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Corficolombiana plantea reabrir el debate sobre fracking ante la caída de reservas de petróleo y gas

Corficolombiana advierte que Colombia enfrenta menor producción, reservas más cortas y mayor dependencia de gas importado, y propone retomar el debate técnico sobre fracking.
Martes, Agosto 25, 2026

Corficolombiana propone reabrir el debate sobre el desarrollo de yacimientos no convencionales en Colombia, al considerar que la caída de las reservas, la menor producción de hidrocarburos y el aumento de las importaciones de gas están elevando los riesgos para la seguridad energética del país.

En su más reciente Informe Semanal, titulado Fracking: de la ideología a la ciencia, el equipo de Investigaciones Económicas sostiene que el país cuenta hoy con más información geológica, herramientas regulatorias y capacidades institucionales que hace una década para evaluar esta actividad bajo criterios técnicos.

El documento señala que el valor agregado del sector minero-energético se encuentra cerca de 20% por debajo de los niveles previos a la pandemia, mientras el subsector de petróleo y gas acumula ocho trimestres consecutivos de contracción. En el primer semestre de 2026, la producción de crudo cayó 2,1% anual y la de gas comercializado retrocedió 13,8%.

Colombia tiene reservas para 7,4 años de petróleo y 5,9 años de gas

Uno de los datos centrales del informe está en el horizonte de autosuficiencia.

Las reservas probadas equivalen actualmente a 7,4 años de producción de petróleo y 5,9 años de gas, según las cifras citadas por Corficolombiana.

La menor oferta doméstica ya se refleja en las importaciones. Desde 2024, Colombia comenzó a comprar gas del exterior para atender parte de la demanda esencial y, a julio de 2026, el gas importado representaba 31% del suministro nacional.

La dependencia cobra mayor relevancia durante episodios de El Niño, cuando aumenta la generación térmica y, con ella, la necesidad de gas para respaldar el sistema eléctrico.

Corficolombiana estima un potencial de hasta 7.000 millones de barriles

El informe recoge estimaciones de Ecopetrol según las cuales Colombia tendría recursos no convencionales de entre 4 y 24 TPC de gas y entre 4.000 y 7.000 millones de barriles de petróleo.

La Asociación Colombiana del Petróleo y Gas estima, por su parte, que el desarrollo de estos recursos podría adicionar entre 3.000 y 9.000 millones de barriles a las reservas de crudo.

Corficolombiana cita además estimaciones de ACIPET según las cuales ese potencial podría extender la autosuficiencia nacional cerca de 70 años en gas y casi 16 años en petróleo, tomando como referencia los niveles de producción de 2020.

El fracking habría permitido producir hasta 300.000 barriles adicionales por día

El informe retoma escenarios elaborados en 2019 por el Ministerio de Hacienda y Ecopetrol.

Según esas proyecciones, si Colombia hubiera desarrollado sus recursos no convencionales, la producción de petróleo en 2026 podría haber sido entre 200.000 y 300.000 barriles diarios superior a la observada actualmente.

La oferta adicional de gas habría sido suficiente, de acuerdo con esos escenarios, para cubrir las necesidades actuales de importación.

El impacto económico potencial también sería relevante: cerca de 20.000 empleos, más de US$3.000 millones adicionales en exportaciones anuales y aportes fiscales equivalentes a entre 1,5% y 4,5% del PIB, dependiendo de los precios internacionales.

Estas cifras corresponden a estimaciones y escenarios, no a resultados observados.

Estados Unidos y Vaca Muerta sirven como referencia

Corficolombiana utiliza las experiencias de Estados Unidos y Argentina para ilustrar el impacto que pueden tener los yacimientos no convencionales.

En Estados Unidos, la producción no convencional representa alrededor de 68% de la extracción petrolera y habría contribuido a crear cerca de 725.000 empleos entre 2005 y 2012, además de reducir el precio del gas natural en 47% entre 2007 y 2023.

En Argentina, Vaca Muerta llevó a que los yacimientos no convencionales representen cerca de 69% de la producción nacional de petróleo.

Un estudio citado por el informe estima que su desarrollo podría aportar, en promedio, 0,5 puntos porcentuales adicionales al crecimiento anual del PIB argentino hasta 2035.

Colombia ya cuenta con más de una década de regulación

Uno de los argumentos centrales del reporte es que el país no parte de cero en materia técnica.

Durante más de una década se han desarrollado normas, líneas base ambientales e investigaciones sobre recursos hídricos, biodiversidad y geología en el Valle Medio del Magdalena.

Corficolombiana destaca que el marco vigente contempla controles relacionados con protección de acuíferos, integridad de pozos, monitoreo sísmico, manejo de fluidos, impactos ambientales y sociales, consulta previa, cierre y restauración.

La Resolución 0651 de 2026 incorporó además herramientas de telemetría, sensores y transmisión automatizada de datos para fortalecer el seguimiento en tiempo real.

Entre los criterios mencionados está la suspensión inmediata de operaciones ante sismos de magnitud igual o superior a 4,0 potencialmente asociados con la actividad.

El debate sobre fracking vuelve a la seguridad energética

La posición de Corficolombiana es que la discusión debería trasladarse desde una prohibición general hacia una evaluación basada en evidencia científica, regulación y gestión de riesgos.

El informe también reconoce que cualquier eventual desarrollo requeriría licenciamiento ambiental, consulta previa, seguimiento institucional y controles rigurosos, por lo que una reapertura del sector no tendría efectos inmediatos sobre la producción.

El debate adquiere una dimensión adicional por el deterioro fiscal y energético. Los ingresos del Gobierno Nacional asociados al sector pasaron de 3,3% del PIB en 2013 a 0,6% en 2025, mientras las exportaciones de petróleo y derivados bajaron de US$16.000 millones en 2019 a US$12.500 millones en 2025.

La discusión que plantea Corficolombiana, por tanto, no se limita al fracking como técnica de extracción. El punto de fondo es si Colombia debe incorporar los yacimientos no convencionales dentro de su estrategia para recuperar reservas, reducir la dependencia de gas importado y fortalecer nuevamente el peso económico del sector energético.