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Colombia tiene $67,07 billones comprometidos en obras críticas
Colombia registra 1.970 proyectos críticos por $67,07 billones. Las plantas móviles de prefabricados buscan reducir transporte, costos y retrasos.
Viernes, Julio 24, 2026
Colombia mantiene 1.970 proyectos catalogados como elefantes blancos, obras inconclusas o iniciativas críticas, cuyo valor conjunto asciende a $67,07 billones, según el balance ejecutivo de la Contraloría General de la República.
La cifra evidencia que el problema de la infraestructura nacional no se limita a la disponibilidad de recursos. También involucra retrasos, dificultades logísticas, fallas de planeación y métodos constructivos que pierden eficiencia cuando las obras están ubicadas en territorios alejados o con condiciones climáticas complejas.
Frente a ese escenario, Preansa Colombia plantea trasladar parte de la fabricación directamente a los frentes de obra mediante plantas móviles de elementos prefabricados de concreto, una alternativa diseñada para reducir los costos de transportar estructuras pesadas por las carreteras del país y proteger los cronogramas de ejecución.
Plantas móviles para producir dentro del proyecto
El modelo consiste en instalar plantas modulares cerca del lugar donde se ejecuta la infraestructura. Allí se fabrican bajo condiciones controladas los elementos de concreto que posteriormente serán ensamblados en la obra.
La proximidad entre producción y montaje reduce recorridos logísticos, limita la exposición de las piezas a dificultades de transporte y permite que la fabricación continúe incluso cuando la lluvia o las condiciones del terreno afectan otras actividades.
La propuesta puede aplicarse en proyectos de infraestructura, edificaciones, concesiones, corredores logísticos y Alianzas Público-Privadas, particularmente en regiones con topografía andina, alta exposición a lluvias y vías de acceso complejas.
“Hoy el reto no es solo adjudicar infraestructura, sino entregarla a tiempo a las comunidades y sin sobrecostos en territorios donde la logística tradicional y el clima son un obstáculo”, afirmó Claudio Rojas, gerente general de Preansa Colombia.
La compañía plantea un modelo de ciclo completo que comienza en la ingeniería inicial, continúa con la fabricación bajo techo y termina con el montaje en el lugar del proyecto.
“Llevar nuestras plantas al proyecto permite al mandante operar bajo un modelo de servicio integral y ciclo completo. Esto les entrega a los consorcios mayor estabilidad en su cronograma y, lo más importante, presupuestos cerrados”, agregó Claudio Rojas, gerente general de Preansa Colombia.
El costo de mantener obras sin terminar
El volumen de proyectos bajo vigilancia contrasta con los recursos destinados anualmente a infraestructura. Durante 2025, la Agencia Nacional de Infraestructura contó con un presupuesto de inversión de $6,215 billones, de los cuales comprometió el 99,5%, equivalente a $6,187 billones.
La entidad también constituyó reservas por vigencias futuras de proyectos concesionados del modo carretero por $4,839 billones. Al cierre del primer trimestre de 2026 se habían cancelado $3,487 billones de ese monto.
Estas cifras muestran que comprometer el presupuesto no garantiza que la infraestructura avance al ritmo previsto. Cada demora puede generar costos financieros, ampliaciones contractuales, ajustes de precios, afectaciones a las comunidades y menor rentabilidad para los participantes privados.
El desafío adquiere una dimensión mayor cuando los proyectos forman parte de corredores estratégicos para el transporte de mercancías, la conexión regional o la movilidad urbana.
Prefabricación frente al concreto vaciado en sitio
La fabricación de componentes bajo techo permite controlar variables como la dosificación, el curado, las dimensiones y la calidad estructural. Posteriormente, las piezas son trasladadas dentro del mismo proyecto para su montaje.
En contraste, el vaciado de concreto directamente en el terreno puede estar condicionado por las lluvias, la preparación de formaletas, la disponibilidad de personal, los tiempos de fraguado y las características del suelo.
Preansa sostiene que la prefabricación puede aportar continuidad operativa y reducir los plazos de entrega, manteniendo el cumplimiento de la Norma Colombiana de Construcción Sismorresistente NSR-10.
No obstante, esta alternativa no resuelve por sí sola los problemas que originan las obras inconclusas. Su efectividad depende de diseños terminados, licencias, disponibilidad presupuestal, coordinación contractual, estabilidad jurídica y capacidad de gestión por parte de las entidades y los consorcios.
Industrializar desde la etapa de diseño
La incorporación de prefabricados exige que la estrategia constructiva se defina desde las primeras fases del proyecto. Adaptar tardíamente una obra concebida para métodos tradicionales puede reducir los ahorros esperados o generar ajustes adicionales.
Por esa razón, Preansa propone participar desde la estructuración y el diseño, antes de iniciar la fabricación de componentes.
“Nuestros equipos técnicos y de ingeniería se encuentran a disposición de los consorcios, estructuradores y entidades del Estado para optimizar sus proyectos desde la etapa de diseño”, señaló Claudio Rojas, gerente general de Preansa Colombia.
La discusión sobre los $67,07 billones comprometidos en proyectos críticos obliga a revisar no solo cómo contrata el Estado, sino cómo se construye. Las plantas móviles pueden reducir una parte de los riesgos asociados con logística, clima y transporte, pero su impacto dependerá de que la industrialización se integre a una planeación pública capaz de convertir presupuestos comprometidos en infraestructura efectivamente terminada.