Innovación

El software redefine el valor del almacenamiento energético empresarial

El almacenamiento energético gana terreno en América Latina, pero el valor para las empresas ya no depende solo de la batería, sino del software.
Sábado, Abril 18, 2026

El almacenamiento de energía dejó de ser una discusión exclusivamente técnica para convertirse en una decisión estratégica de negocio. Los sistemas BESS están ganando relevancia entre grandes consumidores de electricidad, en un momento en que la continuidad operativa, la resiliencia de la red y la integración de energías renovables están redefiniendo la agenda energética empresarial.

Las cifras muestran la escala del cambio. Según el documento, el mercado global de almacenamiento energético alcanzó un valor de US$50.160 millones en 2025 y podría llegar a US$486.180 millones en 2035. En América Latina, la capacidad instalada de almacenamiento podría llegar a 23 GW hacia 2034, con tasas de crecimiento cercanas al 40% anual entre 2025 y 2030 para sistemas BESS.

La ventaja ya no está solo en la batería

La novedad no está únicamente en la expansión del mercado, sino en el criterio con el que las empresas están empezando a evaluar estas soluciones. El valor del almacenamiento ya no depende solo del hardware o de la capacidad instalada, sino de la inteligencia que permite operar, monitorear y optimizar el sistema en tiempo real.

Ayalli Gurría Gallardo, directora comercial de Quartux, lo resume con claridad: “Hoy el valor del almacenamiento no está solo en la batería, sino en la inteligencia que la gestiona. La capacidad de integrar software, analítica y operación es lo que realmente define el impacto del sistema”.

Ese cambio de enfoque importa porque traslada la conversación desde la compra de infraestructura hacia la gestión de datos, la automatización operativa y la toma de decisiones energéticas más precisa.

El primer filtro sigue siendo el consumo real de la empresa

Antes de elegir tecnología o proveedor, el documento insiste en un punto básico: la empresa debe entender cómo consume energía, cuándo alcanza sus picos de demanda y qué impacto tendría una falla en el suministro. En industrias con operación continua, un sistema de almacenamiento puede ayudar a reducir picos, estabilizar voltaje y desplazar consumo a horarios de menor costo.

Ese punto es especialmente relevante porque, según el texto, los cargos por demanda pueden representar entre 20% y 40% de la factura eléctrica, lo que convierte al almacenamiento en una herramienta de ahorro, no solo de respaldo.

La integración con energías limpias gana peso en la decisión

Otra variable crítica es la capacidad de estos sistemas para integrarse con esquemas de autoconsumo y fuentes renovables. El almacenamiento permite guardar energía producida en momentos de alta generación y liberarla cuando se necesita, aumentando el aprovechamiento de energía limpia y reduciendo dependencia de la red.

Además, si el sistema cuenta con digitalización, las empresas pueden medir en tiempo real el origen de la energía consumida y la huella de carbono asociada, una información que gana valor en reportes ESG y en exigencias de transparencia corporativa.

El modelo financiero se vuelve tan importante como la tecnología

El documento también deja ver cómo está cambiando la lógica de adopción. La inversión inicial ya no tiene que ser necesariamente una barrera, porque el mercado ha desarrollado esquemas más flexibles, desde compra directa hasta modelos de pagos cubiertos con los ahorros generados y fórmulas como BESS as a Service, que eliminan el CAPEX para la empresa usuaria.

Ayalli Gurría explica esa flexibilidad así: “Nuestro esquema de propiedad total permite realizar una inversión única para adquirir el sistema y obtener el 100% de los ahorros desde el inicio”. Y agrega que otros modelos permiten beneficios inmediatos sin comprometer capital propio, mientras que el esquema de servicio compartido transfiere diseño, instalación y operación al proveedor.

La experiencia operativa del proveedor puede definir el resultado

Más allá de la compra, la implementación de almacenamiento energético exige estudios técnicos, permisos, ingeniería, instalación, operación y mantenimiento. Por eso, la experiencia local del proveedor y su capacidad de soporte permanente pasan a ser factores decisivos.

La propia Gurría subraya ese punto desde la trayectoria de Quartux: “Nuestro historial operativo es uno de los más robustos de la región porque comprende más de 100 proyectos instalados, para nosotros eso se traduce en un esfuerzo real por entender y conocer las necesidades de los clientes”.

Lo que está cambiando para las empresas

El fondo del debate es más amplio que la adopción de una tecnología puntual. Las empresas están empezando a entender que la energía ya no se gestiona solo como un costo fijo, sino como una variable operativa que puede optimizarse con datos, software y analítica.

En esa transición, el almacenamiento energético se perfila como una herramienta para reducir riesgos, mejorar productividad y ganar independencia frente a una red más exigida. La decisión ya no pasa solo por instalar baterías, sino por elegir qué tan inteligente será la gestión de la energía dentro del negocio. Ahí se definirá quién convierte esta tecnología en ahorro y resiliencia, y quién la deja reducida a infraestructura sin estrategia.