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Desintoxicar el periodismo de salud: la batalla empresarial contra la desinformación digital

En Bogotá, expertos, académicos, periodistas y representantes del ecosistema de salud se reunieron para debatir cómo la desinformación médica y la sobrecarga de contenidos digitales
Viernes, Mayo 8, 2026

Por: Nathalie Díaz Acosta, periodista Revista C-level 

¿Quién está moldeando hoy las decisiones de salud de los colombianos: los médicos, los medios o el algoritmo? Esa fue una de las preguntas que marcó el conversatorio “Desintoxicar el periodismo de salud”, realizado el 7 de mayo de 2026 en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, un espacio que reunió a académicos, periodistas, expertos en salud pública y representantes del ecosistema digital para analizar el impacto de la desinformación salud digital en la sociedad y las organizaciones.

El evento, organizado por la Maestría en Periodismo Científico de la Universidad Javeriana junto a Novo Nordisk Colombia, puso sobre la mesa un fenómeno que hoy atraviesa a periodistas, médicos, pacientes, académicos y plataformas digitales: la sobrecarga de información, las fake news médicas y el crecimiento de contenidos sin verificación en redes sociales, herramientas de inteligencia artificial y aplicaciones móviles. 

En un entorno donde una cadena de WhatsApp puede tener más alcance que una campaña institucional y donde un creador de contenido puede influir más que una entidad científica, la discusión dejó claro que desintoxicar el periodismo de salud ya no es un asunto exclusivo de periodistas o médicos. También es un desafío de liderazgo empresarial.

¿Qué significa desintoxicar el periodismo de salud?

La conversación inició con la intervención de Pablo Correa, director de la Maestría en Periodismo Científico, quien habló sobre conceptos como “infodemia”, “infoxicación” y “cibercondría”: fenómenos que describen cómo el exceso de información médica en internet está generando ansiedad, confusión y decisiones erradas en los pacientes.

“La mayoría no somos capaces de convivir con la incertidumbre de la enfermedad”, explicó Correa durante su intervención, al advertir que las redes sociales están diseñadas para capturar atención, no necesariamente para informar con rigor.

El académico alertó sobre un fenómeno creciente: la aparente democratización de la información ha provocado que cualquier persona pueda posicionarse como referente en salud sin evidencia científica sólida. En consecuencia, hoy la conversación digital suele estar dominada por opiniones emocionales, titulares alarmistas y contenido optimizado para viralidad.

Desinformación salud digital: cuando las fake news cuestan vidas

Uno de los momentos más impactantes del encuentro llegó con la intervención de Andrés Vecino, profesor asociado de Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, quien habló sobre el impacto real de la desinformación médica.

Su tesis fue directa: la desinformación en salud no es un fenómeno abstracto; puede traducirse en muertes evitables, retrasos diagnósticos y decisiones clínicas erradas.

Vecino resumió el desafío con una frase: “Es muy fácil decir mentiras conjuntas. Lo difícil es la evidencia”. 

Desintoxicar el periodismo de salud será una prioridad estratégica

Entre los principales hitos del espacio se destacó la necesidad de fortalecer protocolos de verificación digital y fact-checking antes de divulgar contenidos médicos o científicos, especialmente en un entorno donde la velocidad de las redes sociales puede amplificar información errónea. 

El endocrinólogo Andrés Daste insistió en que “el médico debe ser un ejemplo para la sociedad”, destacando que la empatía no es un valor accesorio, sino una herramienta fundamental en la relación con el paciente. Para el especialista, comunicar con claridad, respeto y cercanía impacta directamente la adherencia y efectividad de los tratamientos, especialmente en un entorno donde los pacientes llegan a consulta influenciados por redes sociales, búsquedas en internet y contenidos sin contexto científico. Daste enfatizó además que la comunicación médica debe pensarse desde las necesidades reales de los pacientes y no únicamente desde el lenguaje técnico, haciendo un llamado a formar profesionales de la salud que también sean buenos comunicadores. 

En la misma línea, Carolina Zárate, desde su voz de paciente se refirió a la confianza como uno de los activos más importantes dentro de la conversación digital en salud e hizo un llamado a los medios de comunicación y creadores de contenido a asumir un rol más pedagógico y responsable frente a las audiencias. “Informar bien no solo implica entregar datos correctos, sino también educar, generar comprensión y construir vínculos de credibilidad con las personas”, expresó. 

Así mismo, los expertos coincidieron en que la inteligencia artificial será una aliada clave para acelerar procesos de comunicación, siempre que exista supervisión humana, filtros éticos y validación científica. 

Otro de los grandes mensajes del conversatorio fue que la comunicación en salud debe ser cada vez más humana y cercana: “el periodismo debe convocar”, así lo expresó Elizabeth Otálvaro de Mutante.org

Una conversación urgente sobre cómo se informa la salud en la era digital 

El espacio dejó sobre la mesa una discusión que hoy atraviesa al periodismo, la medicina y las plataformas digitales: la manera en que las personas se informan sobre salud cambió radicalmente. La conversación evidenció cómo redes sociales, algoritmos, inteligencia artificial y creadores de contenido están redefiniendo el acceso a la información médica, muchas veces sin filtros ni contexto científico. 

En ese escenario, los panelistas coincidieron en que el reto no es únicamente frenar la desinformación, sino encontrar nuevas formas de comunicar la evidencia de manera clara, cercana y comprensible para las audiencias. Más allá de las alertas sobre fake news, el conversatorio abrió una reflexión sobre el papel que deberán asumir periodistas, médicos, pacientes y plataformas digitales en un ecosistema donde la confianza se convirtió en uno de los activos más difíciles de construir.