Tupia y en distintas zonas agroecológicas, con el objetivo de validar materiales según las condiciones específicas de cada región.

Las plagas pueden destruir hasta 40% de la producción mundial

La segunda gran variable es la protección de cultivos. Según la FAO, las plagas y enfermedades provocan pérdidas de hasta 40% de la producción agrícola mundial cada año, con un costo superior a US$220.000 millones. Los insectos invasivos representan al menos US$70.000 millones de esas pérdidas. 

La tendencia, de acuerdo con Bayer, apunta hacia sistemas más integrados que combinen productos de protección, soluciones biológicas, monitoreo, buenas prácticas y acompañamiento técnico.

“Proteger cultivos también es proteger productividad, inversión y seguridad alimentaria”, explicó Ocando.

Agricultura digital: datos para tomar mejores decisiones

El tercer frente está en la digitalización. Sensores, imágenes satelitales, análisis en tiempo real y herramientas basadas en datos pueden ayudar a tomar decisiones más precisas sobre siembra, riego, fertilización, protección y cosecha.

Para Colombia, estas herramientas podrían facilitar una mejor asignación de recursos, orientar inversiones y acercar la asistencia técnica a las necesidades concretas de cada productor.

La lógica no es reemplazar la experiencia del agricultor, sino darle más información para anticipar riesgos y administrar mejor los insumos.

Bayer propone combinar innovación, infraestructura y seguridad jurídica

La compañía también señala que la tecnología por sí sola no cerrará la brecha. El aumento de la productividad requerirá infraestructura, conocimiento técnico, marcos habilitantes, seguridad jurídica y modelos productivos adaptados a cada territorio.

Bayer utiliza su red ForwardFarming, compuesta por siete fincas modelo en América Latina, para probar tecnologías y prácticas relacionadas con agricultura regenerativa, digitalización y protección de cultivos en condiciones reales.

El desafío para Colombia es concreto: reducir una dependencia externa que hoy cubre casi nueve de cada diez toneladas de maíz amarillo demandadas por el país, mientras crece el consumo de la industria pecuaria y agroindustrial.